• Tras una reunión privada, el Ayuntamiento de Cullera aprobó hace más de una semana el cambio de nombre de la población a Cuchara.
  • La modificación se aprobó por unanimidad de todos los grupos en el consistorio, excepto por los votos del PP, que alegaba la medida de terrible para la historia de Cullera.
  • Mientras se celebraba ayer por la tarde la rueda de prensa para explicar el cambio y sus motivos, la empresa que pinta habitualmente las letras de la montaña procedía al cambio, ante la sorpresa de los periodistas asistentes tras ver cómo se ha mantenido todo en absoluto secreto.

“Ya no diga usted más aquello de Cullera. Sea bienvenido a Cuchara. Welcome to Spoon”. Así recibe la población de Cullera al visitante tras la instalación de varios carteles en las diferentes entradas de la población. Los vecinos, atónitos ante la nueva cartelería de bienvenida, no salían de su asombro.

A la vez que ocurría esto, las letras de la montaña de Cullera, a las que muchos atribuyen gracias a hombres como Enrique Torres Gómez en los años 60, eran cambiadas también para adaptar la medida tomada desde el consistorio.


Para aclarar dichas medidas, los medios de prensa fueron citados ayer mismo para que pudieran informar a la población. Ante las preguntas de los periodistas asistentes a la rueda de prensa, se escucharon varios gritos tipo “os estáis cargando siglos de historia”, a la que Jordi Mayor Vallet, actual alcalde de Cullera desde 2015 gracias a los votos de su partido PSPV, Compromís  y Ciudadanos, contestaba con un siguiente preguntapasando olímpicamente del topónimo correcto. Tras la insistencia, el alcalde se vio obligado a recalcar que su política sigue siendo el diálogo y consenso, siendo esta medida una más de ellas y de la que cientos de ciudadanos le pedían desde hace un tiempo.

Cada año, los hoteleros se vienen quejando de que los madrileños se perdían al llegar a Cullera porque no entienden el valenciano. Veían la montaña con las letras pero continuaban el camino hasta que se cansaban, y al final acababan en Gandia o Benidorm. Eso suponía grandes pérdidas. Poniendo Cuchara en la montaña solucionamos de un plumazo esta problemática, comentaba el alcalde. Añadía, además, que una población que vive mayoritariamente del turismo, y en concreto de los madrileños, que era normal este cambio para castellanizar Cullera.

Jordi Mayor en la rueda de prensa.

A la misma rueda de prensa se presentó un conocido catedrático de Estudios Arabes e Islámicos junto varios catedráticos del Departamento de Historia Antigua de Valencia y algunos historiadores de la zona, todos ellos vestidos con camisetas donde podía leerse SOM DE CULLERA, MAI DE CUCHARA.

Tras las constantes interrupciones de estos, el alcalde les permitió formular algunas preguntas para que dejaran de boicotear la rueda de prensa, ya que apenas se les prestaba atención alguna. Ya con el permiso para formular al regidor, los catedroflautas expusieron los motivos para oponerse a la medida. Entre las explicaciones expuestas por los estos e historiadores, se hablaron de los posibles orígenes de Cullera, que sería la conocida por los griegos como Sicana y como Sucro oppidum por los romanos de los siglos III-II a.C., (que se ubicaría en lo alto de la Muntanya de Cullera, L’Alt del Fort); o el topónimo árabe, donde destacaron que ya fue citada por geógrafos árabes del siglo XI y XII al-Udri y al-Idrisi, respectivamente, como Qulyayra, citando también a Manuel Sanchis Guarner, el cual hablaba del nombre árabe qul·la (cima de montaña), con el sufijo ayra de origen mozárabe (Qulayra), y que según Coromines podría ser diminutivo o ponderativo.  

A la pregunta ¿qué tiene que decir a todo esto? lanzada a Jordi Mayor Vallet, el alcalde contestó que ya tuvimos suerte en el siglo XIX con la Real Orden del 24 de febrero de 1860 de que esto no ocurriera, donde se ordenaba que en todas las poblaciones en las que se hablasen otras lenguas diferentes al castellano, se tradujeran los nombres de las poblaciones. Ahora es una necesidad.

Tras esta contestación, en la sala se empezaron a escuchar gritos de “¡centralista!, ¡vendido!, ¡castellanista!”, por lo que los catedroflautas fueron expulsados de la rueda de prensa. A la salida de esta, tras una breve entrevista con el profesor Sánchez L. J., catedrático de Estudios Arabes e Islámicos, manifestó su total desacuerdo con la medida terminando con un “creíamos que este era catalán, porque cuando fue investido citó a Vicent Andrés Estellés. Nos equivocamos. Estos tripartitos nos están cambiando todo en la Comunitat Valenciana”.

 

Foto de portada:

  • Vista desde el aire tras el cambio. Fotografía de Víctor Marqués

 

 

 

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