• La Alquería de la Torre, actualmente deshabitada y que presenta un lamentable estado dado los años de abandono y ocupaciones sufridas, es una alquería del siglo XVIII construida sobre una construcción anterior.
  • También denominada de Castellar o de la Garrofera, según Martínez Aloy, se reedificó en el año 1760 ordenado por el Conde de Castellar, de apellido Castellví (su escudo estaba en una esquina de la fachada), teniendo como base una alquería anterior.
  • Fue utilizada como vivienda y granja agraria en el pasado, y en la actualidad es de titularidad municipal, aunque no hay uso definido ni proyecto ni partidas presupuestarias consignadas oficialmente. Sus pinturas murales y paneles cerámicos, o mejor dicho lo que quedan de ambas en el interior de la alquería, requieren de una intervención de gran urgencia por parte del Instituto Valenciano de Restauración y Conservación y de la Dirección General de Cultura del Ayuntamiento de Valencia. Una de las joyas de esta alquería es su cocina, donde hay pinturas murales imitando utensilios de cocina. 

A finales de año, del 2017, se comunicó a la prensa que el consistorio rehabilitaría la Alquería de la Torre, a falta de concretar su uso. Por entonces, se dijo que el Ayuntamiento planeaba colocar un taller de gastronomía, aunque también se valoró la posibilidad de trasladar allí la Junta Central Fallera. Para ello, se abrió un plazo para presentar propuestas de rehabilitación –con alternativas compatibles en un plazo de 5 meses, y que según nos comentan asociaciones, ya las tienen y por escrito-, tanto para la Alquería de la Torre como para el Casino del Americano, ambos conjuntos monumentales abandonados y en estado de degradación.

Fue la Delegación de Planificación y Gestión Urbana la que propuso ubicar allí un Taller de Gastronomía Tradicional en la alquería y una Escuela de Agricultura Urbana en el Casino una vez recuperados, donde en el caso de esta última tendría como objetivo recuperar la desaparecida Estación de Horticultura de Benicalap, aprovechando la ampliación del futuro parque que parece que nunca verá la luz -donde se quiere potenciar la creación de huertos urbanos-.


Los dirigentes vecinales de la zona parecen que no suscriben las propuestas del Consistorio, ofreciendo otras iniciativas más acordes con las necesidades de los barrios de Benicalap y Ciudad Fallera, insistiendo que el uso de los citados conjuntos monumentales debe consensuarse y definirse con los vecinos y entidades de la zona y las mismas asociaciones dedicadas a la defensa de los bienes culturales. Por todo ello, tanto las asociaciones de vecinos como por la defensa del patrimonio, como Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, solicitan una residencia para personas mayores y que en el proceso de rehabilitación se creen Escuelas Talleres y Casas de Oficio para que así puedan trabajar y formarse los parados de la zona, atendiéndose a las necesidades básicas y reales que necesita el barrio.

Asociaciones como Círculo por la Defensa del Patrimonio Valenciano, principalmente, llevan años, entre distintos consistorios, realizando quejas y denuncias por el estado tanto legal como de abandono que sufre el edificio histórico, como la denuncia de expolios, además de instar a su restauración, desde 2015, año en el que desde el mes de marzo paso a titularidad municipal, convirtiéndose desde ese momento en una obligación consistorial para actuar, según la Ley de Patrimonio Valenciano, tras haber permitido la degradación de un patrimonio que, si no se interviene y recupera de forma urgente, se echará a perder, al igual que otros lugares cercanos como el Casino del Americano, la Alquería del Moro o La Ceramo, todos en Benicalap también.

Localización:

La alquería se encuentra en el entorno del Parque de Benicalap. Se encuentra inserta en el ámbito de protección del BIC de la Alquería dels Moros y forma parte de su futura ampliación del parque.

Alquería de la Torre, Benicalap

Datación histórica:

La alquería de la Torre en su estado actual la podemos datar entorno a mediados del S. XVIII. Edificación, quizás levantada sobre otras más antiguas y de las cuales se mantienen algunas fábricas y cuerpos, como la torre que encontramos en su extremo suroeste.

