La historia de las letras de la montaña de Cullera. ¿Quién no ha pasado alguna vez por Cullera y ha visto su impresionante montaña preguntándose desde cuándo están allí las letras o de quién fue la idea?

La actual Cullera comenzó a labrarse en los 60, cuando el “boom” del pelotazo urbanístico y el turismo de playa empezó a comerse la huerta, como ha ocurrido en tantos lugares de la costa española. Aquella previsión de muchos, para ganar dinero, pudo costarle bien caro a la población. La especulación urbanística dio paso a la decadencia, donde muchos de los que se dedicaron al sector, o relacionado, de la construcción, se vieron abocados a abandonarlo y buscar otras formas de vida. Aquella Cullera dejó de ser una población rural y dedicada a la agricultura para dar paso a la Cullera turística y solitaria en época invernal. Y no solo eso, a día de hoy todavía pueden verse “miles” de apartamentos vacíos en diversas épocas del año que dan paso a una ciudad masificada en verano.

Pero lo cierto es que esta locura y boom urbanístico vino acompañado de muchas cosas, de la que podemos nombrar la más curiosa: las letras de la montaña de Cullera. ¿Quién no ha pasado alguna vez por Cullera y ha visto su impresionante montaña preguntándose desde cuando están allí las letras o de quién fue idea? ¿Quién tuvo semejante idea tratando de emular a la tan conocida Hollywood?

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Imagen que pertenece a Ratpenat (Jesús_vlc) en Panoramio.

La historia de Cullera tiene muchos nombres para recordar y en especial, al que se le atribuye el nacimiento de los letreros junto con conocidos de éste, el de Enrique Torres Gómez. Este hombre es recordado en Cullera, además de tener una calle y un monolito en su nombre, por llevar a Cullera “a lo más alto”, por escribir libros con historias, guías de la ciudad o ser el artífice de rescatar la llave original que abría la “puerta ferriza” del Castillo de Cullera, que ya no existe.

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Monolito en honor de Enrique Torres Gómez. Fuente: verpueblos.com

Fuente: mercadolibre.com.ar

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Fuente: todocoleccion.net

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Fuente: todocoleccion.net

Por y para Cullera, así vivió este hombre. Enrique, que era escultor, además tenía muchas ideas para Cullera, como por ejemplo, dicen, poner un parador o hotel en la Penyeta del Moro que consistia en un gran NEPTUNO. Tanto que una de sus ideas y propuestas, que tuvo junto a muchos de aquellos hombres importantes de aquella Cullera llevándola a cabo con mucho empeño, fue llevar el nombre de Cullera a su lugar más elevado: la montaña de Cullera o Sierra de los Zorros (coneguda en valencià com a muntanya de les raboses). 

Resulta que fue por allá en los años 60 (en pleno boom turístico y urbanístico) cuando Don Enrique Torres, junto con un grupo de conocidos de Cullera y afincados extranjeros, se les ocurrió la idea de pintar un enorme letrero con el nombre de la población en la Montaña de Cullera (se nos ha olvidado deciros que la montaña tiene más nombres que un rey, ya que también es conocida como la montaña del oro o la montaña mágica). La aventura de estos hombres, según cuentan, les llevó a pintar el nombre en lo alto de la montaña con unas dimensiones realmente espectaculares: casi la longitud de un campo de fútbol, una altura de unos 40 metros y cada letra con una amplitud de tres metros. Parece ser que el motivo, viendo todas sus publicaciones, guías e historias reflejadas y plasmadas en papel, es hoy evidente: el interés por promocionar Cullera era el día a día de muchos de éstos hombres y esta iniciativa tenía que ser diferente con “golpes de impacto” o que llamasen la atención, siendo uno de ellos el colocar unas llamativas letras emulando, por ejemplo, a Hollywood. A pesar de nuestra deducción, existe otro motivo real que solo saben en la población de Cullera los más allegados y familiares de esta gran hombre, que como buenos valencianos callan para guardar el secreto que esconden estas letras. 

Desde entonces, las letras han sufrido anécdotas dispares que ha propiciado que se hable de ellas, como por ejemplo el día en que Cullera amaneció “Culebra” (curioso, un día despertaron los vecinos y extraños viendo que Cullera se leía desde lejos “culebra”), o cuando el Ayuntamiento de Cullera intentó que el letrero se incluyera en el Libro Guinness de los Récords, cosa que nunca se consiguió. 

En la actualidad, esas letras que se asemejan a las del cartel de Hollywood y que son sin duda vistas por todo aquel que visita la población o pasa cerca de ellas con su vehículo, están pintadas en blanco sobre la roca con pintura blanca especial (esto es desde hace no mucho, la pintura especial) y no cal, donde además son observadas a kilómetros de distancia e iluminadas por la noche, siendo esto último la gran locura que le dio a un iluminado por entonces alcalde desde 2003 hasta 2015, aquel que también tuvo la brillante idea de obviar la prohibición de los bomberos y ordenar el disparo de un castillo de fuegos artificiales en 2014 que propició un incendio a las faldas del Castillo de Cullera. En la actualidad, el nuevo alcalde, ha llevado a cabo mayor tiempo del apagado del alumbrado de las letras desde su entrada a mandato en 2015, y que éstas solo se encienden en ocasiones puntuales para ahorrar en gasto energético. 

Las letras, además, tienen la particularidad de que el tratamiento superficial utilizado en la roca, por así decirlo, es mucho más técnico que antaño, dado que utilizan maquinaría como pistolas de pintura a compresor. Bien podría decirse que no hay mejor publicidad, o valla publicitaria, para la población que las ya tan famosas letras de Cullera en la montaña, a pesar de que los hay que en su día no vieron con buenos ojos que fueran iluminadas por su alto coste o por ser un añadido al ya tan contaminado lumínicamente cielo de Cullera. 

Algunos, no estarán de acuerdo con ellas, al menos por la iluminación o lo que representa (el boom de los 60); otros, lo ven como un encanto añadido que a muchos nos recuerda a los días de verano que allí hemos pasado de pequeños con la familia, siendo pues un cartel que evoca tiempos de baños estivales en la población y que desde allá arriba puede verse claramente…

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Vista panorámica en Google Maps.

 

La foto de portada pertenece a Ratpenat (Jesús_vlc) en Panoramio.

Fuentes: 

 

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