Uno de nuestro queridos símbolos de Valencia es, sin duda alguna, el Campanario de la Catedral de Valencia, comúnmente conocido como “la Torre del Micalet”, aquel que fue declarado Monumento Histórico Artístico, junto con la Catedral, en el año 1931.

Su nombre, como muchos sabréis, se debe a que en su parte más alta, en la terraza (desde donde hay unas preciosas vistas) se encuentra la campana (una de las mas grandes de España y la mayor de toda la antigua Corona de Aragón) llamada “El Micalet“, la cual está dedicada a San Miguel (Miquel), santo que tenía la obligación de proteger a la ciudad de tormentas y males, a pesar de que el nombre origen del campanario fue “Campanar Nou” (Campanario Nuevo) o “Campanar de la Catedral”.


Comenzó a construirse en 1381, donde ya en 1425 estaba concluida la torre hasta la terraza, aunque todavía se realizaron obras menores en años posteriores, quedando como anécdota el proyecto que no prosperó del remate de aguja concebido por Antoni Dalmau durante el mismo siglo XV, aquel que se conserva en el Museo Histórico Municipal y que podemos ver una simulación en valenciablancoynegro.blogspot.com.es

El antiguo campanario de la Catedral, “Campanar Vell”, era de menores dimensiones y se encontraba en la actual calle de la Barchilla, estando ubicado en la actual aula capitular vieja o capilla del Santo Cáliz, siendo demolido una vez concluidas las obras del nuevo campanario. De las campanas de aquel campanario desaparecido todavía se conserva la “Caterina”, de 1305, la cual es, como curiosidad, la campana más antigua de las que aún se encuentran en funcionamiento pertenecientes a la Corona de Aragón.

De entre todas las estancias a destacar de la Torre del Micalet, es la sala de campanas la protagonista de nuestra historia. La sala está ubicada en el cuarto cuerpo de la torre, y como su propio nombre indica, en su interior se encuentran las campanas. Por desgracia para muchos, en la actualidad está cerrada al público, y sólo se encuentra abierta cuando los campaneros suben a tocar manualmente las campanas (aunque desde hace unos años no se permite, como norma general y por seguridad, la entrada al público por los hechos ocurridos en el día de Navidad de 2014, cuando la campana “El Jaume”, de 1.750 kilos, cayó en pleno volteo quedando todo en un susto sin dejar heridos).

Como muchos sabrán, en la sala de campanas hay un total de once campanas antiguas, instaladas a partir de 1420. Entre ellas hay un conjunto de cinco campanas grandes, que se voltean para las fiestas, y que son, de menor a mayor, “El Vicent” (1559), “L’Andreu” (1605), “El Manuel” (1621), “El Jaume” (1429) y “La María” (1544).

Las otras seis campanas que se conocen como “menores”, son: “L’Ursula” (1440), “La Violant” (1735), “La Caterina” (1305), “La Bàrbera” (1681), “El Pau” (1489) y “L’Arcis” (1529). Las campanas, de acuerdo con la denominación tradicional valenciana, tienen genero masculino o femenino, según el santo al que estén dedicadas.

Nosotros, que pudimos visitarla en julio durante un concierto de campanas dentro de la Gran Fira de Valencia, no pudimos evitar fijarnos en un pequeño elemento que hay a la entrada, justo al lado de la puerta, y que puede pasar desapercibido por completo dada la espectacularidad de poder ver la sala y todas las campanas. 

Hablamos de una pequeña pila de agua bendita sin uso, incrustada en la pared, aunque más bien es una hendidura realizada en ella. Tal y como nos comentaban los propios amigos de Campaners de la Catedral de Valencia, tras intentar satisfacer nuestra curiosidad, esta pila es original, del siglo XV, de construcción de la Torre del Micalet, y tiene…¡cerca de 600 años!

Ubicación pila de agua bendita a la entrada de la sala de campanas de la Torre del Micalet

Todavía puede apreciarse en ella restos decorativos de pintura o cerámica, algo que suponemos que la convertiría en una auténtica preciosidad hoy en día si pudiera verse como en origen. 

Su disposición en esta sala no era otra que poder bendecirse a la entrada de ella, ya que cuando entraban y realizaban el “toc de campanes” los campaneros, éstos se santiguaban antes de comenzar

Resulta curioso saber que, como la gran mayoría de pilas de agua bendita, éstas suelen situarse a la entrada de los templos e iglesias, conteniendo agua bendecida, para que los fieles puedan persignarse (hacer con la punta de los dedos de la mano, especialmente con los dedos índice y pulgar, tres cruces, la primera en la frente, la segunda en la boca y la tercera en el pecho). Así pues, su disposición en la sala de campanas es totalmente atípica.

Sin embargo, gracias a la Enciclopedia Católica Online sabemos que existen las pilas de agua bendita fijas, comúnmente hechas de bronce, mármol, granito o cualquier otra piedra sólida, y también de terracota. Estas pilas consistirían en una pequeña tina o jofaina a veces separada o apoyada sobre una base o pedículo, a veces empotrada en el muro o en uno de los pilares de la iglesia, aunque también en vestíbulos. En nuestro caso, la ubicada en el Micalet, es de piedra y está empotrada en el muro de la entrada de la Sala de Campanas, donde tiene como curiosidad restos de pintura o cerámica en la jofaina, de forma esférica, y embebida a la propia piedra, siendo colocada en origen cuando se construyó la torre.

Lo curioso, más aún, es lo poco común de este tipo de pilas de agua bendita, que bien podría guardar más relación con las llamadas benditeras, aguabenditeras o pilas benditeras, aquellas que se cuelgan, o se empotran, en los muros de la vivienda para persignarse o santiguarse. Estas, por así decirlo, son una versión doméstica de las pilas de agua bendita que se encuentran a la entrada de las iglesias. Suelen colocarse junto a la puerta de entrada o en los dormitorios, y sirven para que sus dueños se santigüen al acostarse o levantarse, donde existen benditeras de madera, mármol, metal o piedra, aunque la mayoría son de cerámica (Manises bien lo sabe).

Se sabe, no obstante, la existencia de benditeras en la antigüedad ubicadas en la entrada de lugares dedicados a un oficio o donde se trabajaba. Dicho todo esto, en este caso, podríamos decir que la pila protagonista de nuestra historia se ubica junto al lugar donde el campaner ejercía su profesión, además de que pudiera también guardar relación con las benditeras domésticas dada la cercanía de la propia “casa del campaner” (la casa del encargado de tocar las campanas en la que vivieron hasta entrado el siglo XX), que está justo debajo de la sala de campanas.

Cabe decir, por último, que el origen de las pilas de agua bendita se remontan, según arqueólogos, a las que se hallaban en las catacumbas, y que la forma y posición de las pilas, tal y como las conocemos hoy en día en la entrada de las iglesias, se empezó a realizar a partir del siglo XII, generalizándose a finales del siglo XIV.

Pila de agua bendita de la Sala de Campanas de la Torre del Micalet. Foto valenciabonita.es

Pila de agua bendita de la Sala de Campanas de la Torre del Micalet. Foto valenciabonita.es

Pila de agua bendita de la Sala de Campanas de la Torre del Micalet. Foto valenciabonita.es

 

 

 

 

Fuentes:

Comparte, si te gusta, en alguna de las siguientes redes sociales: 

Pin It on Pinterest