• ¿Sabías que en su interior se inauguró la primera estación de radiografía en Valencia o qué en su primer año costaba una habitación, solo para dormir, 4 pesetas? Grandes personajes como Jacinto Benavente, Federico García Lorca, Robert Cappa o Ernest Hemingway, han formado parte de la vida de este hotel con más de 100 años de vida.

La prensa de época describía el Hotel Reina Victoria como un bello y gran hotel, superando todo cuanto se decía de él antes de su inauguración -se decía que competiría con los primeros establecimientos de esta índole-, siendo motivo de orgullo para Valencia por la calidad de su hospedaje. La inauguración, el viernes 21 de febrero de 1913, supuso todo un acontecimiento social en la ciudad, donde se veía junto a él, en fotos de época, un quiosco instalado en el chaflán y los tranvías circular por la calzada. 

El nuevo edificio, construido en 1910, se debía a la iniciativa de un ilustre patricio valenciano, un hombre, definido así por la prensa, “luchador constante y enérgico, que puso todo su talento y actividad en grandes empresas industriales, contribuyendo así al desarrollo de la riqueza. Tan buen valenciano, deseando cooperar al agradecimiento de la ciudad, comenzó por construir un edificio ad hoc que, sin duda alguna, es uno de los más hermosos que embellecen la ciudad. Comprendido así, el Ayuntamiento, acordó que sea colocado en la fachada un mármol con una inscripción que constituya un honor para el propietario”. Desgraciadamente, el industrial valenciano Esteban Martínez Boronat, de quien hacía referencia la prensa, falleció antes de la inauguración del mencionado hotel, cuando ultimaba los detalles del espléndido establecimiento, no pudiendo ver con con vida y con todo su esplendor aquella gran obra que había promovido.


Tal y como se puede leer en el texto extraído del Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia, el edificio fue concebido inicialmente como residencial, excepto las plantas bajas que se proyectaron como oficinas para el banco del Rio de la Plata. Sin embargo, poco después, la idea tomó otro camino y se transformó de inmediato en hotel -función que sigue desempeñando en la actualidad, convirtiéndolo en el hotel más antiguo de todos los de la ciudad de Valencia-, completándose al año siguiente con un pequeño edificio anexo recayente a la calle de Correos.

Su arquitecto fue Luis Ferreres Soler, conocido también por ser el autor del antiguo Matadero Municipal de la Pechina o de un edificio cercano de 1895 en el nº13, haciendo esquina a la calle de Virués, con un ecléctico contenido ornamental, claramente concentrado en su fachada menor y con un remate central no previsto en el proyecto inicial. De todas las obras de este arquitecto, el edificio que alberga el Reina Victoria es el que muestra una mayor ostentación, con lujosas marquesinas, cerrajería de generosas secciones y un cuidado tratamiento de los revestimientos, hecho que convirtió al edificio en una pieza singular que en 1912 fue objeto de una distinción municipal “por reunir condiciones artísticas merecedoras de aplauso”

En él se instalaba el hotel Reina Victoria, organizado su funcionamiento por personal de nacionalidad suiza. El motivo de la nacionalidad de los trabajadores era porque por entonces el país suizo disponía de los mejores hoteles del mundo, siendo incluso su director del mencionado lugar, Charles Baes, un joven catalogado como inteligente además de haber estado al frente de reputados hoteles, a quien le acompañaba su esposa en su cometido.

A las órdenes del matrimonio Charles Baez, estaban Pierre Maillefer, chef de cocina; Edelmiro Capilla, cocinero español; Dominique Scovenna, metre del hotel; Eduard Klein, chef rang; Carl Hertfelder, chef rang; Manuel Mora, id.; Manuel Ramón, intérprete, valenciano, que poseía la virtud de hablar cuatro idiomas y la experiencia de haber trabajado en el Reichstag de Berlin; además de un gran número de personal subalterno, encargado de todos los servicios. El portero era Van Oers, de nacionalidad holandesa, y hablaba cinco idiomas.

Se hablaba también de una legión de camareros y camareras al servicio de los viajeros, además de un intérprete, sumado a que la dependencia hablaba francés, inglés, alemán, holandés e italiano.