Ubicada en perpendicular al trazado del Cami de Burjassot, un lugar rico en asentamientos rurales de origen señorial. conserva la alquería el conjunto de elementos que la constituían desde el S. XVIII: La casa principal, los almacenes anexos, corrales y el acceso a través del jardín, del cual queda su traza, algunos elementos, como un precioso horno de pan cocer y algunos árboles centenarios.

El paisaje donde se ubica la alquería:

El área donde de sitúa se mantuvo hasta mediados de siglo como una zona rural con implantación de casas de recreo señoriales. La expansión de la ciudad de Valencia ha marcado decididamente toda esta área entre Burjassot y Benicalap, perdiendo parte del antiguo esplendor rural e incluso señorial de la zona. La estructura rural se sitúa en estos momentos al norte del trazado de la Ronda Norte, quedando esta parte inserta en la estructura urbana.

Descripción de la alquería:

La arquitectura de la alquería se define como un esquema en patio cerrado por varios volúmenes entre los cuales destaca un potente cuerpo principal de dos crujías y uno lateral oeste de una sola nave que llega hasta la torre. El patio se cierra con un cuerpo posterior de servicios, caballerizas y almacenamiento, junto al volumen del edificio económico de la alquería, que se sitúa en paralelo al edificio principal. La torre se sitúa en su esquina suroeste. Es una torre baja, de sólidos muros, con grandes ventanales en la planta primera que abren a la esquina del cami de Burjassot, coronada por merlones que nacen de una imposta de remate.

Alquería de la Torre, Benicalap. Foto Antonio Marín Segovia

Pavimento de la Alquería de la Torre, Benicalap. Foto Antonio Marín Segovia

Alquería de la Torre, Benicalap. Foto Antonio Marín Segovia

Alquería de la Torre, Benicalap. Foto Antonio Marín Segovia

Alquería de la Torre, Benicalap. Foto Antonio Marín Segovia

Alquería de la Torre, Benicalap. Foto Antonio Marín Segovia

Alquería de la Torre, Benicalap. Foto Antonio Marín Segovia

Un edificio anexo de corrales y almacén, se alinea con la fachada principal y se sitúa en el lado Norte del conjunto. Un Jardín importante y del que aún quedan algunos vestigios de traza y elementos botánicos, se sitúa frente a la fachada este, la fachada principal, quedando cerrada por una ligera tapia o murete, tras la acequia, que separa al jardín y a la casa, del camino y del resto de las tierras.La alquería incluía varias viviendas: propietarios, caseros, administradores, etc. una estructura habitual en las arquitecturas rurales de la gran casa agraria de finales del XVII y a lo largo del S. XVIII, que llega hasta  el Ochocientos. Grandes casonas con este complejo programa las podemos encontrar en las proximidades de Valencia, como por ejemplo la alquería de Falcó, final del s XVII, la alquería de Ferrer, etc. La particular situación de estas alquerías en el parque de Benicalap, potencian el inicio de un corredor verde que ate las zonas de huerta del norte con las áreas del oeste de la ciudad. La nueva sensibilidad frente al territorio podría jugar a favor de conservar un corredor atractivo a lo largo del cual se potencie parte del mejor patrimonio rural de nuestra historia.

La correcta restauración de estas alquerías y sus anexos: jardines, huertos, caballerizas, casas de colonos, espacios económicos, vinculados al propio proyecto de restauración es una parte esencial de esta posible recuperación de nuestro patrimonio. Sin esa labor y sin esa voluntad el esfuerzo no tiene valor, e incluso es perjudicial al ignorar o amputar parte del bien.

La cocina, contiene las conocidas y singulares pinturas a la cal de un artista valenciano. Este artista recreó los diferentes utensilios de cocina como son los paelleros y parrillas, entre otros. También existen dibujos de alimentos como mazorcas de maíz o una ristra de longanizas o butifarras. En la chimenea dibuja una paella en el fuego simulando lo que sucedía en la parte inferior de la misma, con un letrero que dice: “Aon no hi ha sang no´s pogen fer butifarres”. También sobre la puerta dibuja como si se tratase de un estante con diferentes elementos y escribe: “Bón pá y bón ví.. arre.. rosí”. Las paellas pintadas en la pared tienen dibujadas las notas musicales do, re, mi, fa, sol, la y si.

Alquería de la Torre, Benicalap. Foto Antonio Marín Segovia

 

 

 

 

 

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