Paterna es famosa por su torre, la Cordà o por las Cuevas del Batán, entre otras cosas, pero también lo es por el típico dulce paternero, habitual, sobre todo, a la hora del café: el cachap, un dulce que solo se elabora en ésta localidad en un horno, en exclusiva, situado en la calle Médico Ballester nº 3, muy cerquita del ayuntamiento. 

El Horno del Rosario, o de “Nuestra Señora del Rosario”, conocido como “La Casa del Cachap”, es el único lugar donde podréis degustar el cachap, ya que, ni tan siquiera, se pueden comprar por internet. Sin embargo, quien acuda al lugar, podrá presumir de que pisa un lugar con gran historia, testimonio vivo de las vivencias de los paterneros, pues el Horno del Rosario es un horno con cerca de 200 años de antigüedad, datando su apertura desde 1829. 



Los ingredientes básicos de dulce paternero incluyen crema o cabello de ángel, azúcar y gelatina, todo ello elaborado con unas finas y crujientes capas de hojaldre rellenas de una crema que solo el pastelero, del Horno del Rosario, conoce la mezcla.

La receta la tienen desde 1829 y la pasan de generación en generación, manteniendo en secreto la receta, que dicen viene como legado de los árabes. ¡Hasta la tienen patentada para evitar imitaciones!

El cachap es un dulce tradicional de Paterna, Valencia, hecho de fino hojaldre y crema cuya elaboración artesana data del siglo XIX. El proceso de elaboración, creado y realizado siempre en el Horno del Rosario, fundado en 1829, ha ido traspasándose a lo largo de varias generaciones hasta nuestros días. Un placer del que se puede disfrutar los 365 días, ya que el horno no cierra ningún día al año, pudiendo darnos el capricho cuando queramos.

HISTORIA DE UN DULCE SECRETO, POR MULTIPATERNA:

Atendiéndonos a las tradiciones oral, los primeros dulces realizados en este horno moruno de unos 200 años de la Villa de Paterna (Valencia), fueron obra de don Celestino Monrabal, nacido en el siglo XVIII en Manises (Valencia). Es gracias a su hijo, el joven don Mariano Monrabal, del que se obtienen los primeros documentos históricos relativos a la elaboración artesanal de pastelería en el año 1829. Así queda reflejado en las sucesivas cerámicas recogidas a lo largo del tiempo en las paredes interiores del horno.

El maestro pastelero don Mariano Monrabal, siguiendo la tradición de su padre, ya elaboraba unos dulces hojaldrados que hacia 1830 empezaron a establecerse como dulce típico de la Villa de Paterna.

Estos conocimientos de don Mariano fueron transmitidos a su hijo, don Antonio Monrabal, quien continuó con la tradición familiar de su padre y abuelo. Los dulces hojaldrados continuaron realizándose durante este periodo, aunque, sin embargo, no queda constancia escrita de si tenían nombre y cual pudiera ser.

Don Antonio, en 1891, agregó a la cerámica de la Virgen del Rosario su cerámica personal.

El nombre propio actual de este dulce se adquiere siendo el hijo de don Antonio, don Benjamín Monrabal, el maestro pastelero. Fue en 1923, en las nupcias del “Tío Cachapot”, vecino de Paterna y amigo de la familia, quien ofreció este pastel a los comensales de su banquete. El pastel tuvo tal aceptación que, a partir de ese momento, se le conocería como “Cachap”, en honor al “Tío Cachapot”. Don Benjamín Monrabal agregó su cerámica personal en 1957. Éste tuvo un hijo, don Benjamín Monrabal, que también continuó con la tradición familiar. Manuel Sánchez, empleado de Benjamín Monrabal, continuó desde 1947 la elaboración de los Cachaps.

MANOLO, EL DELS CACHAPS. LOS CACHAPS DE PATERNA, ÚNICOS EN EL MUNDO. FOTO PATERNATECA

El estricto proceso de elaboración, ingredientes y fórmula, así como su cocción, se ha traspasado rigurosamente generación tras generación hasta nuestros días. El secreto de estos dulces hojaldrados rellenos de una crema especial, quizá está más en la forma en que elaboran las finas y crujientes capas de hojaldre y su crema que en los propios ingredientes en sí.

Cachaps

 

Foto de portada: 

 

 

 

 

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