La asociación Hispania Nostra ha incluido este mes de diciembre de 2024 un rincón más de Valencia (y ya van 33) en la la Lista Roja del Patrimonio. Se trata del refugio antiaéreo de la calle Espada de Valencia, el cual lleva años en ruinas y en abandono total.
La tendencia de aumentar la lista sigue siendo al alza, ante la inacción y dilación de unas administraciones públicas valencianas, que siguen incumpliendo el ordenamiento jurídico vigente, permitiendo, por acción u omisión, la degradación, ruina y abandono del patrimonio cultural valenciano.
En la actualidad, tal y como menciona Hispania Nostra, el refugio es de titularidad privada. Pasará a ser público (sin determinar cuándo) mediante cesión gratuita a favor del Ayuntamiento de Valencia con cargo a los propietarios del ámbito de la Unidad de ejecución 2 de la Seu-Xera.
SOBRE EL REFUGIO:
Si uno camina por la plaza de Tetuán, a la altura del Consulado de Colombia en Valencia capital, podrá observar en la fachada de un bar contiguo, cuyo nombre es «Riverside Café & Bar», unas curiosas letras con tipografía Art-Decó, letras que recuerdan a los antiguos rótulos que eran fácilmente reconocibles por la población para acceder a los refugios que protegían a los ciudadanos de los bombardeos, como ya os contamos en nuestro artículo de los refugios antiaéreos de Valencia.
Nuestra curiosidad, que siempre va más allá, nos hizo preguntar hace años, al dueño del local sobre la ubicación de dicho refugio, por si el refugio estaba en el interior del local. Nos comentó, por entonces, que se sitúa justo detrás, en el exterior, y que las letras fueron colocadas para cerciorar a la población de que éste estaba cercano, en la calle Espada, paralela a plaza Tetuán.
Esta calle, estrecha y escondida entre la Plaza de Tetuán y la calle Músico José Iturbi, es de origen medieval, dado que ya aparece documentada en los planos de Mancelli y Tosca con la morfología actual y sus dos atzucacs.
El refugio, ubicado en el nº22 y con capacidad para 380 personas, pertenece al modelo adintelado, formado por un rectángulo cubierto por una gruesa losa de hormigón sustentada por robustas columnas cuadradas que se ensanchan en la parte alta, en la unión del techo.
Tiene banco corrido para sentarse en las paredes perimetrales y alrededor de los pilares. Conserva indicios de la maquinaria y tuberías para la renovación del aire. Actualmente, y desde hace años, las paredes están llenas de pintadas y con bastante humedad, por no hablar del lamentable estado de su exterior, en la fachada, donde conserva las dos puertas de acceso a nivel de calle que daban a las escaleras.
Por desgracia, no han corrido la misma suerte las letras de REFUGIO, ya que a pesar de que hasta hace no mucho podían adivinarse, por el hueco que dejaron antes de desaparecer, ahora no queda rastro alguno, fruto de la dejadez de su actual propietario y del inmovilismo consistorial y de las administraciones por no actuar. Tan solo pueden verse la R y la F en el refugio del Ayuntamiento de Valencia, justo a la entrada.


Tal y como hemos mencionado de otro modo, este refugio, al ser de titularidad privada, ha estado pocas veces accesible, donde hace no muchos años accedieron para comprobar su estado y volver a tapiar, sin apenas actuar en él.
Tan solo se llegaron a realizar pequeñas obras de saneamiento y pintura y poco más, siendo esto totalmente insuficiente para su correcta rehabilitación y puesta en valor, tal y como nos manifiestan en un artículo donde se menciona que, desde 2013, se han mandado diversas recomendaciones del Síndic de Greuges, denunciadas desde Círculo por la Defensa, para actuar tan pronto como sea posible. Lo cierto es que el ayuntamiento, entonces gobernado por Rita Barberá, como propietarios, así como el actual consistorio gobernado por Joan Ribó, han pasado todos olímpicamente de todo, incumpliendo la ley de Patrimonio Valenciano.
La Ley de Patrimonio Cultural Valenciano obliga al Ayuntamiento a que actúe ya, sin más demora, en espacios protegidos antes de que sea demasiado tarde, incumpliendo su labor in vigilando y consintiendo a los propietarios del refugio su degradación, abandono y ruina total de un preciado Bien de Relevancia Local de nuestra ciudad, tal y como nos indican desde Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural.
Cabe decir que, en el artículo 4, referido a la colaboración entre Administraciones públicas, se indica que «las entidades locales están obligadas a proteger y dar a conocer los valores del patrimonio cultural existente en su ámbito territorial». Para ello debe «adoptar las medidas cautelares necesarias para evitar el deterioro, pérdida o destrucción», donde en este caso simplemente se tapio un refugio privado y no se ha actuado en su interior lo más mínimo. Además, en el artículo 5, se cita también a los propietarios privados, donde dice que «los poseedores de bienes del patrimonio cultural valenciano deben custodiarlos y conservarlos adecuadamente a fin de asegurar el mantenimiento de sus valores culturales y evitar su perdida, destrucción o deterioro”, cosa que no ocurre.
Esperemos que algún día, y más ahora que la memoria de la República se está recuperando desde hace un tiempo, podamos ver este refugio rehabilitado y abierto a la ciudadanía, como debe de ser.
Fuentes:
- Las indicadas en enlaces.
- Ficha del BRL del refugio.
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