El Acueducto Romano de los Calicantos de Gestalgar

  • En la pequeña población de Gestalgar se encuentra una joya visitable muy cerca de la conocida zona de baño del motor de Gestalgar. Allí, el visitante puede encontrar el Acueducto Romano de los Calicantos, una construcción romana inacabada que a pesar de no cumplir en ningún momento su misión de transporte de agua, ofrece la rara oportunidad de ver una obra tal y como la dejaron los trabajadores romanos muchos siglos atrás.

Para muchas personas del pueblo de Gestalgar, el acueducto de Los Calicantos ha sido escenario de juegos y aventuras. Sus túneles excavados en la roca han presenciado las correrías de niños y niñas buscando escondite, las caminatas de amantes del senderismo y algún que otro encuentro amoroso amparado en la intimidad que ofrece el lugar.

El botánico valenciano Antonio J. Cavanilles, a finales del siglo XVIII, refleja en su obra “Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del reino de Valencia” la construcción hidráulica del Acueducto de los Calicantos, fechándola en período de dominación morisca, aunque no se descarta la hipótesis que fuese utilizada mucho tiempo antes, ya que la gente del lugar así lo pensaba, quizás fundamentalmente en la existencia en la cuenca del Turia de construcciones similares datadas en ese cronología.


Según los escritos de Cavanilles, el acueducto tenía su inicio en la confluencia del río Sot con el Turia, discurría por el margen izquierdo del río y llegaba hasta Gestalgar. Durante todo su recorrido el acueducto se encontraba excavado en la roca.

A pesar de la información de Cavanilles, que mal no iba encaminado al creer la hipótesis de que fuera de época anterior a la dominación morisca, la historia del acueducto de Los Calicantos empieza, en realizad, mucho tiempo antes, hace unos dos mil años. Esta gran obra de ingeniería fue proyectada por los romanos para transportar agua potable, si bien los trabajos quedaron inconclusos y nunca llegó a utilizarse como tal. No obstante, algunas partes del acueducto –sobre todo los túneles- fueron aprovechadas en épocas posteriores: unas veces como vivienda, como demuestran los restos andalusíes de los siglos XII-XIII aparecidos en su interior; otras veces como refugio esporádico, tal vez de pastores o bandoleros; o ya más recientemente, tras la famosa riada del Turia de 1957, utilizado como almacén de pólvora para las obras de reparación de la acequia del lugar.

En septiembre de 2017 se iniciaron los trabajos de excavación arqueológica y mejora de accesibilidad, con el propósito de redescubrir este singular espacio de la historia local de Gestalgar.

Actualmente es visitable un tramo de unos 70 metros, la zona que pudimos recorrer -la del paraje de Los Calicantos-, que comprende el túnel excavado donde aparecieron los restos andalusíes (entre unos 30 y 40 metros de longitud) y una parte del acueducto tallado en la roca al aire libre, donde se puede disfrutar de unas magníficas vistas sobre el cañón del Turia. Después hay tramos sin acondicionar, como el cercano a la parte tallada en la roca al aire libre o el que está más cerca del motor de Gestalgar, por lo que no es aconsejable visitar estas zonas bajo ningún concepto.

Zona cercana al Acueducto Romano de los Calicantos de Gestalgar – Acueducto de Los Calicantos. Foto valenciabonita.es

Paraje cercano al Acueducto Romano de los Calicantos de Gestalgar – Acueducto de Los Calicantos. Foto valenciabonita.es

Acueducto Romano de los Calicantos de Gestalgar – Acueducto de Los Calicantos. Foto valenciabonita.es

Acueducto Romano de los Calicantos de Gestalgar – Acueducto de Los Calicantos. Foto valenciabonita.es

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NUESTRO RECORRIDO:

El camino que tomamos para llegar al Acueducto Romano de los Calicantos empieza justo al lado del motor de Gestalgar, una senda que conduce, si continuamos hasta el final, al Balneario de Chulilla (la PR-CV 290).

Al inicio de la ruta ya nos indica que el tramo acondicionado, donde nos encontraremos uno antes sin acondicionar, es un túnel de 40 metros de longitud y 1,55 metros de altura máxima, donde hay zonas en las que tendrás que pasar agachado, y un tramo excavado al aire libre de unos 20 metros.

También nos indican varias recomendaciones para la visita:

  • Uso de casco o gorra de protección, por la posible caída o desprendimiento de piedras (no se aconseja venir con temporal de viento y/o lluvia).
  • Llevar a mano una linterna, o en su defecto utilizar la del móvil.
  • No cruzar el túnel más de 8 personas a la vez.
  • No hacer fuego, respetando la naturaleza y evitando hacer ruido, sobre todo entre enero y junio, meses en los que hay aves en nidificación.
  • Y por último, se recomienda que en caso de emergencias uno se ponga en contacto con el 112 o con el Ayuntamiento de Gestalgar (96 164 90 01).

