En un edificio de Valencia en la calle Navellós con plaza de San Lorenzo (Navellós nº14), con fachadas laterales que dan a la calle de la Unión y a la de calle Samaniego, construido según catastro en el año 1900, se sitúa hoy en día la Agencia de Prevención y Lucha contra el Fraude y la Corrupción de la Comunitat Valenciana, la nueva casa de la Inquisición -titulada así en un gran artículo de Francisco Pérez Puche-.

Dicha mención, por decirlo de algún modo, sería un simple dato que para muchos no significaría nada. Pero, ¿y si os decimos que en dicho lugar -que no edificio- estuvo situado durante siglos el llamado Palacio de la Inquisición de Valencia, sede de la Santa Inquisición en la ciudad? Curioso que ahora sea una agencia contra el fraude y la corrupción. 


La historia de este lugar comienza en el siglo XV, en el mismo momento en que nace la Inquisición española o Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición -no sería, sin embargo, la primera sede del Santo Oficio en Valencia, pues antes tuvo un paso provisional por el también desaparecido Palacio Real, conocido como “Palacio de las 300 llaves” en alusión al número de habitaciones que llegó a tener, hasta 1527 (1522 según algunos estudios, aunque tiene más sentido 1525 o 1527 basándose en las palabras de Pasqual Esclapès de Guillò)-.

Antaño, como curiosidad, la hoy plaza de San Lorenzo fue antiguamente llamada de la Inquisición, calle, por estar allí asentado, en el interior del palacio protagonista de nuestro artículo -también conocido como Casa de la Inquisición-, el Tribunal de la Inquisición de Valencia, siendo residencia de jueces inquisidores desde el primer cuarto del siglo XVI tras su trasladado desde el Palacio del Real. Así mismo, la hoy calle de la Unión fue conocida como de NOU REIXES porque la Casa de la Inquisición, que tenía fachada en dicha calle, disponía en ella nueve rejas que permanecieron hasta el año 1730 (1790, según Orellana) en que se quitaron la mayoría, convirtiéndolas en balcones. 

Palacios y casas nobles de la Comunidad Valenciana, Francisco J. Pérez de los Cobos Gironés, Federico Domenech, S.A. Editorial. Foto extraída de http://valenciaactua.es/

Para quien no lo sepa, el Tribunal del Santo Oficio, también llamado Tribunal de la Inquisición, fue una Institución creada en España por los Reyes Católicos con consentimiento del Papa Sixto IV para mantener el catolicismo en los reinos del Imperio español, teniendo como precedentes algunas instituciones similares existentes en Europa desde el siglo XII -uno de los mejores libros para conocer la historia al completo es “La Inquisición española : una aproximación a la España intolerante / Gérard Dufour-. A diferencia de la Inquisición medieval, la española dependía directamente de la monarquía, es decir, de los Reyes Católicos. 

El 1 de noviembre de 1478 el pontífice Sixto IV concedía a los Reyes Católicos la prerrogativa de crear una Inquisición en sus reinos de Castilla y la facultad para elegir tres inquisidores.

Este tribunal impuso su moral entre 1478 y 1834, procesando aproximadamente a 150.000 personas y asesinando a 34.000 -cabe recalcar, sin embargo, que la Inquisición fue abolida durante el Trienio Liberal, pero “recuperada” en 1823 como Juntas de Fe, siendo una de estas juntas, la Junta de Fe de Valencia, la que condenó a Gaietà Ripoll, la última víctima ajusticiada por herejía en España y que se produjo en Valencia“-.

“El Palacio de la Inquisición –de Valencia-, se labró en el año 1422 y en este año concedió la primera plaza el Papa Martín V a pedimento del rey don Alfonso V el Sabio; luego en el año 1477 se le dio forma de Tribunal –en refencia a la Inquisición Española, dado que un año antes de la creación ya hay movimientos antes de la bula de Sixto IV-;renovóse y mejoróse en el año 1483 –con Tomás de Torquemada– y en el de 1525 se establecieron tres Inquisidores y un promotor Fiscal; contiene los Obispados de Tortosa, Segorbe, Albarracín, Teruel y el Arzobispado de Valencia”.

