Es, sin duda alguna, uno de los lugares más mágicos de Valencia, quizás el que más llama la atención de todos los espacios vicentinos, aunque, eso sí, también es de los más solitarios. En dos ocasiones que la hemos visitado, en ambas hemos paseado solos durante más de media hora sin que hubiera nadie más en su interior que nosotros y el técnico del ayuntamiento a la entrada. Quizás sea por su poca promoción, por pasar casi desapercibida o porque, todo hay que decirlo, tenga que ver algo el precio de la entrada (apenas 2 euros), a pesar de haber días gratuitos y descuentos.

La llamada Cripta arqueológica de la Cárcel de San Vicente Mártir, la protagonista de nuestro artículo (Bien de Relevancia Local), alberga en su interior una de las joyas de la ciudad, estando considerado dicho lugar como los orígenes del cristianismo en Valencia. La capilla funeraria de época visigoda fue descubierta en el curso de una excavación arqueológica. Todo comenzó a finales de la década de los 80, cuando el SIAM, el departamento municipal de arqueología dependiente del Servicio de Patrimonio Histórico, inició la excavación arqueológica en este lugar en 1989, con ocasión del derribo del inmueble que envolvía la llamada Cárcel de San Vicente, puerta de entrada a ésta última que recae en la parte posterior a la Cripta.


Para quien no lo sepa, la Cárcel de San Vicente se encuentra en el interior de moderno edificio recayente a la plaza de Décimo Junio Bruto (también conocida como plaza de la Almoina), donde se abrió una capilla que nos recuerda que, según la tradición, es el lugar donde se encontraba una de las cárceles donde fue encerrado San Vicente Mártir allá en el siglo IV. Esta casa, de nueva planta, perteneció en antiguo a la casa del Chantre hasta la desamortización de Mendizábal (un chantre era el canónigo de las iglesias catedrales, a cuyo cargo estaba antiguamente la dirección del canto en el coro).

Se tiene constancia que desde el siglo XIV existía la capilla dedicada al santo y que ya en 1427, se construyó una capilla de nueva planta, que es la que nos ha llegado hasta nosotros con varias restauraciones en su historia. La portada de acceso se realizó en 1831 a expensas del chantre don Miguel Cortés, quien además reconstruye la capilla a la cual se accede a través de esta portada formada por un arco de medio punto a la que flanquean dos columnas adosadas toscanas que sostienen un entablamento de metopas y triglifos. Por encima de este, un segundo cuerpo en cuyo nicho central encontramos una pequeña figura de San Vicente Mártir obra de 1998 del escultor valenciano Rafael Orellano.

Según cuenta la tradición, la capilla fue mandada construir por el propio rey don Jaime I, cuando éste entró en la ciudad. Se sabe que en 1238, aún era visible el brazo norte del monumento funerario, erigiéndose sobre él una capilla gótica que ya en el siglo XV la tradición popular identificaba como una de las cárceles de san Vicente.

Ésta está dividida en su interior por dos espacios separados por un arco apuntado, donde al fondo de la estancia hay un altar y un panel frontal de “socarrats” representando una escena del martirio de San Vicente Mártir, en cuyo ángulo inferior derecho dice: Pintó: Lola Miralles. Dibujó: Antonio Tomás. Enero 2004. Quart de Poblet.

En la clave de la bóveda de la capilla, en el primer tramo, se encuentra la misma escena que en el panel frontal, una representación del martirio del santo muy conocida y representada a lo largo de la historia. En la misma el santo esta sujeto al potro mientras le clavan unos garfios para romper su piel a tiras. En la clave del segundo tramo, puede verse al santo protegido por unos cuervos y así evitar que su cuerpo fuera devorado por otros animales. La restauración integral de la capilla fue llevada a cabo en 1970 por el arquitecto municipal Emilio Rieta López, fecha en que se colocó además el retablo en forma de “socarrat” que la adorna.

LA CRIPTA: 

En cuanto a la cripta, fue durante la mencionada excavación, bajo el edificio, cuando se encontraron restos arqueológicos, cuyo nombre recibieron el de Cripta Arqueológica de la Cárcel de San Vicente Mártir al musealizarse en 1998 los elementos encontrados (restos del conjunto episcopal visigodo valentino junto con otros elementos). 

Cripta Arqueológica de la Cárcel de San Vicente Mártir

Cripta Arqueológica de la Cárcel de San Vicente Mártir

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La cripta arqueológica alberga una capilla funeraria visigoda con planta de cruz, probablemente conectada con la catedral de la época, de la que también se conserva la cabecera de la misma y dos monumentales tumbas de losas de época visigoda. Cuatro canceles ricamente decorados enmarcan la sepultura de un obispo valentino fallecido a mitad del siglo VI.

