• La mítica discoteca Chocolate abrirá sus puertas de nuevo para convertirse en un centro de desintoxicación de la Ruta del Bakalao.

Chocolate fue, en sus tiempos, un lugar de reunión y de fiesta para miles de jóvenes valencianos. Lejos queda la memoria de la que, para muchos, fue la Catedral de la música. Una discoteca que de sobra era conocida por aquel lema de “no digas sábado, di Chocolate”. La historia de la sala, que comienza allá por el verano de 1980 bajo el nombre de “Chocolate Cream” y a muy pocos metros de la mítica Barraca, en lo que fue un antiguo secadero y almacén de arroz de Les Palmeres, una pedanía de Sueca, tendrá continuidad 37 años después tras la aprobación de un proyecto pionero en el mundo. 

En la actualidad, la parcela y los restos en ruinas del inmueble estaban en venta, cosa que ha aprovechado la Conselleria d’ Educació, Investigació, Cultura i Esport para regatear a la inmobiliaria un precio más asequible. Fue el propio Vicent Marzà Ibáñez, el Conseller, quien propuso la medida para convertir Chocolate en un centro cultural y de educación para aquellos que todavía no han superado la perdida de las míticas discotecas ya cerradas. Según se ha sabido en la rueda de prensa, hubo un intento fallido de realizar el proyecto en la antigua Arabesco durante este año, dado que, finalmente, el solar donde se ubicó la mítica discoteca de San Antonio de Benagéber ha sido utilizado para la construcción de un restaurante de comida rápida y, próximamente, un futuro supermercado.


“Todos los sábados me voy a hacer la ruta tete. Primero voy al parking de The face, porque la disco ya la derribaron, y allí ceno con mi novia. Nos sacamos una mesa y nos ponemos a jugar al guiñote, como hacíamos antes. Después nos vamos a Puzzle a tomarnos unos cubatillas en los alrededores. Que pena da verlo, a uno le entra la morriña. Y antes de que nos pegue el subidón de los cubatas y demos positivo por si nos paran, nos vamos al parking del Chocola y nos quedamos allí mirando la pared como cuando nos tomábamos unos tripis. Qué tiempos primo”, ha manifestado José L.H., un adicto a la ruta que será el primer paciente del futuro centro de desintoxicación de la Ruta del Bakalao.

Chocolate tuvo diversos cierres, el primero de ellos el 6 de noviembre de 2004, donde la despedida fue tan masiva que desde ese momento la sala adopta la forma de abrir sus puertas una o dos veces al mes, teniendo como principio de estas fiestas el 25 de diciembre de ese mismo año. La misma forma de aperturas mensuales continuaría hasta diciembre de 2007, momento en el cual cierra sus puertas definitivamente.

Hubo una intentona desde 2008, con un nuevo propietario y equipo al frente, reformando la sala por completo, tanto exteriormente como interiormente, manteniendo fiestas mensuales hasta los principios de nuestra década, más o menos, pasando a llamarse QoQoa y manteniendo la fórmula de las fiestas mensuales.

En la actualidad, la sala está en auténtica dejadez y ruinas. Las noticias más cercanas de la sala son de mayo de 2015, momento en el cual se puso a la venta el solar donde se ubicaba la antigua discoteca por un total de 352.000 euros (no así la marca comercial, que sigue ofreciendo fiestas y celebró el pasado 17 de noviembre de 2017 el 37º aniversario de Chocolate). El terreno de 8.000 m2, incluida la construcción de 1200 m2 donde todavía siguen en pie los restos de la Catedral de la música, por fin tendrán un cometido y quedan ahora a la espera del inicio de las obras de la Conselleria. 

Estado de la discoteca Chocolate. Foto cedida por Iván Jarque

Estado de la discoteca Chocolate. Foto cedida por Iván Jarque

Estado de la discoteca Chocolate. Foto cedida por Iván Jarque

Estado de la discoteca Chocolate. Foto cedida por Iván Jarque

Estado de la discoteca Chocolate. Foto cedida por Iván Jarque

Estado de la discoteca Chocolate. Foto cedida por Iván Jarque

Estado de la discoteca Chocolate. Foto cedida por Iván Jarque

El Conseller, en palabras con la prensa, ha desglosado parte de lo que se hará en el interior del centro que será pionero a nivel mundial:

Queremos recuperar a toda esa generación perdida que se ha quedado en la ruta, al Homo Poligonensis, también conocido como Homo Canis. El centro será pionero por querer desintoxicar a personas que se han quedado atrapadas por culpa de la ruta. Entre otras cosas habrá un servicio de peluquería para acostumbrar a los pacientes a que no pidan nunca más el corte cenicero; logopedas para corregir el habla y palabras como “shurmano” o expresiones como la de “si la morenah te vasila, tu te calla y lo asimilah”; colaboraremos con el programa de Telecinco “Cámbiame”, para que escojan a uno de nuestros pacientes cada semana y para que aprendan a vestir ropa diferente a la que todavía siguen llevando, como Rottweiler, Kill Off, W2P, Scotish Clan, Lonsdale o la típica bomber Alpha; o como el equipo de psicólogos que habrá, que entre otras cosas tratará de hacerles comprender que un coche familiar puede ser igual de bueno que uno tuneado.

 

 

 

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