El Asilo de San Juan Bautista (c/ Guillém de Castro 175, Valencia), un asilo destinado a la acogida y educación de niños sin recursos, fue una institución asistencial fundada por Juan Bautista Romero y Almenar, Marqués de San Juan, quien falleció el 1 de Mayo de 1872, antes de la inauguración del propio asilo. Dicho centro de beneficencia religioso y docente, ofrecía una atención educativa integral a menores en situación de riesgo y desamparo.

El Marqués, quien también ocuparía cargos políticos en Madrid o de senador por designación real, fue un reputado y noble ciudadano de la Valencia de época muy involucrado con la sociedad valenciana, además de un acaudalado banquero y comerciante de la seda valenciana, quien incluso mantendría actividad hasta los últimos días de su vida fundando en 1870 una fábrica de hilados y torcidos. Fue, sin duda alguna, uno de los hombres más ricos de la ciudad por entonces, aunque de orígenes modestos, ya que sus padres fueron dos viudos de modesta posición que habían contraído nuevas nupcias aportando un hijo cada uno de ellos al nuevo matrimonio.


Para el proyecto del espacio que nos ocupa el artículo de hoy, contó con el arquitecto valenciano de la Real Academia de San Carlos Sebastián Monleón Estellés (Valencia, 1815-1878), autor, entre otras, de obras como la Plaza de Toros, partícipe del plano de la fachada del Teatro Principal de Valencia, la Casa Benéfica de Nuestra Señora de los Desamparados o del huerto de Romero y la finca de recreo del propio Marqués (1859), hoy conocido como Jardín de Monforte. Como curiosidad, el motivo del nombre de Monforte viene dado porque a la muerte del Marqués, el jardín pasa a manos de su esposa, Mariana Conchés Benet, quien posteriormente, en 1877, lo deja en herencia a una de sus sobrinas, Josefa Sancho Cortés, quien estaba casada con Joaquín Monforte Parrés, apellido de este último que toma como nombre el jardín. 

El propio arquitecto Sebastián Monleón, y el escultor Antonio Marzo, son los autores del primer panteón del Cementerio General de Valencia: el panteón de los Marqueses de San Juan, construido en 1846 para el joven de 20 años D. Juan Bautista Romero Conchés, hijo del Marqués fallecido en 1845. 

Volviendo al edificio que nos corresponde, las obras del Asilo comenzaron en 1868, siendo terminadas en 1873, momento en el cual siete Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl se hicieron cargo de la organización y administración de la nueva casa de caridad. Sin embargo, no es hasta el año siguiente, 1874, cuando ingresaron las primeras niñas -dado que en origen fue asilo para niñas pobres-, fecha en la que comúnmente se tiene, por extensión, como la inauguración del edificio. 

El asilo queda englobado dentro de la corriente neocatólica, arraigada en la sociedad valenciana, encargada de crear nuevas instituciones de beneficencia y caridad, como el propio Asilo de San Juan Bautista, o el Asilo del Marqués de Campo, Asilo de Párvulos u el Asilo de Lactancia, entre otros, todos ellos de un diferenciado estilo arquitectónico.

El edificio muestra una arquitectura de un academicismo neoclásico muy marcado. Se estructura alrededor de dos patios, en los laterales, ajardinados y porticados con pilares de fundición, uno para niños y otro para niñas, situados a ambos lados del eje central donde se encuentra la capilla de cruz griega. La construcción responde a los hábitos de la época: muros de cargas, forjados de vigueta de madera y cubiertas formando aguas sobre cerchas también de madera.

Vista de uno de los patios ajardinados. Foto valenciabonita.es

En el centro de su planta, se levanta la iglesia o capilla, a cuyos lados se alzan dos patios de planta cuadrada. El resto de dependencias colegiales giran alrededor del conjunto, destacando su interesante fachada neoclásica con pilares de tradición corintia y un gran frontón triangular con relieves alegóricos. 

Capilla del Asilo de San Juan Bautista bajo la advocación del propio San Juan Bautista (en el altar). Foto valenciabonita.es

El edificio dispone de planta baja y otra más alta, de forma rectangular. La planta alta, en la época del mencionado asilo, estaba compuesta por dormitorios, salas de estar, estudios y baños, que se usaron como dependencias para los niños, así como una zona para la Comunidad de Hijas de la Caridad. 

Tal y como se menciona desde arquitectosdevalencia.es, en su texto extraído de “Guia de Arquitectura de Valencia, CTAV 2007” (+ Información), su perfil presenta un desarrollo horizontal presidido por la cúpula de la iglesia y sus fachadas mantienen la disciplina neoclásica con el repertorio habitual de elementos iconográficos y la utilización de piedra en el zócalo, ladrillo y paramentos enfoscados. Para su respetuosa rehabilitación se contó con Javier Bonilla y Miguel Pecourt, arquitectos responsables de, entre otros aspectos positivos, la recuperación de un cierre perimetral más permeable que sustituyó al alto muro que antes ocultaba parcialmente el inmueble. El edificio que cuenta con el máximo nivel de protección, requirió una intervención que se planteó con un rigor constructivo adicional y que tuvo en cuenta, por un lado, el tratamiento conveniente de los elementos que se conservaban y, por otro, la adecuación y compatibilidad de los nuevos que se proyectaron.

