• Tras años y años de cambios constantes de negocios, cierres y la declaración de zona ZAS, la mítica discoteca Woody, que estuvo casi 26 años en activo hasta 2007, se convertirá en una clínica, según han comentado en el grupo de Facebook de “Yo iba a Woody”, donde en estos momentos se está produciendo el desmantelamiento y derribo de la sala para acoger la nueva actividad en los próximos meses. 

Si hay una discoteca de Valencia que todos, seguramente, recordarán, incluso diferentes generaciones de una misma familia, esa es Woody. La sala fue, junto a Distrito 10, el local de moda durante décadas en la capital, tanto en las sesiones de tarde como en la noche valenciana.

Woody nació en marzo de 1981 en la Avenida de Menéndez y Pelayo nº 37 de Valencia (que más tarde sería el nº25 con el tiempo debido a la construcción de nuevas fincas), de la mano de Juan Antonio Romero, un empresario que falleció en abril de 2015; Carlos Jericó, de la conocida pastelería de “La Rosa de Jericó”; y del abogado Pepe Paula. Tal y como cuenta Miguel Ángel Pastor en un artículo (en un nostálgico y bello relato), el nacimiento de la sala fue casual, dado que los propios fundadores tenían la idea de abrir un bingo hasta que se toparon con el local en una zona, ya por entonces, llena de facultades.


Tuvieron la idea de abrir una discoteca con un apelativo un tanto curioso, que puede que muchos no hayan reparado en su motivo, que resulta evidente tanto por el nombre como en el logotipo: la sala rendía homenaje a Woody Allen.

Descuento de la mítica Woody donde se observa claramente el logotipo alusivo a Woody Allen.

Para muchos, sus sesiones light de viernes tarde, viernes noche para universitarios, sábados tarde (también light durante una gran etapa) y noche, además de domingos tarde, para todos los públicos, son todavía recordadas por muchos nostálgicos, hoy padres de familia.

Por allí pasaron tanto grandes nombres de la música como personalidades hoy conocidas por todos en valencia, tal y como relata el artículo de Miguel Ángel Pastor. Dj´s como Chimo Bayo, Alberto Añón o Manolo Dj Feeling (Manuel Navalon Bernial, que estuvo 13 años en cabina), entre otros, supieron hacer bailar a todos los que acudían a una discoteca que será por siempre recordada por muchos.

A pesar de que fuese vendida por sus socios en el año 2000, continuó dando guerra durante más años, haciendo honor con su nombre a la zona que durante tanto tiempo, y todavía hoy, la identifica.

La muerte definitiva para la discoteca Woody llegó el 11 de mayo de 2006, cuando una sentencia judicial obligó al consistorio, entonces gobernado por el PP con Rita Barberá como alcaldesa, a declarar el entorno de la discoteca Woody como Zona Acústica Saturada (ZAS), aunque el cierre definitivo no llegaría hasta principios de enero de 2007, cuando la noche del viernes 5 de enero de ese año ya no pudo abrir.

Descuentos de Woody. Fuente: todocoleccion.net

Imagen de Woody que circula por las redes sociales.

Según comentan en foros, Woody cumplía con todos los requisitos para poder abrir esa noche, la del 5 de enero de 2007, por estar insonorizada, no suministrar alcohol a menores y tener licencia de discoteca. Pero la declaración de zona ZAS, en gran parte por culpa de locales como Phenomenon, Dick Tracy o Bar el Castillo, entre otros, por ejercer como pubs sin tener la licencia correspondiente, y las múltiples quejas de la asociación de vecinos del lugar, propiciaron que la mítica discoteca dejase de existir aquella noche. Casi 26 años de historia en la capital acompañando las tardes y noches valencianas.

Desde entonces, y para poder subsistir a la sentencia que obligaba a convertir la zona en zona ZAS, la discoteca Woody se transformó a finales de 2007 en un café llamado “Café París” que abría jueves, viernes y sábados.

Llegó, incluso, a convertirse en una sala de conciertos, sin abandonar la idea del café, sobre todo desde el 22 de enero de 2010, donde acogió actuaciones, viernes y días entre semana, con una capacidad, reducida eso sí, para 700 personas. La aventura, que no duró mucho tiempo, fue una apuesta por el pop, el rock y el mestizaje.

Café París, discoteca Woody

Tras el cierre de la sala como local de conciertos, llegó la polémica durante algún tiempo mientras el lugar estuvo cerrado. Y todo fue porque un empresario quiso abrir Woody como un club de alterne llamado “Woody Club Valencia”, a pesar de que alegó en su día que su intención era un hostal (como así lo registro en un principio para obtener las licencias). Aquello no coló, dado que, al parecer, el mismo promotor anunciaba en su web que el espacio era perfecto para “tomar una copa, en su sala de estar, y si se deseaba, encontrar intimidad en la mejor compañía, donde se hacía claramente referencias a palabras como “vídeo erótico”, en las habitaciones, o instalaciones con jacuzzi y camillas de masaje. Vamos, un “hostal” en toda regla según el consistorio de la época.

Por último, aunque parezca mentira, la antigua discoteca Woody llegó a convertirse en un club social de fumadores de cannabis, cerrado definitivamente en 2016. El club, al cual solo se accedía si eras socio, estuvo registrado de forma legal y llegó a contar con más de 3.000 socios, siendo numerosas veces precintado a pesar de que en su interior se continuaba la actividad cuando ocurrían estos hechos, tal y como denunciaron por entonces vecinos de la zona a Cadena Ser Valencia.

Fuente de la foto de portada:
  • Discoteca Woody. Google Maps
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