Hoy toca hablaros de un tema un poco delicado, quizás más aun del que ya os hablamos otro día (EL BURDEL MÁS GRANDE DE EUROPA ESTABA EN VALENCIA). Lo cierto es que forma parte de nuestra historia, negra en este caso, pero ahí está, documentada, recogida en libros, publicaciones y bien sabida y reconocida por todos aquellos estudiosos de la materia cristiana o que les guste todo lo relacionado con la Santa Inquisición. Hoy os vamos a hablar de los sodomitas en el Reino de Valencia, de su persecución, o lo que es lo mismo: la homosexualidad.

Fuente: eldubsar.files.wordpress.com

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La palabra sodomita que proviene de muy lejos, como bien sabréis si habéis leído la Biblia, se atribuye al pueblo de Sodoma, una ciudad que, según el Antiguo Testamento de la Biblia, fue destruida junto a Gomorra. Se la describe como una de las ciudades que formaron parte de la Pentápolis bíblica, situada a orillas del mar Muerto, y en donde incluso, en el Nuevo Testamento, aún se le hace referencia como sinónimo de perversión.

Sodoma es mencionada expresamente hasta 46 veces en la Biblia (la primera en Génesis 10:19, y la última en Apocalipsis 11:8), y representa la perversión humana en muchas formas. Fueron parte de un jardín antes de ser destruidas (Génesis 13:10), luego de lo cual serán referencias típicas de ciudades de malvados (Génesis 13:13, Deuteronomio 32:32, 2Pedro 2:6), y no solamente por la homosexualidad de sus habitantes, sino por muchas cosas, comenzando por el descaro de ufanarse de sus pecados (Isaías 3:9). Así que, desde tiempos bíblicos, incluso mucho antes, la práctica de la homosexualidad es bien conocida y recogida por escritos de la época en cuestión. Pero ¿desde cuándo hay constancia en nuestra tierra, Valencia, que dichas prácticas fueran castigadas en muchos casos con la muerte?

Tal y como cuenta el profesor de lengua y literatura Carlos Callón en su libro “Amigos e sodomitas. A configuración da homosexualidade na Idade Media”, con el que ganó el Premio Vicente Risco de Ciencias Sociais 2011, en los mil primeros años de historia del Cristianismo no hay pecado de sodomía. En su obra, asegura que la lectura sexual de la historia bíblica de Sodoma no triunfó hasta el siglo XI, a partir de la interpretación y lectura de la misma realizada por el teólogo Pedro Damián. Además, cabe decir que, fue justamente el poder civil el primero en castigar la homosexualidad (curioso, y no la iglesia) en una época en la que el ámbito eclesiástico se mostraba con poco interés o una actitud de casi nula hacia las prácticas homosexuales, debido a que, puede ser, quizás en sus propias instituciones había tal práctica, donde, curiosamente, fueron miembros de la Iglesia las primeras víctimas de estas leyes civiles. Y es que, como bien sabéis, la “masa es tonta”.

De todos es sabido que la homosexualidad siempre ha existido, a pesar de que la Iglesia Católica no había comenzado a condenar a los homosexuales al menos hasta a partir del siglo XII. El prejuicio nació entre los siglos XI y XIII, consolidándose entre los siglos XIV y el XV. No existen afirmaciones ni unanimidad en la explicación sobre este cambio y comportamiento, aunque si su comienzo y los motivos que le impulsaron a ellos, que no fueron otros que el clamor civil y de la población, debido a sus prejuicios. Así pues ¿debemos decir que antes de todo esto existía la homosexualidad en la Valencia musulmana? Por supuesto, y de hecho, una vez ya conquistada, fue perseguida por el cristianismo sumando así motivos de expulsión de los moriscos o de enjuiciamientos para castigar sin más la religión contraria al cristianismo.

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Foto Embarcament de moriscos en el Grau de València, per Pere Oromig, uns anys després dels fets 1609-1610.

Don Rafael Carrasco, en su estudio de “Inquisición y represión sexual en Valencia A finales del siglo XV”, afirma que un anónimo funcionario del tribunal del Santo Oficio de Valencia fue quien compuso el “Diccionario de los inquisidores”, donde se incluía la sodomía entre los pecados que interesaban directamente a la Inquisición. De aquel diccionario se puede leer lo siguiente:

 “El día del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo fue prefigurado, dicen San Agustín y San Jerónimo, por el fuego de Sodoma, pues todos los sodomitas del mundo fueron aniquilados aquella noche. El mismo San Jerónimo, comentando a Isaías (VIII-X): “La luz ha sido tan potente, que ha destruido a todos los que se entregaban a ese vicio. Es la obra de Cristo. La lleva a cabo para desarraigar su inmundicia de toda la faz de la tierra”.