En la misma senda, sin llegar a terminarla por completo (tan solo recorrimos poco más de una hora y media, ida y vuelta), nos encontramos, además del acueducto, con una pequeña área recreativa con un par de banquitos, la Fuente Grande, la Fuente de San Juan y diversos tramos de bella estampa, siempre con el rumor del agua cercano, por estar el camino pegado al Turia. Al ser una zona en la que “calienta” mucho el sol, recomendable llevar protección solar, gorra y suficiente agua. La caminata se puede realizar con niños, de dificultad fácil, al igual que nos cruzamos con personas que llevaban su mascota (perro). No es recomendable llevar carro de niños, ya que hay tramos con peldaños y de difícil acceso para estos.

Para quien desee realizar el sendero lineal al completo, siguiendo más allá de donde llegamos nosotros, se encontrará la de Peña María con el santuario de la Virgen de la Peña, su fuente y un área de descanso, además de, ya en término de Chulilla, el Balneario de Fuencaliente (o de Chulilla) y la fuente “la Rinconà”.

EL ACUEDUCTO DE LOS CALICANTOS Y EL RÍO TURIA:

El acueducto de los Calicantos discurre a 215 metros sobre el nivel del mar, por la base de los altos que forman el cañón del río Turia en su margen izquierda, a unos 25 metros de altura sobre la senda de Peña María. Atraviesa un territorio con importantes valores naturales e históricos. Cabras salvajes y águilas ocupan este rotundo paisaje de montañas por cuevas y atravesadas por barrancos, entre los que destaca el Barranco de Ribera. Además, cuenta con infraestructuras centenarias como el propio acueducto, la acequia del lugar –de origen islámico- o la Presa Vieja de Peña María.

Entre la Fuente de San Juan y el entorno de Las Eras, ya a las puertas del núcleo de Gestalgar, se han investigado hasta el momento seis de los tramos del acueducto. Su paso por el terreno montañoso obligó a excavarlo en la roca. En algunos puntos se hizo al aire libre, adoptando la forma de gran cubeta en “U”, y en otros mediante túneles, perforando la montaña allí donde el escarpe del cañón caía casi en recto hasta el propio río.

Se ignoran, por el momento, algunos aspectos, como su punto de partida, que pudo situarse en una fuente entre los términos de Chulilla y Gestalgar, y su destino (tal vez la antigua Edeta-Llíria). Pero la mayor incógnita es el motivo que llevó a paralizar esta gran obra de ingeniería, quedando a medio construir, lo que le aporta un sello de distinción.

UNA CONSTRUCCIÓN ROMANA INACABADA:

El principal atractivo que posee este acueducto es el hecho de hallarse inacabado en todos sus tramos. No cumplió en ningún momento su misión de transporte de agua, pero su existencia ofrece la rara oportunidad de ver una obra tal y como la dejaron los trabajadores romanos muchos siglos atrás.

El acueducto se empezó de manera simultánea desde distintos puntos sin que existiera una conexión directa entre ellos, a veces porque había un barranco y otras porque, sencillamente, no se acabó la obra que los enlazaba. Por ejemplo, hay un tramo en túnel que se excavó a la vez desde sus dos extremos y se paralizó, quedando a tan sólo 3,17 metros de roca por vaciar para comunicar las dos bocas.

En la paredes del acueducto se pueden ver las huellas de las picadas en la roca y las pequeñas hornacinas donde los obreros depositaban las lámparas para iluminarse (lucernas).

Si se hubiera terminado, sus paredes y la base se habrían revestido de hormigón hidráulico para facilitar el paso del agua y minimizar su contaminación por la erosión, y los barrancos se habrían salvado construyendo arcos o canalizaciones voladas de obra o de madera. El tramo acondicionado para la visita se compone de un túnel de 40 metros de longitud de planta sinuosa con ventana central y galería de 1,50 de anchura y de altura media de 1,60-1,70 metros. Además, pueden recorrerse otros 40 metros al aire libre.

Por sus paralelos constructivos con el vecino Acueducto de Peña Cortada, a su paso por Tuéjar, Chelva, Calles y Domeño, pudo realizarse entre los siglos I y II d.C.

VIDA DENTRO DEL TÚNEL. SIGLOS XII-XII:

En el acueducto nunca circuló agua, pero sí hubo vida. Entre los siglos XII y XIII, durante la época andalusí, uno de los tramos del túnel fue utilizado como vivienda por gentes de Gestalgar. Allí dentro, en torno a una ventana del antiguo acueducto, se instaló una pequeña cocina presidido por un tannur -un pequeño horno circular- construido mediante una técnica poco habitual a base de churros de arcilla superpuestos. En él se elaboraban tortas de pan y se cocinaban otros alimentos utilizando ollas y cazuelas, cuyos fragmentos también se han recuperado en las excavaciones arqueológicas.

Un banco de piedras separaba este primer espacio del área de dormitorio, formada por un lecho vegetal de ramitas, paja y corteza de palmito, donde de manera excepcional se ha conservado parte de una esterilla o cesto de fibras vegetales y una suela de alpargata.

Desde la época medieval hasta la actualidad el túnel debió ser frecuentado, como indica el hallazgo de cerámicas del siglo XVII y una serie de pinturas en color rojo que representan una cruz y motivos geométricos.

Son, pues, cerca de diecinueve siglos de historia de un bien del patrimonio de Gestalgar que ahora inicia una nueva etapa de vida y que puede visitarse, al menos parte de él.

 

 

 

 

 

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