En la actualidad, la Universidad Católica ocupa el edificio que su fundador destinó a niños pobres, vulnerando y desoyendo el legado que el propio Juan Bautista Romero, marqués de San Juan, dejó registrado en el estatuto de la entidad benéfica, encomendando a los encargados futuros de la institución, o del edificio, mantener la función de acogida y educación de niños sin recursos, tal y como podemos leer, por ejemplo, en agendacomunistavalencia.blogspot.com.es. El tema fue llevado, incluso, a los tribunales, aunque la historia viene de lejos (al menos en herencias), tal y como se puede ver en una sentencia de 1898 donde aparece Francisca Romero y Fayos. Desde el arzobispado se menciona, en declaraciones a la prensa, que la Universidad ocupa el edificio en régimen de alquiler y que por ello pagan a la fundación que lo gestiona, en manos de herederos, una cantidad considerable.

Pero por mucho que os podamos hablar del antiguo Asilo de San Juan Bautista, la verdadera joya que reside en su interior puede verse en sus patios ajardinados, sobre todo en la planta alta de ellos (aunque en mayor medida en uno de sus laterales). Quien tenga la suerte de poder visitarlo, dado que se tiene que pedir permiso, verá un gran pavimento de cerámica Nolla de precioso colorido, considerado como uno de los más bonitos y con más valor a nivel de edificios en Valencia capital (como podéis ver en el siguiente vídeo). Una auténtica y espectacular joya desconocida por muchos que vale la pena ver en directo. Y es que, como muchos sabréis, la cerámica Nolla es un patrimonio valenciano desconocido, todavía, por muchos, a pesar de estar en infinidad de edificios y lugares, además de que prácticamente pasa desapercibida y cuesta de reconocer o identificar en muchos casos.

La cerámica Nolla, patrimonio histórico valenciano, es una obra que prácticamente va ligada a la Segunda Revolución Industrial y a la bella época del modernismo valenciano. Aunque Nolla no innovaba nada, al menos en la idea, ya que su producto estaba inspirado en el inglés de “Minton, Hollins & Co”, compañía creada por Herbert Minton, hijo de Thomas Minton (el fundador de “Thomas Minton and Sons”), bien se podría decir que la cerámica Nolla es sin duda el origen, precursor mejor dicho, del porcelánico actual, aunque este último es como sabréis de mayor tamaño. 

Pavimento de cerámica Nolla del Asilo de San Juan Bautista. Foto valenciabonita.es

En nuestro caso recomendamos, para conocer el legado Nolla, una ruta en Valencia capital impartida por los amigos de CaminArt, quienes en colaboración con el Centro de Investigación y Difusión de la Cerámica Nolla (CIDCeN), realizan cada cierto tiempo rutas guiadas para conocer el mosaico Nolla que puede encontrarse en pavimentos, zócalos o incluso fachadas de Valencia, recorriendo algunos de esos lugares, como el mencionado Asilo. Para poder apuntaros a una futura ruta Nolla, podéis poneros en contacto con CaminArt al correo caminart.vlc@gmail.com (indicando nombre, apellidos, número de personas y un teléfono de contacto con vuestro deseo de realizar una ruta Nolla para el futuro) o llamando por teléfono al 676 804 171 (César) o 655 22 56 86 (Esteban). 

Como último apunte, en la actualidad, el Antiguo Asilo de San Juan Bautista es hoy un un clásico edificio, situado junto al Jardín del Turia y al Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), convertido en un campus de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir – que no sede de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, pues solo comparte secretaría con la ubicada en calle Corona-, donde cuenta instalaciones tanto para la docencia como para las actividades complementarias. En él, se encuentran diversas salas como un laboratorio de idiomas o de informática, una completa biblioteca o unos confortables jardines en el interior del edificio, completando todos ellos la oferta académica de la Universidad Católica.

Fachada del Asilo de San Juan Bautista. Foto valenciabonita.es

Entre los estudios que se imparten en éste centro están:

  • Grado en Maestro de Educación Infantil
  • Grado en Logopedia
  • Grado en Psicología
  • Grado en Terapia Ocupacional
  • Máster Universitario en Psicología de la Salud
  • Máster Universitario en Educación y Rehabilitación de Conductas Adictivas
  • Máster Universitario en Atención Integral a Personas con Discapacidad Intelectual
  • Máster Universitario en Intervención Logopédica Especializada
  • Máster Universitario en Psicología Jurídica
  • Máster Universitario en Musicoterapia

 

 

 

Para conocer más sobre el Asilo, ver la obra de José Antonio Borrás, de Facta, de 1962, titulada “Don Juan Bautista Romero Almenar, Marqués de San Juan: fundador del Asilo De San Juan Bautista”.

 

 

 

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