Gracias a Antonio Martínez Richart​, hoy conocemos el maravilloso conjunto hidrográfico y de esparcimiento de l´Assut de Antella, donde es posible encontrarse gente practicando piragüismo, ver en ocasiones competiciones de regatas o gente disfrutar del día en las zonas verdes o practicando senderismo. El azud se trata, en realidad, del colector del Jucar que desvía el agua para abastecer Valencia capital.

El azud de Antella, que es sin duda la máxima atracción de la población, es la pieza fundamental de la infraestructura hidráulica de la Acequia Real del Júcar, que sirve como presa para derivar parte de las aguas del río en la Acequia. Su importancia se expresa en el hecho de que se encuentra representado en el escudo de la población. Y las aguas sobrantes continúan su curso sobresaliéndolo en su primer tramo o bien dejadas salir por los “portillos”. Comienza a construirse el año 1239 y finaliza el 1260, siendo casi milenaria. 


A pesar de ser una zona en la que apetece el baño, en el Assut de Antella está prohibido el nado (al menos en su zona más peligrosa, siendo indicado con diversos carteles). Sobre todo en la misma compuerta, por el peligro que supone, al igual que en gran parte del trazado, siendo responsabilidad de cada uno lo que ocurra. Pero allí se baña multitud de gente, desde mayores hasta niños. Para muchos está considerada una especie de playa en el Júcar, aunque en realidad es una infraestructura hidráulica que puede ser una trampa mortal.

De hecho, en los últimos años han habido diversas muertes, a pesar de que cada temporada llegan numerosos turistas al paraje natural de la Ribera. El peligro reside en las corrientes, así como los estrechamientos del cauce, incluso en las zonas con mayor afluencia de turistas y nadó como la Casa de les Comportes, instalación hídrica emblemática que da inicio a la Acequia Real del Júcar.

L´Assut de Antella. Fotografías de Antonio Martinez Richart

L´Assut de Antella. Fotografías de Antonio Martinez Richart

L´Assut de Antella. Fotografías de Antonio Martinez Richart

L´Assut de Antella. Fotografías de Antonio Martinez Richart

L´Assut de Antella. Fotografías de Antonio Martinez Richart

L´Assut de Antella. Fotografías de Antonio Martinez Richart

L´Assut de Antella. Fotografías de Antonio Martinez Richart

L´Assut de Antella. Fotografías de Antonio Martinez Richart

L´Assut de Antella. Fotografías de Antonio Martinez Richart

El paraje suele ser un absoluto desconocido para todo aquel que se acerca al lugar, con múltiples trampas naturales, además de que no existe control alguno ni hay socorristas allá. Allí es natural ver en los llamados “toboganes naturales” a la gente intentar bañarse, los cuales sirven para paralizar las aguas y dividir el caudal de riego.

La propia Confederación Hidrográfica del Xúquer (CHJ) tan solo indica con señales la prohibición en la cercanía a los lugares realmente peligrosos, dado que es imposible poner puertas al campo ni un guarda cada diez metros para evitarlo. A pesar de esto, la prohibición es vulnerada constantemente por muchos turistas, sobre todo en los meses estivales. Ocurre lo mismo con la vecina Sumacàrcer, donde se han contabilizado diversos fallecimientos en los últimos años.

Además del paraje natural de “l’Assut d’Antella” (playa de interior), destacan también en la zona: el nacimiento de la Acequia Real del Júcar; el paraje de la zona de acampada “Barranc de la Manyana”; el yacimiento del poblado ibérico, situado en la montaña de la “Creutea Alta”, y el situado en el “Barranc de la Font Dolça”; el merendero de Camilo, desde donde se divisa todo el Valle del Júcar.

A pesar de no ser Antella una población prolifera en edificios monumentales, si que cuenta con algunos dignos de interés, aunque dos de ellos desaparecieron con la riada del año 1982, como la Casa de las Compuertas, que ha sido reconstruida totalmente respetando en lo posible su estructura anterior, y la Casa de la Comunidad o de Regantes, que fue arrasada por la fuerte corriente de las aguas del río y no se ha vuelto a edificar, debido, tal vez, a que había perdido la función para la que había sido hecha. Los tres restantes son la Torre árabe, construida en lo que fue la casa palacio del señor territorial, la Casa del Rey que está situada en la plaza del mismo nombre y la Iglesia de la Purísima, situada en la Plaza Mayor, sobre la primitiva mezquita mora y frente a la que fue casa palacio del Señor Territorial de Antella.

 

 

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