• La asociación Mestres Campaners de Valencia pretende recuperar las desaparecidas campanas inglesas de la Torre de Santa Catalina. Para ello, primero quieren conseguir una réplica de la mayor campana que tuvo la iglesia de Santa Catalina, para colocarla en la torre-campanario, silenciada desde hace tiempo. Para iniciar esta propuesta, necesitan una inversión de 60.000 euros, aunque si reciben un gran apoyo -unos 200.000 euros-, reconstruirán las seis campanas que tuvo siglos atrás.

Corría el cercano año de 1729 cuando la feligresía de la antigua parroquia de Santa Catalina, considerando insuficientes las dos campanas procedentes del antiguo campanario derribado y sustituido por la actual torre barroca, iniciada por el arquitecto Juan Bautista Viñes en el año 1688, buscaron fundidor para la construcción de seis nuevas campanas, acorde con la magnificencia de la actual torre. Para ello, encontraron en el fundidor Richard Phelps de Londres, la calidad y economía buscada -el mismo que deja su sello en la campana con la inscripción Ricardus Phelps Londini me fecit, 1729-.

Estas campanas, denominadas “LUTERANAS” por su origen, supusieron un acontecimiento en la Valencia del siglo XVIII, siendo trasladadas en un navío inglés desde Inglaterra al puerto de Valencia. A su llegada a la ciudad, el 2 de octubre de 1729 al Grao de Valencia, con posterioridad fueron llevadas a pie de torre en galeras, con estandartes y adornadas con murta, tiradas por ocho mulas, con cintas de seda y gallardetes sobre las cabezadas, siendo celebrada la entrada de las campanas con júbilo, no exento de rivalidades de los parroquianos de las iglesias vecinas –tal y como se ven los sucesos de época, pero que al final fueron consideradas como de las mejores de Valencia. Fue elegido campanero el mismo que ejercía el oficio en la Catedral. Las mismas fueron bendecidas el 9 de Noviembre de 1729 y subidas después al campanario. El 21 de noviembre se realizó el primer vuelo de campanas.

El cronista Fray Tomás Güell, que acudió a satisfacer su curiosidad ante la llegada de las campanas, menciona que la primera campana pesaba 38 quintales y siete la última. “La boca de la campana grande tiene de ancha siete palmos menos dos dedos, y es su voz un punto más baxa que la María de la Seo. En cada una de las campanas, en la circunferencia superior, ay este letrero: Ricardus Phelps Londini me fecit, 1729”.

 

El suceso conmovió a toda valencia, que acudió a ver las campanas fabricadas en Inglaterra, y la curiosidad fue tan grande que llegó en algunos casos a la exaltación de los ánimos, contribuyendo no poco a los fundidores de campanas de Valencia, enojados por haber sido preferidos por un extranjero, del que temían nuevos envíos.

Vicente Vidal Corella para “Las Provincias” (14/02/1960)



La campana mayor fue destruida en 1915 tras su traslado a la nueva parroquia, administrativamente constituida en 1902, de San Agustín, pero sin leyes de la época que protegiesen el patrimonio, tanto inmueble como mueble, para ser refundida en tres campanas nuevas y de menor tamaño acorde con las necesidades del nuevo templo de destino. El resto de campanas inglesas, fueron destruidas, entre 1936, las trasladadas a San Agustín, y 1967, las trasladadas a San Martín.

La asociación Mestres Campaners de Valéncia quiere reconstruir la mayor campana que tuvo la Iglesia de Santa Catalina Mártir, “La Catalina”, de 1750 Kg., para colocarla de nuevo en su lugar de origen. “La Catalina” es una de las seis campanas que llegaron al Grao de Valencia el 2 de octubre de 1729. La campana mayor fue destruida en 1915 y las cinco restantes desaparecieron entre 1936 y 1967. Para la recuperación de “La Catalina” se necesitarían 60.000€. Y si se llegasen a los 200.000€, se podrían reconstruir también las otras cinco y devolverle la voz a la torre campanario de esta iglesia.

Con la finalidad de recuperar, en primera instancia, una réplica de la campana mayor del Templo de Santa Catalina -conocida como La Catalina por estar dedicada a Santa Catalina, denominada también vulgarmente “La Charra” con forma de tinaja invertida con un peso 38 quintales equivalentes a unos 1.750 Kilos-, la asociación Mestres Campaners de València junto con el sacerdote responsable de la mencionada Iglesia, don Francisco Ruiz, pide ayuda a todos los valencianos -tanto para firmar la petición de change.org trasladada al Ayuntamiento de Valencia como de forma económica, bien a nivel particular como de asociaciones y fundaciones-, para poner en valor esta pieza del arte valenciano que hizo estremecer y deseamos que lo vuelva a hacer, con su sonido, a todos lo que disfrutamos, principalmente en el centro histórico, con esa vuelta al pasado glorioso, que supone oírlas de nuevo.

PINCHA AQUÍ PARA FIRMAR Y APOYAR PARA QUE LA TORRE CAMPANARIO DE SANTA CATALINA VUELVA A TENER EL SONIDO DE UNAS NUEVAS CAMPANAS

 

 

 

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