Muchos lo llaman “el mirador sin vistas”, y está considerada como la rotonda más cara de España (todo su conjunto, tanto el soterramiento, como la rotonda, la torre, jardín anexo, etcétera). La glorieta, situada en el acceso a la capital por la avenida de Cataluña, uno de los principales, tiene en el centro una construcción de altura considerable que, tristemente, yace abandonada, así como también todo lo que hay alrededor de ella (maleza en el jardín anexo y alrededores; fuentes sin agua; óxido en las barandillas; grafitis en la parte inferior del túnel; focos rotos y sin uso; etcétera). 

Se trata de la Torre Miramar, uno de los lugares de más despilfarro e inservibles de la capital, además de estar totalmente abandonada. Con capacidad en su interior para cerca de 160 personas, esta desaprovechada torre, un mirador que no tiene uso alguno (tampoco es que valga la pena sus vistas pero ya podían hacer algo con ella), tiene 45 metros de altura y fue creada para divisar todo el litoral valenciano, pero que lo único que se ve es la ciudad. Su nombre, como bien se puede intuir (“mira mar”) no le hace honor alguno, pues apenas se divisa la playa de la Malva-rosa.



La torre estuvo abierta al público durante un tiempo, tan solo tres meses, aunque nos indican que estuvo unos cuantos más. Lo más gracioso es que el ascensor dejó de funcionar al poco de la inauguración, y si uno quería ver las vistas había que subir a pie, hasta que finalmente se decidió cerrarla por completo.

Antes de eso, el entonces consistorio del Partido Popular gobernado por la fallecida Rita Barberá, argumentó que no interesaba a los ciudadanos de Valencia, dudando de su rentabilidad económica, donde hubieran sido necesarias dos ordenanzas y el cobro de entrada. Se optó, sin embargo, por la vía de no cobrar entrada y dejar libre el acceso por la escalera, además de mantener cerrado el ascensor panorámico que muy pocas personas disfrutarían mientras estuvo en uso.

A pesar de ser una construcción ejecutada durante el gobierno socialista de Zapatero, el proyecto (rotonda, torre, soterramiento para el paso de vehículos, jardín anexo, fuentes y vías de Metrovalencia), en realidad, data del gobierno de Aznar (de 1997), un año después de entrar en el gobierno de España. Sin embargo, desde fuentes de la Demarcación de Carreteras (Ministerio de Fomento), tal y como indica patriavalenciana.blogspot.com.es (y decenas de noticias de hemeroteca), explicaron que el primer proyecto de acceso a Valencia por la V-21 sólo contemplaba dos rotondas y un túnel para gestionar el tráfico. Es decir, no contemplaba elementos ornamentales en la parte superior, tal y como puede verse en la actualidad. Fue en el año citado anteriormente, en 1997, un año después de la llegada del PP al Gobierno del país, cuando se propuso un cambio del proyecto y se incluyó, de manera consensuada con el Ayuntamiento de la ciudad de Valencia, la inclusión de las fuentes y la Torre Miramar.

Torre Miramar cuando estaba en funcionamiento. Fotografías cedidas por Photopixel Valencia – https://www.instagram.com/photopixel___valencia/

Torre Miramar cuando estaba en funcionamiento. Fotografías cedidas por Photopixel Valencia – https://www.instagram.com/photopixel___valencia/

Vistas desde la Torre Miramar cuando estaba en funcionamiento. Fotografías cedidas por Photopixel Valencia – https://www.instagram.com/photopixel___valencia/

Vistas desde la Torre Miramar cuando estaba en funcionamiento. Fotografías cedidas por Photopixel Valencia – https://www.instagram.com/photopixel___valencia/

Vistas desde la Torre Miramar cuando estaba en funcionamiento. Fotografías cedidas por Photopixel Valencia – https://www.instagram.com/photopixel___valencia/

Las obras, incluyendo el túnel de la avenida que hay bajo la rotonda para el paso de vehículos, además de partir la rotonda para el paso de las vías de Metrovalencia, costaron unos 24 millones de euros (sobre el total de los 15,9 millones de euros presupuestados), donde necesitaron 5 años para su finalización (comenzaron en 2004, tras la llegada de Zapatero al gobierno, y terminaron en 2009, inaugurándose el 19 de junio de 2009). Para los curiosos, existe un artículo en Verlanga con más fotografías de su interior. 

Por último, y aportando una nota de humor, Raúl Antón, el conocido cómico valenciano, parodió hace no mucho la Torre de Miramar en uno de sus conocidos vídeos, donde la bautizó como “el hijo del Parotet y de la Pantera Rosa”.


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