Si no teníamos bastante ya con los #paellicidios de Jamie Oliver, Pepe Rodríguez, Jamie Bissonnette, Gordon Ramsay, el canal de cocina Home Cooking Adventure, John Torode o la paella del restaurante Café de Chinitas en Madrid, entre muchos otros, ahora llega el paellicidio de la 63ª edición de las Paellas de Aixerrota, un concurso “internacional” celebrado el pasado domingo 23 de julio de 2017 y que cada año se celebra en Getxo, donde el folclore vasco tiene vital importancia (dantzaris bailando Euskal Dantzak, danza vasca, txistularis amenizando con música, etcétera. Vamos, muy valenciano todo). 

Y decimos internacional porque hasta este concurso anual se desplazan personas de todas las nacionalidades a disfrutar de una fiesta basada en comer “paella”, beber sangría y disfrutar del día hasta que el cuerpo aguante (nótese el entrecomillado de paella tras nuestro asombro del concurso, que en este caso se puede ver reflejado en la foto de nuestra portada según @dgurtubay en Instagram, donde se observan delfines “plataneros”, ballenas “berenjenales” y tiburones “pepino”). 

Tal y como ya os contamos en nuestro artículo “la Paella, el plato más prostituido de la cocina española“, se ha vuelto a cometer un nuevo atentado gastronómico contra nuestra receta más internacional. Aunque, parece ser, este es anual. 

Tras buscar fotos en Instagram sobre el concurso, y ver que cada año se superan con “paellas”, vemos numerosos hashtags y alusiones a una receta que no conocemos: la paella vasca, que, según cuentan en el lugar, es muy tradicional. Pues oye, tras ver las numerosas fotografías del concurso, no nos ha quedado muy clara la receta. Quizás tendremos que pedir al alcalde Getxo, Imanol Landa Jauregi, o a la oficina de turismo, que nos faciliten esa supuesta receta. 

La verdad es que no teníamos conocimiento de esta “tradición”, por llamarla de alguna manera. Lejos de la polémica que se pueda crear, y de guardar un absoluto respeto a toda la población de Getxo (ya que hemos visto algunas paellas que respetan la receta única y original, la valenciana), lamentamos comunicarles que ni la paella vasca existe ni lo que están cocinando, en la gran mayoría de recetas presentadas a concurso, puede llamarse paella (no señores, aunque se esté cocinando en un recipiente denominado así).

Si ya bastante nos cuesta a los valencianos aceptar las numerosas variantes autóctonas que existen (que las hay y muchas, siendo todas y cada una de ellas valencianas ya que, sí señores, la paella es valenciana y de ningún lugar más), lo que no podemos tolerar son estas aberraciones cocinadas en una fiesta que no tiene nada que ver con nuestro plato.

Según comentan en publicaciones del lugar y sobre este concurso, esta tradición se inicia en los años 50 cuando un 25 de julio de 1956, tres hombres de la zona, Félix Yurrebaso, Antonio Bilbao y Damián Ayo (fundadores de la asociación hoy organizadora de las paellas), realizaron una paella en la playa de Azkorri, cosa que se ha continuado en el tiempo en otro lugar cercano, Aixerrota (Campas de Aixerrota), pero con los mismos organizadores, Itxas Argia (Getxoko Itxas Argia), una asociación del municipio de Getxo con el fin de preservar la cultura vasca.

La de este 2017, la 63ª edición de las Paellas de Aixerrota, ha reunido a un total de 30.000 personas, la mayoría de ellas agrupadas en cuadrillas, con 150 platos presentados a concurso, a cual de ellos más atroz. Según prensa de la zona, donde hablan de la “paella mixta” ganadora de 2016 y donde al menos reconocen que el ingrediente básico de este concurso es el arroz, el jurado basa su puntuación en el concurso de la siguiente manera:

  • La máxima puntuación es de 50 puntos.
  • Los participantes tienen que conseguir llamar la atención con un decorado llamativo, diferente y, a ser posible, comestible.
  • Según los organizadores, si el decorado es comestible se puntúa del 1 al 10, y si no lo es, del 1 al 5.
  • El sabor se puntúa del 1 al 20.
  • El estado de cocción del arroz, o punto del arroz, se puntúa del 1 al 20. 