Constaba el hotel en su inauguración de más de cien habitaciones -destinándose 97 al servicio del público- decoradas al gusto más exquisito, con acrisolada limpieza y un confort de primer orden, con balcones recayentes a tres calles. Tenía de menaje, cada uno de sus cuartos, una bonita cama niquelada con buenos colchones de fina lana, armario de luna moderno del mejor gusto, una mesita elegantísima con tapa de cristal, sillas, butacas, un cofre para equipajes, toalleros, lavabo inglés de porcelana con dos grifos, una para caliente y otro para fría, y una mesilla de noche forrada en su interior de porcelana.

Las habitaciones con dos camas, además de lo descrito, tenían un elegante tocador para señora y una chaisse longue, donde las que daban al chaflán, a la esquina de las calles de las Barcas y Pérez Pujol, estaban lujosamente amuebladas y destinadas a familias.

Las habitaciones de los viajeros estaban instaladas en los tres pisos superiores al entresuelo. En cada habitación había un teléfono particular y en cada piso un teléfono público y dos cuartos de baño.

Sus precios de época variaban desde las 11 pesetas en adelante, todo ello para que el cliente dispusiera de una magnífica cama, buen servicio y comida excelente. Las habitaciones para dormir solamente constaban desde 4 pesetas en adelante, donde las recayentes al chaflán del edificio valían 15 pesetas sin pensión.

Había, además de las cocinas para los huéspedes, un restaurante para el público, donde se servían cubiertos a 5 pesetas el almuerzo y 6 pesetas la comida sin vinos, donde también había servicio especial a la carta, todo ello comandado por el jefe de cocina que fue cocinero del prestigioso hotel Trou Couronnes de Vevey, aportando cocina francesa al hotel valenciano.

Para dar atractivo a la estancia y permanencia en el hotel, había grandes salas dedicadas a diferentes exposiciones, convirtiéndose el hotel en un verdadero museo.

En el último piso estaban los lavaderos mecánicos, modelo de la casa Metgzez, que tenían aparatos para lavar y secar ropa, además de planchas de mano eléctricas. Todo el edificio era caldeado por medio de vapor con aparatos Schneider.

Los sótanos fueron destinados a las calderas y máquinas productoras de vapor para la calefacción y fuerza de los ascensores. Había, además, un automóvil Hispano-Suiza que prestaba servicio exclusivo de los viajeros y clientes del hotel a las estaciones, además de un camión móvil para el transporte del equipaje, donde eran introducidos los últimos al hotel, así como los muestrarios, provisiones y objetos de gran peso, por la puerta de la calle Pérez Pujol, utilizándose un monta cargas.

Se hablaba también en prensa de la magnífica marquesina de cristales de vistosos colores iluminada durante la noche con artísticos faroles, que cubría la entrada del hotel, así como de un ascensor de último sistema de seguridad para todos los pisos y un amplio hall adornado de plantas. El despacho y las oficinas de dirección, así como el salón de fumar –decorado-, la gran sala de lectura y el comedor-restaurant –de artística decoración-, estaban en el primer piso.  

Más admirable, se comentaba, eran las instalaciones de las cocinas y sus servicios auxiliares, con los últimos refinamientos de higiene, tales como un aparato de grandes dimensiones para calentar platos y demás vajilla, u otro adquirido en Breakfort, para producir rápidamente toda clase de desayunos: té, chocolate, café, huevos al plato, pan tostado, etc. Las cocinas estaban construidas por el industrial D. Juan Sala, donde habían grandes cámaras frigoríficas para la conservación de los alimentos.

Hotel Reina Victoria, fotos año 1913 extraída de Pepe Molins, subida al grupo de Facebook de “‎Valencia antigua: Historia gráfica”

Hotel Reina Victoria, fotos año 1913 extraída de Pepe Molins, subida al grupo de Facebook de “‎Valencia antigua: Historia gráfica”

Hotel Reina Victoria, fotos año 1913 extraída de Pepe Molins, subida al grupo de Facebook de “‎Valencia antigua: Historia gráfica”

Hotel Reina Victoria, uno de los salones, foto año 1917 extraída de Marga Preda, subida al grupo de Facebook de “‎Valencia antigua: Historia gráfica”

Por cierto, todo cuanto constituía el hotel, era producto valenciano, fabricado en la tierra. La dirección artística fue confiada a los artistas Villalba y Benedito, de gran éxito en esa clase de obras por entonces. Los muebles curvados procedían de la fábrica del Sr. Albacar; otros de los Sres. Esteban y Algarra; otros del reputado fabricante D. Francisco Mora, que fue dueño de La Amuebladora, de la antigua Bajada de San Francisco, quien además colocó los elegantes visillos que se instalaron en todas las habitaciones; los muebles del segundo piso, eran de la fábrica de la viuda de Clement, y los del despacho, de estilo norteamericano, del Sr. Perís.

