• La Alqueria Julià, también llamada Huerta de Julià, se situaba en la huerta de Valencia camino hacia Mislata. Diversas asociaciones exigen la recreación y rehabilitación del Jardín Histórico de la Alquería de Julià.
  • En la actualidad se encuentra en la retícula urbana de la ciudad de Valencia, entre la actual Avenida del Cid y el viejo cauce del río Turia. El edificio, con la expansión urbana, fue absorbido por la ciudad y ahora está situado en el barrio de Nou Moles de Valencia, donde tiene fachada a las calles Castán Tobeñas, Velázquez y Paseo de la Pechina (TODAS LAS FOTOS SON DE ANTONIO MARÍN SEGOVIA). 

Años llevan realizando numerosas denuncias y peticiones las entidades Cercle Obert de Benicalap, Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural y ACR Constantí Llombart por el grave abandono de un patrimonio valenciano, en concreto de un pequeño edificio que, en realidad, es una alquería del siglo XVII, cuyas dependencias, jardín y tapia, todo su conjunto rural, está declarado Monumento Artístico Nacional desde 1978 y Bien de Interés Cultural desde el 28 de septiembre de 2007.

El año pasado, en julio de 2016, Bankia (su propietario) tomó la decisión de permutar el conjunto rural denominado Alquería de Julià al Ayuntamiento de Valencia tras la propuesta de Antonio Marín Segovia, siempre y cuando el edificio se destinase a fines socio-culturales tal como establece la ley de cajas. 


Por entonces, tras estar cerrada y sin uso tras décadas de abandono, degradación y dejadez por parte de propietarios e inmovilismo de administraciones (tan solo ha sido usada como local de ensayo de un grupo de danza tradicional en esta década o como colegio hace bastantes años), la entidad, a través de las palabras de su presidente, José Ignacio Goirigolzarri, en un acto de presentación del proyecto, se comprometió a restaurar el edifico y darle un uso vinculados a la cultura, donde según declaraciones a diversos diarios, la Alquería de Julià se convertiría en la “Casa de la Música” y sede de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat Valenciana (FSMCV), donde incluirá un auditorio con gran capacidad, biblioteca, videoteca, fonoteca, sala de partituras, diferentes zonas para uso cultural y espacio expositivo.

En la misma presentación, se afirmó una inversión de dos millones de euros para la recuperación del jardín, su trama original y la construcción en el subsuelo del mismo de un auditorio, así como mencionar que se estimaba la previsión de restauración en un plazo aproximado de dos años una vez obtenidas las autorizaciones administrativas pertinentes y se realice la prospección arqueológica exigida para dicho edificio.

Desde entonces, tan solo se han realizado trabajos de limpieza, desbroce y saneado del jardín histórico a cargo de una empresa de jardinería en septiembre de 2016, donde los operarios talaron varios ailantos que habían proliferado en el jardín y saneado una palmera con picudo. Nada se sabe de las autorizaciones, de la intervención ecológica ni de la recreación del jardín, entendiendo que seguramente pasen muchos años hasta que, ojalá, pueda verse realizado el proyecto, y tal como denuncian desde agendacomunistavalencia.blogspot.com.es, cualquier intervención debe efectuarse siempre bajo la supervisión de técnicos cualificados y expertos en jardinería histórica, tal y como obliga el ordenamiento jurídico vigente.

Mientras, como ocurrió en el pasado, el patrimonio sigue degradado a la espera de que las administraciones y propietarios (Ayuntamiento de Valencia; Consellería de Educación, Investigación, Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana; Diputación Provincial de Valencia; Ministerio de Cultura; y Bankia), se pongan manos a la obra. 

