• Nuestra experiencia gastronómica, y patrimonial, nos hizo disfrutar de este pequeño local con encanto. Utilizada como cisterna romana, silo en la Edad Media y residencia secreta de una figura representativa del Corpus de Valencia, además de disponer de un pasadizo secreto, La Moma es una auténtica joya.

Hay locales, en la ciudad de Valencia, que enamoran no solo por su cocina, sino también por el lugar donde se encuentran. Es el caso de La Moma: Cova Gastronómica.

Nuestra visita, sin duda alguna, fue más que placentera. Ubicado en el carrer de la Corretgeria, el restaurante esconde una pequeña joya en su interior que bien se podría decir que forma parte del gran patrimonio de la ciudad de Valencia. Hablamos de la cisterna romana de La Moma, un espacio del establecimiento que fue, además de ser en la actualidad restaurante, epicentro del acopio diario de agua en el siglo I d.C., abasteciendo, seguramente, a la ciudad. Un tesoro que forma parte de la Valencia Romana, tal y como ya os hablamos en uno de nuestros artículos. 

Con el paso de los siglos, ya en la Edad Media, al parecer, la cisterna romana fue reutilizada por la propia Catedral como silo, formando parte de los numerosos graneros que hubo por entonces en Valencia, todos ellos complementados por uno de los más importantes: los silos de Burjassot.

Se sabe, además, que también fue utilizada en 1857 como residencia secreta de “La Moma”, seguramente por ser un remanso de descanso y paz para esa peculiar y clásica figura valenciana que representa la danza guerrera que forma parte del Corpus Christi, la cual se pasea por la ciudad danzando y combatiendo a los momos que representan a los 7 pecados capitales. Por cierto, de ahí el nombre, en la actualidad, del restaurante. 

La Moma: Cova Gastronómica. Fotos valenciabonita.es

Pero no solo la cisterna es lo que llama la atención, ya que a la entrada del restaurante, como curiosidad, se puede contemplar en el suelo una losa de piedra que da acceso a un pasadizo que transcurre bajo este local y los adyacentes. Resulta que este pasadizo, de época romana y secreto hasta este año, es uno de los siete caminos secretos del subsuelo de la ciudad de Valencia que conecta con la Catedral.

Pasadizo secreto que conecta La Moma con la Catedral de Valencia. Foto http://gastroagencia.es/

Por último, mencionar que la experiencia gastronómica, más placentera que la patrimonial, fue lo que nos hizo disfrutar aún más de un local que visitaremos, de nuevo, en más de una ocasión. En nuestra cena, gozamos de un menú degustación nocturno, por un precio de 20 euros por persona más aparte la bebida, que incluía: 

  • Ensalada de “La Moma”: hoja de roble, maravilla, kikos, parmesano, tomates, mostaza y miel.
  • Pimientos de piquillo rellenos de ternera, ciruelas, orejones y queso de nueces.
  • Raviolis de calabaza y pato confitado con crema de tomate seco y cebolla roja.
  • Pollo relleno con espuma de patatas y salsa al whisky.

Además, en el menú entra pan artesano San Nicolás y postre, pero que los sábados, vísperas y festivos no se incluyen. Podéis ver la carta completa de La Moma pinchando AQUÍ. 

Por cierto, para reservar mesa, muy recomendable, debéis llamar al 963 92 64 62, indicando, si es que así lo deseáis, que queréis cenar en la cisterna romana, recordándolo de nuevo a vuestra llegada al restaurante al identificaros con la reserva.

Menú degustación de La Moma. Fotos valenciabonita.es

 

 

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