“San Agustín afirma que Dios, al ver aparecer ese vicio contra natura, casi no se encarnó, y añade que la sodomía es un pecado incomparablemente más grave que acostarse con su propia madre, y que con la sodomía se viola la sociedad a la que pertenecemos, pero cuyo autor es Él, y se la ensucia con la perversión del deseo. Añade todavía que nombrar solamente ese vicio es ya la peor torpeza, pues su nombre sólo mancha los labios del que lo pronuncia y los oídos del que lo oye”.

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Y es que la Inquisición, que fue el principal ejecutor de la represión sobre las gentes en épocas medievales, actuaba sin embargo como motor represor de la masa, fundamentada en las fobias que tenía. El pueblo fue la primera y cimentada base sobre la que se levantaba el Santo Oficio de la Inquisición y la gran mayoría de condenas o actos sobre las gentes del mismo pueblo, llegándose incluso a condenar a altas clases sin distinción alguna.

Pero ¿cuál era el proceso por el que pasaba una persona acusada de sodomita? en primer lugar, la cárcel, aunque primeramente le acusaban los familiares, amigos o testigos, que incluso para estos últimos se llegaron a permitir niños menores de 14 años como tales, juzgando así de por vida o hasta resolverse la acusación donde se llegaron a incluir careos entre acusados de las prácticas; en segundo lugar, el proceso podía durar algo más de un año, siendo una eternidad para el acusado, donde sentía mientras tanto el rechazo en las cárceles; y por último, en tercer lugar, el papel de la Suprema. Los votos de los inquisidores locales, en este caso del Tribunal de Valencia, eran siempre revisados por la Suprema.

Y es que en Valencia, con la llegada del Cristianismo y la conquista del Reino de Balansiya por parte de Jaume I, entre 1229 y 1245, fue cuando llego el primer caso de condena sodomita, que se remonta a 1272, tal y como explica Vicent Baydal, medievalista, doctor en Historia y miembro de la Universidad de Oxford como investigador en su artículo de Valencia Plaza. En este juicio fue condenado “a cremar e a perdre llurs béns” un judío acusado de “crim de sodomita”.

Fuente: apologista.wordpress.com

Fuente: apologista.wordpress.com

Unas décadas después, con la llegada del rey Jaume II en 1291, se desplegó una intensa campaña contra la homosexualidad masculina, comenzando a reprimir de manual las prácticas citadas en el “Diccionario de los inquisidores” que siglos más tarde escribiría un funcionario del tribunal del Santo Oficio de Valencia y que aprovecho, en ese momento, las acusaciones de sodomía realizadas contra los Templarios que sirvieron para disolver la orden en 1307. Pero pensareis, ¿este es un caso aislado? No, puesto que la persecución acababa de empezar, y como prueba de ello los puntos que os dejamos a continuación, que os contestarán a esta última pregunta. Aquí os dejamos constancia de muchos de los casos recogidos:

  • Queda reflejado por el escritor Ferrán Torrent la práctica de unas curiosas formas de tortura o juegos (decimos esto último pues podría ser una forma de verlo así por los carcelarios) en las cárceles valencianas del siglo XVII. El Llamado juego, con el nombre de “Gorrigorri”, consistía en que un grupo de hombres, que hacían el papel de cardenales, desvestía a otro, figuradamente el papa, que quedaba completamente desnudo y los bendecía uno a uno, ungiéndolos con los genitales bañados en agua. Dicha explicación aparece en uno de los escritos dedicados al estudio de la persecución de la homosexualidad masculina en la antigua Corona de Aragón, realizado por el profesor norteamericano Cristian Berco en Sexual Hierarchies, Public Status (2007).
  • También se puede consultar la obra del archivero Jaume Riera “Sodomites catalans. Història i vida” (de 2013), donde se incluyen 270 casos penales de homosexualidad referentes a los siglos XIII y XVIII, haciendo referencia también a algunos casos sucedidos en Valencia, donde uno los más sonados fue, por ejemplo, el que tuvo lugar en la Valencia de 1452, en la que fueron quemados cinco hombres “e d’aquel viatge fugiren molta gent de la ciutat per sodomites”.
  • Un tal Bartolí Albert, de Castellón de la Plana, aparece que fue perseguido en 1308 por actos sodomitas y años más tarde, en 1314, se hizo una batida contra todos los musulmanes del reino de Valencia que cometían sodomía, culpando por ejemplo en 1318 al alamín y a otros habitantes de Chiva. Curiosa es la historia del heredero de la Corona de Jaime II, también llamado Jaime, que dejó plantada en el altar a su prometida, la infanta de Castilla, ya que con 22 años ni había conocido “fembra carnalment” ni deseaba “prendre muller, ara ni mai”. ¿Os imagináis los motivos?
  • En 1321, Domingo Peris, sirviente en unos baños públicos de la ciudad de Valencia, fue denunciado por “jaure carnalment per lo ses” (por el ano) con un menor y en 1386 un ciudadano de Barcelona a su paso por Valencia, Francesc Lunes, fue inculpado por haber cometido sodomía en Valencia.
  • De la huella que deja rastro “La Valencia Inquisidora” se hizo eco Levante EMV en un artículo de 2014, donde se dice lo siguiente tras consultar libros de ejecuciones y juicios de la ciudad: “…Entre los siglos XV y XIX, Valencia se convirtió en punta de lanza de la Inquisición en España. El tribunal del Santo Oficio en la ciudad era uno de los más sangrientos. Se ejecutó a 60 acusados de sodomitas, a 13 a los que se les imputaban actos de zoofilia y a unos 1.000 judíos en apenas 50 años. Hubo 337 procesamientos por brujería. Cientos de años después, las huellas de los inquisidores siguen presentes en las calles del centro…”. “…El tribunal de Valencia, que se encontraba en el número 14 de la calle Navellos, cerca de la actual sede de las Corts, procesó a 3.661 sodomitas, con casi 60 ejecutados en las hogueras del actual Botànic y más de 700 enviados a galeras. Además, se procesaron a 845 personas por zoofilia, quemando a 13…”

La ruta de la sangre y la persecución sodomita, además de otros castigos por asesinatos y otros actos cometidos, llego a todas partes de la ciudad, desde la plaza de los Pinazo, donde se encontraba el antiguo cementerio judío, o por el entorno de la Universitat de València, donde se ubicaba la entrada a la nueva judería.

Fuente: lounge.obviousmag.org

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  • También cabe mencionar la revuelta de las Germanías en 1519, donde un estallido de violencia popular, “l’avalot de la Seu”, se enzarzó contra dos homosexuales, un panadero y un clérigo, que se habían refugiado en la catedral. Finalmente, ante los intentos de incendiar el palacio arzobispal, el panadero fue entregado a la turba, que lo ahogó y quemó, aunque, según indica un cronista de la época, “morí com a bon christià, aprés de haver-se confessat ab dos frares”.
  • Poco después, en 1524, entraron en acción los tribunales de la Inquisición de Zaragoza, Valencia y Barcelona, gracias a un bando especial que les permitía perseguir la homosexualidad. Los de Madrid o Sevilla, por ejemplo, no tenían dicha competencia, ya que en la Corona de Aragón fue concedida para eludir la legislación foral que protegía a sus súbditos, según explica el profesor William Monter, autor del libro “La otra Inquisición”, publicado en 1992.
  • Para ver el primer caso de homosexualidad visto por los tribunales inquisitoriales de Valencia, nos tenemos que trasladar a 1572, donde lo ocurrido tenía un trasfondo político. Pedro Luis Garceran de Borja, maestre de Montesa y hermanastro de quien sería San Francisco de Borja, fue acusado de haber mantenido relaciones con diversos caballeros y con un prostituto profesional, razón por la que fue condenado a una gran multa económica y a diez años de reclusión en un convento. Pronto volvió a frecuentar la corte, pero tuvo que pagar un alto precio político al rey Felipe II: cederle la orden militar de Montesa, la única que todavía no había sido incorporada a la Corona.
  • También en ese mismo año, en 1572, el catalán Pere Puig, capellán de la ermita de la Misericordia de Meliana, fue desterrado del Reino de Valencia por forzar a un joven de Almàssera, a quien “conoció carnalmente por detrás” dos veces. En agosto de 1581 el equipo de cocina del virrey de Valencia fue encarcelado y el cocinero jefe, Antoine Lardomenudo, de Lyon, tras ser torturado en “la corriola”, confesó “lo crim de sodomia” y fue quemado en la hoguera; uno de los ayudantes adolescentes con los que mantenía relaciones, Joan Prats, fue azotado y marcado en el culo con una parrilla ardiente.
  • Se suma a la lista lo ocurrido en 1606, donde tres jóvenes valencianos que habían llegado a Barcelona “todos desarropados, hechos pícaros”, consiguieron escapar de la cárcel inquisitorial “haziendo un agujero por el techo del tejado”, pero no así sus compañeros en la práctica homosexual, dos marineros napolitanos, Michele Fogues y Giuseppe Palameiano, que “los donaren garrot y quasi semivivos los cremaren”.
Fuente: derjugend.files.wordpress.com

