• Las pruebas realizadas con georradar, y las catas, demuestran que la histórica Escalera Real, que sigue casi intacta bajo el hormigón tras encontrarse diversos escalones y pavimento, es posible recuperarla.

Hace unos meses, en mayo de este año, aparecía en prensa que el actual consistorio del ayuntamiento de Valencia, a través de la Concejalía de Patrimonio Cultural, estudiaba recuperar la Escalera Real del puerto de Valencia tras la petición que propuso el grupo municipal de Ciudadanos pidiendo su rehabilitación.

Esta joya, que fue construida con los sillares del muelle del puerto, siendo levantado por Tomás Güelda, y encontrándose a los pies de la torre del edificio del Reloj (a que fue la primera estación marítima de la ciudad de Valencia), es uno de los grandes patrimonios perdidos que, por desgracia, desapareció mucho antes de lo que se cree, y no en el año 2006 durante las obras que se llevaron a cabo en la zona con motivo de la celebración de la Copa del América, quedando oculta bajo el pantalán central de la dársena


La realidad es que este tesoro (una escalera rudimentaria por la que desembarcaban los viajeros que venían en barco a la ciudad de Valencia), construido a finales del siglo XVII con los sillares de piedra de canteras de El Puig que utilizó Tomas Güelda en su intento por construir un puerto en condiciones, siendo ampliado y mejorado a principios del siglo pasado, desapareció a finales del siglo XX (último cuarto) con la construcción de la nueva Estación Marítima de Transmediterránea, que fue inaugurada el 12 de marzo de 1984. Por tanto, desapareció antes de esta última fecha mencionada y no durante las obras de la Copa América, aunque durante el evento deportivo se barajó recuperarla, que sin embargo se descartó para quedar oculta, si es que quedaba algo de ella, bajo el hormigón. 

La escalera que recibía a los viajeros, tomó su nombre cuando allí desembarcó en 1858 le reina Isabel II en el navío “Francisco de Asís“, procedente de Alicante para visitar las obras portuarias.

La importancia de la Escalera Real residía en que, además de su gran valor patrimonial, en dicho lugar, desde el navío “Amparo”, se realizó el primer reportaje fotográfico realizado en España por los fotógrafos Antonio Cosmes y José Martínez Sánchez, además de realizarse la primera fotografía de la que se tiene constancia en nuestro país de un amanecer.

Otro hecho destacable es que por ella bajó sus peldaños doña María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, el 17 de octubre de 1840, para embarcarse en el exilio en el vapor “Mercurio” con dirección a Marsella, cediendo, en la ciudad de Valencia, la regencia que ejercía en nombre de su hija Isabel II al duque de Morella.

Bajar por sus peldaños, significaba acercarse a las aguas hasta tocarlas con las manos, construida con los mismos sillares que había utilizado Tomas Güelda en su intento por construir un puerto en condiciones siglos atrás.

 

En su primer escalón y tras su mejora, puso los pies la reina Isabel II en el lejano 1858, instante en el que tomo su “real nombre”, por donde también en 1840 había descendido María Cristina una vez cedida su Regencia al General Espartero.

 

Cuando la construcción del Edificio del Reloj en la segunda década del siglo XX, la Escalera Real mejoró su aspecto al colocar dos farolas laterales en 1911, configuración con la que permaneció fundamentalmente hasta su desaparición con la construcción de la Estación Marítima de la Transmediterránea en las últimas décadas del siglo.

 

Julio Cob, La Valencia en Blanco y Negro

La Escalera Real del puerto de Valencia. Archivo: BV José Huguet

Ahora, durante estos días, ha salido a la luz parte de la Escalera Real gracias a unas catas arqueológicas realizadas por encargo de la Autoridad Portuaria de Valencia, quienes llevan meses trabajando en la documentación y localización de la desaparecida escalinata.

En las pruebas, realizadas con georradar, además de las catas, se han encontrado diversos escalones y pavimento, demostrándose que la histórica escalinata está en muy buen estado, al menos en la zona excavada, donde se ve casi intacta bajo el hormigón, a pesar de que se creía haber perdido para siempre tras las diversas obras realizadas.

A a espera de que se pronuncie Govern de la Nau y Consorcio Valencia 2007, quienes ya dijeron estar a favor de recuperar este patrimonio histórico antes de que la Autoridad Portuaria de Valencia (APV) realizase las pruebas con georradar y las catas bajo la supervisión del arquitecto del puerto Ignacio Pascual, los restos encontrados volverán a soterrarse hasta que se valore y se tome una decisión sobre la más que posible restauración de la Escalera Real (donde se tendría que valorar tanto las dificultades técnicas como el coste de recuperación), y más aún cuando, al parecer, la APV cedería la escalera a Valencia como gesto de compromiso del puerto con la ciudad, según palabras del presidente de la APV, Aurelio Martínez.

El president de l’APV, Aurelio Martínez i l’arquitecte del port, Ignacio Pascual revisen la cata de l’Escala Reial del port de València. Foto de @AutPortValencia (Twitter)

 

 

 

Foto de portada: el president de l’APV, Aurelio Martínez i l’arquitecte del port, Ignacio Pascual revisen la cata de l’Escala Reial del port de València. Foto de @AutPortValencia (Twitter)

 

 

 

 

 

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