La cripta, que en realidad es una capilla funeraria, se encontró en espectacular estado de conservación, y se erigió como sepultura de un obispo valentino, probablemente Justiniano o anterior, cuya tumba está situada en el crucero, siendo flanqueada por dos líneas de canceles. Con la dominación musulmana el edifico se transformó en baños palatinos.

En la cripta se exhiben también piezas de gran interés, como un zócalo con una pintura mural romana con la representación del dios Mercurio y un bucráneo, un fragmento de un sarcófago esculturado paleocristiano, canceles visigóticos, así como también una figura de San Vicente Mártir del s. XIX o piezas de un ajuar palatino de época islámica (s. X-XI). También puede observarse un audiovisual de 25 minutos en castellano, valenciano e inglés y subtitulado en francés, italiano y alemán sobre la vida de San Vicente y el edificio (necesaria reserva), pero que no es posible verlo faltando 30 minutos para el cierre del espacio museístico. 

Llama la atención el altar junto a los restos, ya que este formaba parte del relleno de un pozo islámico que fue cegado hacia el siglo X, y que apareció en las excavaciones de la Almoina.

Cripta Arqueológica de la Cárcel de San Vicente Mártir

DESCRIPCIÓN DE LA CRIPTA ARQUEOLÓGICA DE LA CÁRCEL DE SAN VICENTE MÁRTIR: 

El edificio visigodo se corresponde con una capilla funeraria erguida en el siglo VI para albergar los restos mortales de algún prelado. Está construida con una fábrica mixta de sillería (reutílizada) y mampostería, poniendo especial atención en el acabado exterior, en el que se utilizan encantados de mortero para señalar los sillares. El edificio se cubría con bóveda de cañón y cabe la posibilidad de que tuviera una segunda planta. En los pies de la nave se construyeron arcosolios para contrarrestar los empujes de la cubierta, probablemente usados a modo de capillas para disponer sarcófagos.

El crucero está separado de la nave y del presbiterio por una doble línea de canceles, realizados en piedra caliza finamente labrada y sostenidos por barroterras de mármol.

En el centro del crucero se halló una tumba y, en su interior, los restos mortales de un individuo masculino de edad madura. Por la posición de los huesos y las características de éstos se llegó a la conclusión de que se trataba de una inhumación secundada, esto es, que el cuerpo fue sepultado en otro lugar y posteriormente se desenterró y trasladó a esta tumba.

En el exterior del edificio, en cada una de las esquinas, hay tumbas en cista construidas con grandes fajas de piedra. Este edificio formaba parte del conjunto episcopal, integrado además por la catedral, la cuña, una iglesia junta a ésta, un posible baptisterio y otra capilla gemela a la estudiada, así como una extensa necrópolis. Es muy probable que nuestro edificio estuviera comunicado con la catedral.

En los niveles inferiores de la excavación se halló el Kardo máximo, prolongación de la Vía Augusta dentro de la ciudad. Así mismo fueron excavadas diversas estructuras de una domus recayente a esta calle, destacando la aparición de una pintura mural con una efigie del dios Mercurio.

Por encima de la vía se encontró un edificio de planta cruciforme, datado en época visigoda. Posteriormente se descubrió que se trataba de una capilla funeraria construida para alojar los restos de algún prelado, la cual formaría parte del conjunto episcopal, probablemente como un anejo de la catedral. Su estado de conservación era excelente e incluso uno de los lados del crucero conservaba la cubierta.

El espacio interior de la capilla se hallaba dividido en diferentes estancias mediante tabiques. A lo largo del proceso de excavación se llegó a la conclusión de que éstos se habían construido en época islámica para transformar el edificio en baños palatinos. En los niveles de amortización se encontró una ingente cantidad de cerámicas decoradas y sin decorar, así como dos espléndidos jarros de bronce, un huevo de avestruz decorado, y un dínar fechado en el 1007-1008.

A principios del siglo XI se amortizó está fase, arrojando tierra y escombros dentro de la construcción.

DE IMPORTANTE LECTURA LA TESIS DE Mª ARÁNZAZU ÁLVAREZ MELLIQUE PARA CONOCER MÁS LA CRIPTA ARQUEOLÓGICA DE LA CÁRCEL DE SAN VICENTE

CÓMO LLEGAR:

  • La Cripta Arqueológica de la Cárcel de San Vicente mártir se halla en la Plaza del Arzobispo, 3, enfrente del Museo de la Ciudad y a pocos pasos de la Catedral.
  • Teléfono: 96 208 45 73
  • Email: patrimoniohistorico@valencia.es


HORARIOS:

  • Lunes a sábado 10.00 h a 14.00 h y de 15.00 h a 19.00 h
  • Domingos y festivos de 10.00 h a 14.00
  • PASE AUDIOVISUAL: De martes a sábado a las 10.00, 11.30, 13.00, 18.00 horas. (Duración 25 minutos). Domingos a las 10.30, 11.30, 12.30 y 13.30 horas.

TARIFAS:

 

 

 

 

Fuentes:

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