Es, sin duda, uno de esos elementos únicos que queda en Valencia, un superviviente de un pasado, no tan lejano, donde existían construcciones realizadas con el fin de obtener agua para el baldeo y riego de la vía pública y jardines. Quizás, eso sí, algo más elaborada su edificación, embellecida como si fuese una torre de ajedrez o de carácter defensivo, tal y como nos comentaban hace poco más de un año desde la Valencia Insólita, y donde vemos que en otras ciudades, por ejemplo, podemos ver elementos del mismo carácter y con la misma finalidad pero de distinta arquitectura, las cuales también han sobrevivido al paso del tiempo. 

Se le conoce, por ser bautizado así, como el pozo o depósito de agua del puente de las Flores, estando situado junto al antiguo cauce del Turia, hoy convertido en el gran pulmón de la ciudad, en el margen derecho a la altura del puente de las Flores, en la plaza de América. 


Poco se sabe de este pozo el cual, todavía, mantiene dos hornacinas a cada lado de la puerta de entrada con válvulas que se acoplaban a mangueras para el llenado de cubas, las cuales, estas últimas, cumplían funciones de baldeo y riego de calles y jardines en las cercanías a esta edificación una vez llenadas de agua, así como también los coches de bomberos cargaban sus depósitos de agua para la extinción de incendios. Es, efectivamente, un misterio para muchos de aquellos que les fascina la historia de la ciudad o para los que velan por el patrimonio de Valencia.

De él nos habla jdiezarnal.com, donde comenta que “es una estructura cilíndrica realizada en ladrillo y que se corresponde con una toma de agua, hoy en desuso, y que era utilizada principalmente para llenar de agua las cisternas de los camiones que se encargaban del baldeo de las calles. Esta estructura es mucho más antigua que el puente de las Flores (inaugurado en diciembre de 2002) y que, por tanto, no guarda relación con el mismo”.

También lo hacen los amigos de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, donde hace apenas unos días comentaban en un artículo para Valencia Plaza, que era un elemento digno de catalogar y proteger, dado que en la actualidad carece de protección alguna, algo totalmente impensable por ser una construcción única. 

En el mismo artículo nos hablaban de su posible origen, aunque no se aporta fecha exacta de su creación ni documentación al respecto por ser, como ya hemos comentado, un misterio. Tan solo se hace referencia de que aparece, por primera vez al parecer, en el llamado “Plano del Término Municipal de Valencia 1929-1944”, conocido como “Parcelario del 29-44”, un plano o mapa catastral que se inicia en 1929 y se acaba en 1944, y que, en realidad, era un levantamiento topográfico parcelario de la ciudad de Valencia. Este mapa, dada su particularidad por ser el primero que ofrece tantos detalles de la ciudad en plena y constante evolución, tal y como nos comentan desde Vlc UrbanBigData, resulta ser uno de los mejores documentos en cuanto a escala y precisión que en el primer tercio del siglo XX se levantan para grandes ciudades españolas, que además serviría posteriormente para, por ejemplo, como base del Plan General de Ordenación General de la ciudad de Valencia que redactó la Dirección General de Arquitectura en el año 1944.

Depósito de agua puente de las Flores. Foto valenciabonita

Depósito de agua puente de las Flores. Foto valenciabonita

Depósito de agua puente de las Flores. Foto valenciabonita

Gracias a la referencia del llamado Parcelario del 29-44, nos pusimos manos a la obra para intentar buscar algo más de información sobre este curioso pozo, y hemos descubierto que, en realidad, era un depósito de agua construido en 1927 capaz de utilizar 12 centímetros cúbicos de agua, y que, en origen, utilizaba el agua de un pozo artesiano para el riego y baldeo construido dos años antes, en septiembre de 1925, costando, este último en su día, 7.000 pesetas de la época. 

La correspondencia de Valencia, 16 de septiembre de 1925.

El alcalde de la época, por entonces, era don Luis Oliag Miranda (Valencia, 1861 – 1933), quien estaría al frente del consistorio entre diciembre de 1924 y enero de 1927. La construcción del pozo artesiano se debe gracias a la iniciativa, dada en el pleno municipal, de los concejales Albors y Puchades, quienes propusieron aprovechar el tiempo restante del alquiler de maquinaria, hasta ser devuelta, y el ahorro del gasto en otro pozo construido cerca del Mercado Central, cuya función cumpliría la de riego y baldeo del mercado y calles adyacentes. 

El Pueblo, diario republicano de Valencia: 17 de septiembre de 1925

El Pueblo, diario republicano de Valencia: 17 de septiembre de 1925

Tal y como habéis podido observar en el último recorte, el ingeniero municipal decidió, tras los informes pertinentes, construir el pozo artesiano en el Llano del Remedio, al final de lo que sería hoy la actual avenida Navarro Reverter (en la localización del depósito de agua protagonista de nuestro artículo). 

Para certificar esta información, vemos como días después, en diversos artículos de prensa, del cual hemos rescatado uno, ya se está haciendo efectiva dicha construcción junto al puente del Mar (el cual, como sabéis, se encuentra muy cercano al puente de las Flores, de reciente construcción). 

Las Provincias, diario de Valencia: 24 de septiembre de 1925

Finalmente, dos años después, y ya con el entonces alcalde Carlos Sousa Álvarez de Toledo, el marqués de Sotelo, se aprueba un miércoles 23 de febrero de 1927 la construcción de un depósito de agua, el protagonista de nuestro artículo, en la subida del puente del Mar *, cuando todavía ni tan siquiera había sido licitado el concurso para la ejecución del asfaltado de las aceras del puente del Mar (1928) o efectiva la conocida reforma de Javier Goerlich con el diseño de peatonalización del puente (entre 1933 y 1935, donde se le añaden las escalinatas y unos pináculos).

La correspondencia de Valencia, jueves 24 de febrero de 1927, en referencia al pleno del día anterior celebrado por la tarde

Las Provincias, jueves 24 de febrero de 1927, en referencia al pleno del día anterior celebrado por la tarde

Cabe decir, sin embargo, y gracias a la inestimable ayuda de Pilar Martínez Olmos, que la caseta o torreta curiosa que hoy se ve, en principio, sería una construcción para “sustituir” una que ya estaba allí desde antes de 1910, donde al parecer ya había un pozo para, más tarde, construirse en 1927 un depósito capaz de utilizar 12 centímetros cúbicos de agua.

Foto Desfilis, 1910. Al fondo, puente del Mar y justo a su izquierda, un pozo ya en origen.

* Se hace referencia al desnivel, donde en antiguo se conocía por subida del puente del Mar la que da a la actual plaza de América y por bajada del puente del Mar a la parte que da a la Alameda, a los cuarteles de San Juan de la Ribera.

 

 

 

 

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