La palmera es todo un símbolo en la ciudad de Elche, sin duda alguna. A pesar de que en el mundo crecen como especies propias de zonas tropicales, y que se sabe de la existencia de palmeras en todo el sur europeo desde antes de la presencia humana (el descenso de las temperaturas y las glaciaciones acabaron con la mayor parte, a excepción de algunas zonas más cálidas protegidas de las corrientes frías), o que existen concentraciones de ellas en países como Madagascar o Colombia, donde este último es el país con mayor número de variedades, Elche puede presumir de que su palmeral, además de ser Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es el más grande de Europa, donde sólo es superado a nivel mundial por algunos palmerales árabes.

No hay ilicitano que conciba la ciudad sin el palmeral histórico, aquel que configura todo el paisaje urbano desde hace más de mil años, un auténtico vergel de incomparable belleza que, además, a nivel económico promueve el turismo, la industria datilera y la confección de palmas. Con más de 200.000 ejemplares y unos 50.000 en los viveros municipales dispuestos a ser plantados, el palmeral ilicitano es el mayor de Europa, como ya hemos citado anteriormente, siendo declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el 30 de noviembre de 2000. 


El principal tipo de palmera es la variedad Phoenix dactyliphera, donde sobresale de forma especial el llamado Huerto del Cura, un precioso jardín de palmeras que tiene una superficie de 12.000 m2 y que fue declarado en 1943 Jardín Artístico Nacional. Destaca, de entre todas sus palmeras, la Palmera Imperial, un raro ejemplar de palmera de 7 vástagos enormes en forma de candelabro que debe su nombre a la Emperatriz Elisabeth de Austria (“Sissí”), de la cual dijo la propia Sissí que era digna de un Imperio.

De acuerdo con el Plan General Urbano 1997, el Palmeral de Elche posee una superficie global de 507’4 ha (5.074.193 m2), aunque dicha área comprende dos categorías distintas de palmeral, las cuales ambas fueron propuestas para su inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO bajo el título común “el Palmeral de Elche”.

Estas categorías diferenciadas son: el Palmeral disperso, con una superficie de 358’5 ha (3.585.118 m2) y que se tratan de plantaciones de palmeras dispersas presentes a lo largo y ancho del tradicional paisaje regado de Elche; y el palmeral histórico de Elche, que tiene una superficie total de 148,9 Ha (1.489.075 m2) y que se trata de una masa compacta de plantaciones de palmeras que rodea completamente lo que fue la ciudad islámica de Elche, la Vila Murada medieval. Los límites de esta última zona se encuentran claramente definidos por calles y carreteras. Actualmente embebido en la ciudad, el Palmeral Urbano es percibido como un enorme y pintoresco jardín urbano.

Ibn Said (ca. 1240)

Sobre la ciudad de Elche. Dijo Ibn al-Yasa: “no hay en Al-Andalus dátiles tan buenos como en Elche”. Dijo Ibn Said: “yo he pasado por esta ciudad… y decían que ella se parece a la ciudad del Profeta, sobre él sea la paz”.

Al Mugrib fi hula l-magrib

El paisaje formado por los huertos de palmeras de Elche, un ejemplo único de las técnicas agrícolas árabes en el continente europeo y con sus complejos sistemas de riego, fue estructurado en el siglo VIII d.C., cuando una gran parte de la Península Ibérica estaba bajo la dominación musulmana.

Según se cree por su origen musulmán, tras la creación del Palmeral de Elche por los primeros habitantes que fundaron la ciudad, bajo Abderramán I (Damasco, marzo de 731-Córdoba, 788) se hizo la gran red de acequias, donde a este príncipe omeya, exiliado en al-Ándalus, se le atribuyen unos versos dedicados a una de las primeras palmeras peninsulares:

¡Oh palma! Tú eres, como yo, extranjera
en occidente, alejada de tu patria.

Representa un notable ejemplo de la transferencia de un paisaje característico de una cultura y de un continente a otro, en este caso del norte de África a Europa, que fue traído a Europa durante la ocupación islámica de gran parte de la península ibérica y ha sobrevivido hasta nuestros días. 

Con más de 200.000 ejemplares y unos 50.000 en los viveros municipales dispuestos a ser plantados, el palmeral ilicitano es el mayor de Europa.