Resumen Historial de la Fundación i Antigüedad de la Ciudad de Valencia de los Edetanos, vulgò del Cid sus progressos, ampliacion, i Fabricas insignes, con notables particularidades / por Pasqual Esclapès de Guillò. Extraído de la edición impresa en Valencia por Antonio Bordazar de Artazù, 1738.

El principio de la Inquisición española tuvo lugar en la ciudad de Sevilla. Junto a esta, el Tribunal de Valencia con el de Zaragoza y Córdoba, fueron los primeros de los Tribunales del Santo Oficio, además de ser uno de los más crueles después del de Toledo y Sevilla -según palabras, estas últimas, del historiador de la Inquisición Española Henry Kamen-. Antes de la institucionalización pontificia, el rey Católico se apresuró a forzar la situación, nombrando en diciembre de 1481 a los inquisidores Juan Cristóbal de Gualbes y Juan de Ort para la Inquisición de Valencia, quienes se instalaron en febrero de 1482 en esta ciudad, donde se sabe, por documentos, que el 5 de mayo de 1482, incluso meses antes, existían inquisidores en Valencia que ejercían ya en toda la comarca la jurisdicción acostumbrada. 

No es sin embargo hasta mediados de 1483 cuando Tomás de Torquemada -primer inquisidor general de Castilla y Aragón en el siglo XV- fue nombrado Inquisidor General de Castilla, extendiéndose desde el 17 de octubre del mismo año su jurisdicción a los Reinos de Aragón, Valencia y los condados de Barcelona tras una bula emitida ese mismo año con expresa autorización también de Fernando II de Aragón. Sabemos, así mismo, que el nuevo Inquisidor General procedió inmediatamente con su energía característica a hacer uso de sus poderes, nombrando nuevos inquisidores y estableciendo nuevos tribunales en las diversas regiones de la península. Así, en la primavera de 1484, nombró para el de Valencia a Juan de Épila y Martín de Iñigo, siendo los inquisidores que existían antes de estos nombramientos en Valencia de la Inquisición medieval -implantada esta última desde 1249 en el reino de Aragón, siendo la primera Inquisición estatal-.

En sus primeros años, la Inquisición fue una institución rigurosa en sus principios, estando este rigor fundado en los daños y en el peligro que amenazaba constantemente a los cristianos de parte de los herejes, y de un modo particular de los judíos conversos en España. En cuanto a la Valenciana, Sixto IV –antes de su muerte en 1484– presentó acusaciones contra el Tribunal de Valencia por irregularidades e injusticia, todas ellas motivadas por quejas de los conversos judíos que tenían interés en desacreditar y destruir al nuevo tribunal, que con tanta energía combatía sus errores y perfidias, y así con su ilimitada influencia.

Palacio de la Inquisición en el plano de Antonio Mancelli, 1608

Palacio de la Inquisición, con el nº74. Plano de Valencia realizado en 1704 por Tomás Vicente Tosca y Mascó

Palacio de la Inquisición. Plano geométrico de la ciudad de Valencia, 1831. Plano dedicado a la Real Sociedad Económica de la misma por D. Francisco Ferrer Académico de merito en la clase de Arquitectura de la Real de Nobles Artes de S. Carlos.

Desde ese momento, finales del siglo XV, Valencia se convirtió en punta de lanza para el Santo Oficio. Tras su paso provisional por el Palacio Real hasta el primer cuarto del siglo XVI, el tribunal inquisidor de Valencia tuvo su sede sobre el mencionado edificio de la calle Navellós nº14, un palacio cercano a las actuales Corts Valencianes, el llamado Palacio de Benicarló o Palacio de los Borja. De aquel recuerdo no queda nada, tan solo las crónicas, así como las citados lugares donde actuaba el Santo Oficio en la ciudad, como la primera prisión, la Torre de la Sala en la calle de la Batllia, que desde mitad del siglo XVI tuvo en la Casa de la Penitència, próxima al portal de la Trinitat, su sede carcelaria. 