Las camas, niqueladas, de los señores Tamarit, con colchones de la lanería de “El Barco”; los bronces y aparatos eléctricos, de los talleres Izquierdo hermanos; la instalación de luz eléctrica fue realizada por el industrial Sr. Obiol, y los hermanos Gascó fueron los encargados de pintar todas las dependencias; las cámaras frigoríficas de la casa Ferrer, y la cocina del industrial Salas; las alfombras, excepto las Foyers, de la casa Amador; el cristal y porcelana de la casa Adolfo Marquet; y los cubiertos, cuchillos, cucharillas y demás servicio de plata, procedía de la casa Arturo Krupp, de Berndorff, pero esto, como así mismo el menaje, batería de cocina y adornos, fueron adquiridos por mediación de la casa Torres Hermanos, ubicados en la desaparecida calle de Zaragoza en el número 13 y 15. 

Las camas Tamarit eran las protagonistas de las habitaciones del Reina Victoria. Fuente: La correspondencia de Valencia (27/02/1913)

Publicidad de época del hotel en 1913. La correspondencia de Valencia (01/03/1913)

Publicidad de época. La Atalaya: diario de la mañana – 7 de marzo de 1913

Curiosamente, en 1925, el 18 de abril, se inauguró la primera estación de radiografía en Valencia, instalándose en el interior del propio Hotel Reina Victoria. Esto impulsó el fomento de pequeñas estaciones receptoras en las casas, donde a partir del mes mencionado se contaron por millares.

18 de abril de 1925, momento en el cual se inauguró la primera estación de radiografía en Valencia, en el interior del propio Hotel Reina Victoria, con Primo de Rivera asistiendo al acto. Foto extraída de Rafa Ortells, subida al grupo de Facebook de “‎Valencia antigua: Historia gráfica”

A finales de 2014, el establecimiento histórico cerró tras 101 años de actividad ininterrumpida funcionando. El motivo fue un concurso de acreedores, el cual llevo a echar el cierre a mitad de diciembre por las deudas del grupo hotelero Husa, propiedad de Joan Gaspart.

Durante su existencia, en él se alojaron, por ejemplo, grandes personajes como el ilustre escritor Jacinto Benavente el 21 de abril de 1913; Federico García Lorca; el fotógrafo Robert Cappa; o el Premio Nobel de literatura, Ernest Hemingway, asiduo a comer arroz en La Pepica y disfrutar de los torosos arroces de la Pepica y las corridas de toros.

Hasta hace no mucho, el deterioro en el hotel Reina Victoria se hizo evidente hasta que alguien apostó por él y lo reformó. Desde 2016, y bajo el nombre de One Shot Palacio Reina Victoria, disfruta de una segunda vida gracias a una gran reforma tras la adquisición del inmueble por parte de la cadena hotelera One Shot Hotels, quien invirtió 3,5 millones de euros en la rehabilitación y remodelación completa de todas sus instalaciones, incluido el interiorismo y la remodelación de sus 85 habitaciones, todo ello bajo la combinación del trabajo de One Shot, Arqui-T y del estudio de arquitectura e interiorismo Alfaro-Manrique. Como curiosidad, el One Shot Palacio Reina Victoria vuelve a acoger arte como en su origen, en este caso fotografía, dado que la cadena de hoteles One Shot exhibe e impulsa a jóvenes artistas.

One Shot Palacio Reina Victoria

 

Fuentes:

  • Grupo de Facebook de Valencia antigua: Historia gráfica
  • Guia de Arquitectura de Valencia” CTAV 2007. + Información.
  • Prensa de la época, Las Provincias y Diario de Valencia, durante los días posteriores a su inauguración.
  • Foto de portada de Archivo de Las Provincias. 

 

 

 

 

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