Alquería de Julià. Fotos Antonio Marín Segovia

Alquería de Julià. Fotos Antonio Marín Segovia

SOBRE LA ALQUERÍA DE JULIÀ:

La Alqueria de Julià ha sido testigo de grandes momentos en la historia. Ha escuchado la voz del insigne taumaturgo San Vicente Ferrer, predicando junto a la encina del huerto de la Alquería; ha sido estrado de los pies del Mariscal Suchet, quien contempló desde su torreón la toma de Valencia por las tropas francesas y la heroica resistencia que ofreció la ciudad; ha visto como, en 1837, el pretendiente Carlos María Isidro de Borbón contemplaba desde la torre de la Alquería la ciudad inalcanzable que sus tropas no llegarían a tomar durante la Primera Guerra Carlista; ha guardado entre sus paredes el sueño de la futura Reina Isabel II, que pernoctó el 17 de octubre de 1840 en la Alquería mientras María Cristina renunciaba a su condición de regenta; y ya en el siglo XX, ha sido objeto de evocación de diversos artistas, como el historiador Marqués de Lozoya, que ambientaría su novela La alquería de los cipreses en este paraje.

Pertenecientes a una importante familia de mercaderes valencianos que alcanzaron una gran fortuna entre los siglos XVI y XVII financiando al gobierno de la ciudad, los Julià fueron miembros de una oligarquía municipal que dejó en este conjunto arquitectónico su huella indeleble para siempre. Por ello, la Alqueria Julià fue a través de los siglos protagonista de grandes hechos históricos. Entre sus muros se escuchan todavía el eco de aquellas voces que rigieron los destinos de Valencia.

Cabe decir, además, que el edificio fue usado durante años como colegio público (C. P. Santa Barbara), y que las intervenciones realizadas en el interior para habilitar las aulas y el laboratorio, durante esta etapa que funcionó como colegio, afectaron mucho el conjunto aunque su estructura se mantenga bien, tal y como se puede leer en arqueologiaindustrial.wordpress.com.

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EL CONJUNTO RURAL HISTÓRICO DE LA ALQUERÍA DE JULIÀ:

Se trata de un conjunto agropecuario del siglo XVII edificado en estilos manierista y barroco. También está considerada por algunas fuentes como la joya tardo-herreriana valenciana. El conjunto constaba de un edificio y un jardín inmediato a la vivienda. El edificio se puede considerar como uno de los escasos ejemplares que se conservan de alquería valenciana del siglo XVII.

El jardín tenía un laberinto y una glorieta alrededor de la cual se disponían setos cuadrangulares. Tras el mismo, una terraza, y a continuación un huerto con un camino central bordeado de emparrados y, en la zona más alejada de la vivienda, un pinar resto de la Gran Pinada Moyá de Campanar. En la actualidad sólo se conserva la alquería, habiéndose perdido el huerto y parte del jardín.

El edificio consta de planta baja y primer piso y, coincidiendo con el eje de la puerta principal, una torre de dos alturas.

La puerta principal tiene una sencilla embocadura de piedra y sobre ella está el único balcón del exterior, ya que el resto de los vanos son ventanas.

En el balcón, el vano se desarrolla a modo de portada con pilastras estriadas en los lados, sobre las que se sitúan ménsulas que sustentan un entablamento. En su parte superior hay un frontón partido que alberga una venera. En la fachada recayente al jardín, se abre una portada columnas jónicas sobre las que se sitúa un entablamento muy resaltado, con un frontón curvo en la parte superior. El edificio está rematado con pirámides y bolas.

En el interior se dispone un zaguán con arco rebajado en el centro. Las habitaciones de planta baja están cubiertas con vigas de madera. En esta planta se desarrolla un zócalo de azulejos de finales del siglo XVII; en la entrada se representa, también en azulejería, un Ecce homo según la iconografía tradicional.

Las distintas dependencias de la planta superior conservan la decoración de los techos a base de molduras geométricas y conchas en las esquinas. En esta planta cabe destacar el techo de una de las estancias cubierto con un esgrafiado con motivos vegetales y fantásticos. Es uno de los pocos ejemplos que se conservan en interiores de viviendas, buena muestra del florecimiento de esta técnica en la Valencia de finales del siglo XVII.

 

Fuentes: 

  • Este artículo es una obra derivada de la disposición relativa al proceso de declaración o incoación de un bien cultural o natural publicada en el DOGV n.º 5614 el 5 de octubre de 2007, texto que está libre de restricciones conocidas en virtud del derecho de autor de conformidad con lo dispuesto en el artículo 13 de la Ley de Propiedad Intelectual española (puede consultarse su ficha en el ayuntamiento de Valencia). 
  • Bankia.com

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