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  • En 1623 el sastre de 55 años Joan García fue acusado de masturbar a un joven en la catedral de Valencia durante un sermón y en 1624 un esclavo negro fue inculpado por haber practicado la sodomía con el hijo de un barbero en los establos del palacio real de la ciudad.
  • Más tarde, en 1625, un nuevo caso afectó a unos 60 hombres, algunos de las clases altas, implicados en una red de prostitución con jóvenes: “diu-se que eixien de València y se congregaven en algun lloch o aldea, que és parc de recreo, y allí feyen sos nefands tractats, y que hi havia del floret de la ciutat y alguns doctors del Real Consell”. Hubo doce sentencias de muerte, de las cuales ya habló el profesor valenciano de la Universidad de Montpellier Rafael Carrasco, en su estudio pionero “Inquisición y represión sexual en Valencia. Historia de los sodomitas (1565-1785)” de 1985.
  • También se nombran casos de pederastia, como el de Agustí Roger, sastre y vecino de Gandía, que en 1626 fue acusado por una mujer de haber intentado abusar de su hijo de 7 años: “echándole encima de la cama le procuró meter su miembro y le hazía mucho mal, y, estando en el acto, entró la madre”.
  • Curiosa es la historia que se recoge casi un siglo después, donde Antonio Campos, de Villahermosa, maestro de gramática en Valencia, aprovechaba las relaciones con sus alumnos para propasarse sexualmente. A uno de ellos “le solizitó para conozerle carnalmente y aplicó su miembro viril por el ojo prepóstero, estando ambos en pie”, en los lavabos de la catedral; a otro lo acosó en “un callizo muy obscuro llamado La Subidica del Toledano”, junto al Micalet, “y, según pareze, le metía un dedo por el óculo prepóstero diziéndole: ¿No bes como no te hago mal?”.

Por suerte, nuevos aires llegaban a Europa, no así a la España que había sufrido ese mismo siglo la Guerra de Sucesión. En nuestro país vecino, en Francia, se dejó de aplicar la tortura y la pena de muerte desde 1791. En España las tornas no cambiarían hasta el efímero Código Penal de 1822-1823 y en el de 1848, donde se dejó, definitivamente, de perseguir la sodomía como conducta delictiva, aunque la incluía en los casos de escándalo público. A pesar de esto último, don Rafael Solaz recoge un inquietante documento en el que se recoge donde se condenó a muerte, no por sodomía aunque se incluía en las penas, por un crimen al “Pelufo”, natural de Alzira, en el año 1876 en el “garrote vil”. Podéis leer el artículo pinchando aquí: Artículo de Rafael Solaz.

Por último, como curiosidad para olvidar, no hace falta echar mucho la vista atrás para ver que aún se perseguían a los homosexuales, donde basta con ver nuestra historia más reciente, en concreto durante el franquismo, cuando en 1954 los homosexuales fueron incluidos en la Ley de Vagos y Maleantes, cuyos artículos referentes a la cuestión perduraron hasta 1979. Este código existía ya en la Segunda República, aunque entonces no mencionaba explícitamente a los gays.

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Posteriormente, con la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social de 1970 se incidió más en la rehabilitación social de los gays. Se crearon cárceles específicas para gays pasivos, en Huelva, y para gays activos, en Badajoz. Una auténtica vergüenza. Estuvo en vigor hasta 1978 y los últimos gays perseguidos fueron liberados al año siguiente. Por lo tanto, hace tan sólo 38 años que la sociedad valenciana disfruta de libertad para manifestar su libertad sexual.

Fuente: ragap.es

Fuente: ragap.es

Por cierto, lejos del rigor y los horrores aquí relatados en el artículo, si queréis echaros unas risas habiendo hablado del tema en cuestión y relacionado con el juego del “Gorrigorri”, podéis escuchar los siguientes audios en el siguiente link sobre la palabra “llençolada” (PINCHA AQUÍ).

 

Fuentes:

1. “En los mil primeros años del Cristianismo no hay pecado de sodomia”.

2. Rafael Carrasco, en archivo de la frontera.

3. Vicent Baydal en su artículo de Valencia Plaza.

4. Huellas de Inquisidores, LEVANTE EMV.

5. El Brutal oficio de la Inquisición, LEVANTE EMV.

 

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