Les ahorramos valoraciones para el año que viene con nuestra propuesta de puntuación: 0, al menos hasta que dejen de llamar paella a esos arroces decorativos para enmarcar que se presentan a concurso.

A continuación, algunas de las aberraciones de las paellas de Getxo de este año (NO RECOMENDADO PARA ESTÓMAGOS SENSIBLES):

Paella según @dgurtubay en Instagram, donde se observan delfines “plataneros”, ballenas “berenjenales” y tiburones “pepino”.

Paella vasca según @Wagnerini en Instagram, donde dice “esto sí que es una #paella vasca”.

Paella fotografiada por @anaguvi3 en Instagram en la edición de 2017

Paella fotografiada por @basque_experience en Instagram en la edición de 2017

Parece ser que el elemento decorativo sustituye a la paleta para servir en este caso. Paella fotografiada por @basque_experience en Instagram en la edición de 2017

Paella fotografiada por @basque_experience en Instagram en la edición de 2017

Atención al centro de arroz blanco. “Brillante”. Paella fotografiada por @basque_experience en Instagram en la edición de 2017

Paella según @bgarteiz en Instagram, donde le comentan “esa paella tiene mas condimento que arroz, así sí” (CLARO QUE SÍ, GUAPI).

Paella fotografiada por @basque_experience en Instagram en la edición de 2017

Paella de @hasta_lacocina_blog (Instagram)

SI PINCHAS AQUÍ PODRÁS VER MÁS DE 40 FOTOS DEL CONCURSO DE PAELLAS DE GETXO

Por cierto, os recordamos que la Paella Valenciana no tiene Denominación de Origen, por mucho que podáis leerlo en un artículo de prensa valenciana. Lo que si tiene Denominación de Origen es el arroz de Valencia, donde desde Wikipaella, además de eruditos y cocineros valencianos, se establecen 10 ingredientes básicos gracias al restaurador Rafael Vidal del restaurante Levante de Benissanó, quien harto de ver barbaridades en la elaboración de la Paella, elaboró lo que él llama el código genético sin excluir el resto de ingredientes de las variantes autóctonas, encontrando diez ingredientes básicos, y no excluyentes, en todas las variantes autóctonas:

  • Aceite de oliva, pollo, conejo, ferradura (judía verde plana), garrofó (judía blanca plana), tomate, agua, sal, azafrán y arroz.

Esto no quiere decir que sea la única y auténtica paella, y mucho menos la valenciana, ya que todas lo son, pero sí que significa que todas las comarcas y pueblos valencianos llevan estos ingredientes básicos además de los autóctonos por tradición, como algunos de los siguientes ejemplos que nos podemos encontrar:

  • En La Ribera Baixa, a parte del conejo y del pollo, se le añade el pato y caracoles.
  • En La Marina, ponen costillitas de cerdo, albóndigas (pilotes) y pimiento característico de la zona, además de una judía verde y roja llamada “Rojet”, entre otras cosas.
  • En muchos pueblos de Castellón también se encuentran variantes con costillas cerdo, caracoles y alcachofas (Benicarló), además de guisantes.

Os hemos dado estos pequeños ejemplos para romper el mito de que la Paella no puede llevar caracoles, pimiento o guisantes, ya que como demostramos, existen variantes autóctonas que sí los llevan, siendo todas ellas valencianas y aceptadas por expertos gastronómicos y por Wikipaella. 

También mencionar que Paellas pueden haber diferentes, pero todas valencianas, donde añadiremos “de o con” (paella de marisco, por ejemplo), pero nunca permitiendo que a la paella le digan “paella valenciana” y pongan los ingredientes que quieran, ya que podríamos decir que aquello es “arroz con, de o del, o a o al”, dejando a un lado la mención peyorativa de “arroz con cosas”.

 

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