La Compañía de Jesús es, según dice la propia orden de España en su web, el resultado de los sueños de un grupo de siete estudiantes de la Universidad de París que, en 1534, decidieron ir a desgastar sus vidas en Tierra Santa o, si no lo lograban, ponerse al servicio del Papa. 

La Orden, fundada en 1540, se extendió rápidamente. La primitiva regla, estructurada en cinco capítulos, llamada Forma o Fórmula de vida y más tarde Fórmula del Instituto, será aprobada oralmente por Pablo III el 3 de Septiembre del mismo año 1539 y un año después (1540) de forma específica, incluida en la bula de institución Regimini Militantes Ecclesiae, que reconoce a la Compañía como nuevo instituto.


La presencia de Antonio Araoz en Valencia, en el verano de 1544, acompañado de seis novicios, establece la fundación de la comunidad del Colegio de San Pablo, impulsada por el antiguo canónigo de la catedral valenciana Jerónimo Doménech, a la vez que Francisco de Borja impulsa la fundación del Colegio de Gandía (1546), llamada a ser una de las más destacadas sedes de la península, pionera en abrir sus aulas a los seglares así como en ser elevada al rango de Universidad en 1549.

De forma paralela, se establecen los jesuitas en Barcelona (1545) y Zaragoza en (1547). El Colegio de Zaragoza, tras superar una serie de dificultades y la compra de un solar adecuado, será definitivamente fundado también en 1555.

Ya entrada la segunda mitad de siglo darán comienzo las obras de construcción de la iglesia, finalizada en 1585, así de las dependencias destinadas a residencia y escuelas, en las que se seguirá trabajando en los siglos posteriores. Mientras la Compañía española establece las fundaciones de Valladolid (1545) y Alcalá de Henares (1546), promovida por Francisco de Villanueva, futuro primer provincial de Toledo.

Si bien el Colegio de Valencia fue el primero en establecerse en España, la de Alcalá fue la primera residencia, fundada en la primavera de 1543. El 1 de Septiembre de 1547 Ignacio determina la formación de la Provincia de España, siendo uno de los primeros reinos en constituir una provincia diferenciada. En este momento la Compañía comprendía cincuenta y un jesuitas repartidos en los colegios de Alcalá, Valladolid, Valencia, Gandía y Barcelona, así como en las residencias de Madrid y Zaragoza.

Esta primitiva Provincia Hispanica experimenta un rápido crecimiento con las fundaciones de Salamanca (1548), Burgos (1550), Oñate (1551) y Medina del Campo (1552), lo que motiva su división de 1553 en tres provincias andaluza, aragonesa y castellana, a la vez que se mantiene el ritmo fundacional con el colegio de Córdoba en el mismo 1553, los colegios de Ávila, Cuenca, Plasencia, Sanlúcar de Barrameda Granada y Sevilla en 1554, así como los colegios de Murcia, Monterrey y Granada y los noviciados de Granada y Simancas en 1555.

A la muerte de Ignacio en 1556, su impulsor, contaba con casi un millar de miembros, un siglo después eran ya 13.000.

LOS ORÍGENES EN VALENCIA: 

Transcurre 1544 cuando P. Juan Jerónimo Doménech, secretario de la Compañía (y primer jesuita valenciano), decide llevar a cabo la idea de fundar un colegio-seminario en Valencia. A este fin, el 1 de julio de ese año tiene lugar la llegada a Valencia de los primeros jesuitas que se habían de hacer cargo de la fundación proyectada por el P. Doménech. Entre otros regulares de la Compañía, llegan el P. Diego Miró, P. Francisco Rojas y los hermanos García Muñiz y Jacobo, quienes tras habitar casas de alquiler, se asientan en el que habría de ser definitivo emplazamiento del colegio.

En el Reino de Valencia llegaron a funcionar los Colegios de “San Pablo” en Valencia capital, siendo el primero que tuvo la Compañía en España; de “San Sebastián” en Gandía; de “San Pedro” en Segorbe; en Orihuela se fundó una casa que, más tarde, sería colegio. Así mismo, se tienen noticias de la existencia de otro colegio en Ontinyent, un noviciado en Torrent, así como de otros cuya existencia real no se tiene constancia. En 1870, finalmente, tiene lugar la creación del Colegio de “San José”, en Valencia, que hasta hoy día prosigue impartiendo enseñanzas.

El P. Doménech obtiene de San Ignacio de Loyola el consentimiento para la fundación del colegio en 1545; en 1549, el papa Julio III expide bula para tal concesión. Así reza el Extracto de la Fundación del Colegio de San Pablo:

Por bula de la santidad del papa Julio III dada en Roma en 8 de marzo de 1549, se le concedió licencia a D. Juan Gerónimo Doménech, Canónigo de la Santa Iglesia de la ciudad de Valencia, para que fundase en ella un Colegio de Padres de la Compañía con la advocación de Santa María de Jesús, con la condición de que le dotase con la renta anual de 100 ducados por lo menos de sus propios bienes (siendo poco después bajo la advocación de San Pablo).

El 24 de agosto de 1552 queda fundado definitivamente el colegio, al instituir el P. Doménech al Colegio de San Pablo de la Compañía de Jesús de la ciudad de Valencia, como heredero de sus bienes. A parte del legado del fundador, viose sustentado el colegio por numerosos benefactores entre los que se encuentran el entonces Arzobispo de la Diócesis de Valencia, Santo Tomás de Villanueva, San Francisco de Borja y el Prelado de Juan Segriá, amén de otras donaciones.