Cerrado y sin uso, desde la desaparición del Santo Oficio en el siglo XIX, el Palacio de la Inquisición se vendió para ser destinado a viviendas, según proyecto aprobado en el año 1863. El terreno fue comprado por los Trenor. Siendo derribado ya, años más tarde, sobre el solar se construyó el actual edificio como mansión de la familia mencionada en 1900, según catastro, de estilo ecléctico obra del arquitecto Antonio Martorell Trilles. Actualmente el edificio tiene en sus bajos una tienda llamada Mumo –que antes fue un Bancaja– en calle Navellós, y en fachada a Samaniego un comercio histórico con más de 75 años: Cirios Felipo

Las cifras totales, esbozadas por el historiador Albert Toldrà en su libro «En nom de Déu. La Inquisició i les seues víctimes al País Valencià» de Edicions del Bullent, asustan, tal y como se manifiesta en declaraciones del propio Toldrà a Levante EMV. El tribunal de Valencia, con sede en el mencionado edificio, dispuso hogueras fuera de la ciudad, donde hoy está el Jardí Botànic. Procesó a 3.661 sodomitas, con casi 60 ejecutados en las mencionadas hogueras del Botànic, y más de 700 enviados a galeras. Además, se procesaron a 845 personas por zoofilia, quemando a 13. En el caso de las superstición, hubo 337 procesamientos, incluido el delito por brujería. El lugar donde hoy se sitúa el Jardí Botànic y la plaza del Mercat, eran los puntos elegidos para las ejecuciones, siendo la plaza de la Virgen la que acogía multitudinarios autos de fe.

Para escarnio público, la plaza de la Virgen se convertía en un escenario casi teatral si no fuera por las dramáticas escenas que allí ocurrían. Los condenados, obligados a vestir un peto llamado sambenito con cruces rojas en el pecho y en la espalda y en la cabeza un capirote con la figura del demonio, llenos de pánico y en silencio, escuchaban al inquisidor leer los  actos de fe.

 

Llevar el sambenito era la peor desgracia que podía caer sobre una familia, porque la “culpa” era hereditaria y la parroquia a la que pertenecía el condenado exponía públicamente la prenda con su nombre  y su delito. Para recrear el ambiente,  los organizadores de la ruta diseñaron las patéticas prendas y  las usaron en su recorrido por el centro de Valencia sorprendiendo a los  desprevenidos transeúntes del centro histórico.

 

rutadespilfarrovalencia.wordpress.com

Al principio se persiguió a los judíos con el fin de acabar con la dominación económica y espiritual que estos tenían, siendo más tarde ampliados los delitos de persecución a los erasmistas y otros mencionados en el párrafo anterior. 

Sólo en Valencia fueron unos doce mil los juzgados, y antes de 1530 fueron condenados a muerte más de setecientos reos, la mayoría judíos conversos, pero también moriscos, homosexuales, protestantes, curanderos, brujas, buscadores de tesoros, iluminados y enfermos mentales. El tribunal de Valencia quemó en total a más de mil judíos en 50 años, envió a galeras a 700 homosexuales, procesó a 3.000 moriscos y castellanizó el reino.

Los Inquisidores utilizaban en crueldad medios de tortura, los más usados eran el potro y la garrocha, colgaban al prisionero por las muñecas a una polea enganchada al techo y con pesos en los pies, se le alzaba despacio y soltaba de golpe -provocando la dislocación de brazos y piernas junto con un intenso dolor y roturas de huesos, luxaciones, aplastamiento de órganos, fracturas craneales y heridas diversas. Las penas impuestas iban desde «la torturas relajación al brazo secular» o condena a muerte, la condena a muerte en estatua (a veces desenterraban el cadáver y lo quemaban, las condenas a galeras como remeros de navíos, latigazos, prisión perpetua, destierro…). Los procesos podían hacerse también en ausencia del reo, de forma que si se sentenciaba al mismo a la máxima pena, se les podía quemar en efigie, en forma de un muñeco con sus rasgos. 

Rara vez el resultado era la absolución. Otra de las torturas era la toca: un trapo que se metía en la boca del reo mientras se le obligaba a tragar agua para producirle sensación de ahogo; el potro (donde se le presionaban los miembros) y el guante de hierro (que se ponía en la mano del reo y se presionaba lentamente). 

CaminArt para Valencia Plaza

 

 

 

 

 

Fuentes:

 

 

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