• El Ayuntamiento de Valencia, Generalitat Valenciana y expertos urbanistas piden transformar la gran mole de hormigón de 2.000.000 de m2 del Nuevo Cauce del río Turia, por donde transcurre en sus laterales la V-30, en un corredor verde con itinerarios ciclistas, para viandantes y, en su tramo final, que fuera compatible con deportes náuticos como el piragüismo y la pesca.

Muchos lo conocen como “Plan Sur o Solución Sur“, nombre también con el que se conoce al trazado del Nuevo Cauce del río Turia tras las obras acometidas de una gran catástrofe. Hidrológicamente, es el tramo final del río que va desde Quart de Poblet hasta la desembocadura en el mar Mediterráneo.

Su nacimiento se debe a los hechos ocurridos el 14 de octubre de 1957, también conocidos como la riada del 57 El desastre fue de tal magnitud, que el Gobierno decidió elaborar un plan de defensa de Valencia que minorase los daños por avenidas. Se elaboraron tres soluciones: la Norte, Centro y Sur. La primera suponía el desvío del río hacia el Norte, uniéndolo al barranco de Carraixet. La segunda suponía la mejora del trazado urbano existente junto con la construcción de un embalse en Vilamarxant y la tercera, la Solución Sur, la más costosa y colosal, suponía excavar un nuevo trazado desde las afueras de Quart de Poblet hasta el norte de Pinedo, cruzando por medio de la Huerta de Valencia.


Los trabajos se aprobaron por Consejo de Ministros del 22 de julio de 1958. Las Cortes Españolas en la Ley 81 de 1961 establecieron las directrices de financiación del Plan Sur de ordenación de Valencia y su comarca basado en la Solución Sur. La Dirección General de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas (MOP) adjudicó las obras a la unión de empresas CYT (Cubiertas y Tejados) y MZOV (compañía de construcciones del Ferrocarril de Medina del Campo a Zamora y de Orense a Vigo), comenzando los trabajos en febrero de 1965, bajo la dirección de la Confederación Hidrográfica del Júcar.

Asimismo, durante todo el tiempo que duraron las obras, se estableció que todas las cartas y paquetes postales que se remitían desde Valencia tendrían que llevar un sello adicional de correos por valor de 25 céntimos de peseta, para con ello sufragar en medida la importante obra hidráulica.

Las obras del desvío de río concluyeron el 22 de diciembre de 1969 oficialmente, realizando entonces el jefe del estado Francisco Franco una visita a las obras del Plan Sur, dándose por terminado, y quedando pendiente solo algunos remates en viales, ajardinamientos y pequeñas obras. Hacia 1973 están finalizadas las obras y ya dejan de pasar las aguas por el viejo cauce del Turia y lo hacen por el Nuevo Cauce.

Con el tiempo, se modifican los viales marginales de tal manera que pasan a ser la V-30, quedando el marginal derecho en dirección al mar y el marginal izquierdo en dirección al interior, adaptándose a este sentido único los diversos enlaces existentes.

Ahora, tras más de casi 5 décadas del fin de su construcción, se plantea el objetivo de crear un gran corredor verde para contribuir a la creación de un gran espacio libre, articulado y vertebrado que sea compatible con el ámbito metropolitano de Valencia.

Para este cometido, el Ayuntamiento de Valencia, Generalitat Valenciana y expertos urbanistas piden transformar la gran mole de hormigón de 2.000.000 de m2 del Nuevo Cauce del río Turia en un corredor verde, dándose así una solución similar a a la que se adopto hace décadas, con la llegada de la democracia en España, para el hoy conocido Jardín del Turia, el gran espacio verde que recorre Valencia. 

Tal y como se afirma en declaraciones a El País, las Administraciones, Ayuntamiento y Generalitat, son partidarios de adaptar “a medio plazo la obra a las exigencias ambientales y de paisaje actuales, con actuaciones que faciliten funciones de corredor ecológico y de uso lúdico, como itinerarios ciclistas y de viandantes. El tramo final, el único que siempre tiene agua, procedente del mar, debería hacerse compatible con deportes náuticos como el piragüismo y la pesca”, según Lluís Ferrando, director general de Ordenación de Territorio de la Generalitat. 

En cuanto a expertos urbanistas, mencionan que cualquier uso que se dé al nuevo cauce debe respetar su función original de encauzar avenidas extraordinarias. “Lo lógico es que se convierta en un corredor de fauna y flora. Hay quien se extraña de que siendo un lecho, puedan plantarse árboles, pero se puede. Su viniera una riada y hubiera que replantar, tampoco pasaría nada. Desde el punto de vista de la metrópolis sería muy funcional. Cada día está más asumido el urbanismo del mientras tanto; actuaciones que sin hipotecar el futuro resuelven problemas inmediatos. No sé qué debe hacerse en el nuevo cauce, pero hay un gran espacio de titularidad pública disponible en el que caben muchas cosas. Lo primero sería realizar un estudio integral de usos”, según palabras del arquitecto Carles Dolç y del urbanista y arquitecto Rafael Rivera.

La iniciativa intentaría mejorar el nexo campo-ciudad, facilitando a la población el acceso a una experiencia deportiva, cultural, educativa y de contacto con la naturaleza, fomentando un gran espacio urbano verde con una oferta de actividades al aire libre.

Con la creación de este corredor se llevaría a cabo la recuperación de paisajes y la construcción de carriles bici, siendo compatible con el fin para el que fue creado, según expertos. 

Sin embargo, no todos ven con buenos ojos esta idea. El organismo dependiente del Ministerio de Medio Ambiente opina que “No se podría garantizar la seguridad de las personas potencialmente usuarias de instalaciones dentro del cauce, ni sería asumible la construcción de un número indeterminado de salidas de emergencia, algo que podría comprometer la funcionalidad primordial del encauzamiento”.

Otro organismo contrario es la Confederación Hidrográfica del Júcar, quien advierte que un proyecto de tales características entrañaría grandes dificultades.

José Ángel Núñez, jefe de Climatología en Valencia de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), también menciona que la gigantesca estructura de paredes de hormigón y suelo de tierra fue diseñada con una capacidad hidráulica de 5.000 metros cúbicos de agua por segundo. Desde que se inauguró, la mayor avenida registrada ha alcanzado una cuarta parte de esa capacidad: los 1.250 metros cúbicos por segundo que acogió en 1967, según los datos de la Confederación Hidrográfica del Júcar. 

“Desde aquel año no ha vuelto a haber en la cuenca del Turia lluvias similares, ni siquiera aproximadas. Es prácticamente seguro que un fenómeno meteorológico que ha ocurrido una vez volverá a repetirse. Lo que no sabemos es si será este año, dentro de 10 o de 100. Los sistemas de predicción y alerta meteorológica e hidrográfica son hoy incomparablemente más eficaces que en los años cincuenta, cuando una descomunal crecida del Turia iniciada en Cuenca pudo llegar al día siguiente a Valencia sin que casi nadie la esperase en la ciudad”, según palabras de Núñez. 

 

 

 

 

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