El emplazamiento del Colegio se hizo sobre unas casas y huerto adquiridas al convento de las Magdalenas que las poseían en decomiso, perteneciendo al Pavorde de Torrelles. La ubicación de los bienes adquiridos para la fundación correspondía a un extremo de la calle Renglans lindando con la muralla –actualmente del Arzobispo Mayoral- y que en la actualidad es el Instituto Luis Vives de Valencia, donde parte del edificio la Capilla del antiguo Colegio de San Pablo

Huerto; 34 (Colegio de San Pablo de la Compañía de Jesús); y 63 (Colegio y Seminario de la Compañía de Jesús). Plano de Valencia de Vicente Tosca (1704)

Por acto público ante notario, el 26 de marzo del año 1552, las monjas del monasterio de las Magdalenas ofrecieron “las casas y huertos en que está fundado el Collegio de San Pablo de la Compañía de Jesús…Contiene el huerto 7 u 8 anegadas poco más o menos”.

Evolución del Colegio San Pablo. Fuente: 150 años de Enseñanza Pública. Instituto Luis Vives

Evolución del Colegio San Pablo. Fuente: 150 años de Enseñanza Pública. Instituto Luis Vives

A los diez años de la fundación, se incorpora al Colegio de San Pablo el de la Asunción de la Madre de Dios, también llamado de “Na-Monforta”, fundado en 1561 por Doña Ángela Almenar, viudad de Micer Bartolomé Monfort. La perfecta vinculación de los dos centros vino, aún más si cabe, a prestigiar la labor de los colegios jesuitas y concretamente la del Colegio de San Pablo, que en 1567 abre sus cátedras de Teología al público.

En 1644 se le incorpora el Seminario de Nobles de San Ignacio de Loyola para estudiantes seglares, denominándose también, a partir de entonces, con ese nombre o Escuela de la Compañía de Jesús, quedando en 1670 culminada dicha incorporación.

En 1767, Carlos III decreta la expulsión de los Jesuitas y el colegio queda presidido por un delegado del gobierno, cargo que recayó en el Ilmo. Sr. D. Andrés Gómez de la Vega, Intendente de la Ciudad de Valencia y su Reino, al objeto de sustituir los expulsos jesuitas por profesores seglares. A partir de entonces, la institución tomó el nombre de Real Seminario de Nobles Educandos de la Ciudad de Valencia, situación que se prolonga hasta la ocupación de la ciudad por las tropas del mariscal Suchet en el primer cuarto del siglo XIX.

La vuelta del absolutismo a la nación española trajo consigo la restauración de la Compañía de Jesús y la vuelta de los padres regulares a España, restituyéndoles todas las posesiones que en 1767 ya disfrutaban. Así, el 17 de abril de 1816 la Junta de Madrid propuso al Rey, quien resuelve un mes más tarde, que “el Seminario de Nobles tal como estaba con enseñanzas, rentas y edificios, y por tanto lo que antiguamente era el Colegio de San Pablo, pasara sencillamente a la dirección de la Compañía”.

Durante el trienio liberal (1820-1823) se produce la segunda ausencia jesuítica, volviendo a manos de los padres de la Compañía hasta 1827, fecha en la que se organizan los colegios que habían dejado de funcionar en 1813; de este modo se integran en el Colegio de la Asunción (Na-Monforta), es decir, en el de San Pablo, el de la Purificación de Nuestra Señora y el de los Santos Reyes o de Villena, constituyendo los tres en un nuevo establecimiento que se denominó “Colegio Reunido”. Dicho colegio pasa en 17 de febrero de 1831 a ser dirigido por Escolapios, volviendo a manos jesuitas un año más tarde. En 1835 se promulga la supresión de las comunidad religiosas debido a la política de Mendizábal; como consecuencia, los Jesuitas abandonan el  colegio en 1837.

Con la supresión de las órdenes religiosas, entre ellas la de los Jesuitas, en 1835, el edificio quedó durante un tiempo abandonado, hasta que de algún modo se reestructuró como Real Colegio de Internos de San Pablo, cuyos estudiantes dependerían de la Universidad y más tarde, en relativo espacio de tiempo, pervivirá dicho Colegio de internos adscrito al incipiente Instituto Provincial ubicado por el momento en la Universidad Literaria (Instituto Provincial de Enseñanza Media de Valencia). 

El 25 de marzo de 1847, por Real Orden de esa fecha, se acuerda la creación de un Colegio Real en el edificio del de San Pablo con las rentas de este colegio, sumadas a las del Reunido –de anterior referencia-, del Andresiano, San Agustín, la Presentación y el de Corpus Christi; a dicha institución se le denominará “Real Colegio de San Pablo”. Los Jesuitas ejercen la dirección del mismo hasta el 7 de octubre de 1868 en que la Junta Revolucionaria de Valencia, dicta la supresión del citado Real Colegio, disponiendo que el edificio, bienes y rentas del mismo se destinen al Instituto de Segunda Enseñanza y al Colegio de Internos anejo al mismo, conformándose el lugar para el que sería el primer Instituto de Enseñanza Media de Valencia.

Con dicha “conversión” del colegio en Instituto de Segunda Enseñanza, que como tal sigue hoy impartiendo sus enseñanzas en el mismo emplazamiento bajo el nombre de Lluís Vives (el cual procede a distintas reformas a lo largo del tiempo de lo que fue el San Pablo), se daba fin a las difíciles vicisitudes por las que dicha institución había pasado a lo largo de su dilatada existencia.

El actual edificio del Lluís Vives no tiene prácticamente nada que ver con el original de San Pablo, que fue derribado y sus materiales vendidos. Luego de paralizada la demolición, cuando prácticamente ya no quedaba poco más que la iglesia, se volvió a levantar un edificio que en poco se parece al original aunque en volumetría nos lo aparente.

 

Jose Maria Tortajada Bonet comentando en el grupo de Facebook de “Valencia antigua: historia gráfica”.

 

 

Fuentes:

 

 

 

 

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