Visitelche.com

No obstante, hay buenos motivos para pensar que quizás su origen sea más antiguo y se remonte a la época del asentamiento de los fenicios y los romanos en la región, ya que el uso de la palmera datilera en apoyo de la agricultura de regadío, formando oasis artificiales, era conocido en el Norte de África en época romana. 

Esta última teoría viene dada porque ya en antiguo, la palmera era conocida en Ilici, la Elche de la Antigüedad. Esto se sabe gracias a las ruinas fueron que fueron encontradas en el yacimiento de la Alcudia (cuya traducción del árabe es montículo), donde en 1897 se encontró el busto de la dama ibérica, comúnmente conocida como Dama de Elche. Siglos antes de Cristo, los íberos empleaban hojas de palma en complejos rituales, como demuestran las valiosas representaciones cerámicas exhumadas en el yacimiento (una de ellas es la cerámica conocida como “el Árbol de la Vida”, que puede verse en el Museo de La Alcudia de Elche).

Palmera representada en “el Árbol de la Vida”. Museo de La Alcudia, Elche

Se sabe que la Alcudia fue un asentamiento íbero denominado Helike (en griego) y que los romanos llamaron Colonia Iulia Illici Augusta. Cuando llegaron los árabes, situaron la ciudad más arriba, como protección frente a los ataques marítimos, conservando el topónimo romano de Illici, que fue arabizado en Ilsh.

Como apunte histórico sobre la ciudad y su topónimo, se sabe que a finales del siglo XIII y bajo el dominio castellano del Reino de Murcia es cuando aparece el nombre de Elig (que se basaría en el topónimo dado por los íberos de Helike). A partir de 1305, ya en la Corona de Aragón, la ciudad pasa a ser denominada en valenciano antiguo con los nombres de Elch, Eltx o Elx, aunque, sin embargo, desde el sigle XV hasta los Decretos de Nova Planta en el año 1707, es Elig la ortografía habitual hasta que cayó en desuso, momento de la historia en el cual se institucionaliza la forma castellana de Elche. Existe desde la creación de las Normas de Castellón (1932) cierta controversia sobre si el nombre en valenciano debiera ser ser Elx o Elig, adoptando la AVL la forma Elx y la RACV la forma Elig.

Martí de Viciana (1564)

“Alrededor de la villa, por los huertos y campos, hay más palmas que en toda España: que allende de dar con su postura gracia y hermosura a la tierra, dan de los dátiles más de tres mil ducados en cada un año, porque son muchos y muy buenos. Pues de palmas curadas blancas provehen toda la tierra; especialmente, vi una carta de concierto hecho entre la Iglesia de Toledo y un caballero de Elche en que la Iglesia le da setenta ducados de salario ordinario porque les envíe cada un año dos carros cargados de palmas para el Domingo de Ramos: y esto ha que dura más de trenta y cinco años”

Crónica de la ínclita y coronada ciudad de Valencia

Volviendo al tema que nos concierne, el palmeral, la cercanía de lugares en antiguo donde se dan diversas citas históricas y restos encontrados muy próximos a Elche, hacen pensar que la ciudad ya disponía de este tipo de plantaciones, donde por ejemplo Plinio el Viejo y Columela citan la presencia de la palmera datilera en el sureste de Hispania, así como el aprovechamiento de su fruto, los dátiles, al igual que fueron halladas semillas de dátil fosilizadas datadas circa 2.800 A. C. en la Cueva de los Tiestos (Jumilla, Murcia), a menos de 35 millas de Elche.

“Nos acercábamos a Elche, ya se distinguía su valle rebosante de frutos y su inmenso palmeral, el mayor  y más hermoso de Europa, el más paradisíaco de toda España”.

Viaje por España, Hans Christian Andersen (1862)

Recorrer sus parques y jardines, adentrarse en el palmeral urbano, realizar la ruta del palmeral, su sendero o visitar el Museo del Palmeral para conocer la historia, evolución, cultura y características del Palmeral histórico ilicitano, son solo algunas de las opciones para disfrutar de este gran vergel del Mediterráneo.

Por último, y como dato anecdótico, se cree que el número más alto de palmeras en Elche se alcanzó durante la dominación árabe ya que, según relatan las crónicas históricas, cuando el rey Jaime I conquistó Elche en el año 1265, se estimó que habían entorno a unas 500.000 palmeras.

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuentes:

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