La barraca de Vicentet i Rafaelet es una construcción que se encuentra en el camino de l’Assagador del Morro, en el barrio de Malilla, en el Bulevar Sur y muy cerquita de la nueva Fe. Data de 1800, aproximadamente, y en la actualidad es de titularidad municipal desde que la cedieron los dos hermanos propietarios para la construcción del bulevar Sur. A cambio, como condición, el consistorio tenía que hacerse cargo de su conservación, pero esto nunca llegó a ocurrir con el anterior consistorio, con el PP. 

El estado de abandono de la barraca de Vicentet i Rafaelet fue denunciado en numerosas ocasiones por el vecindario de la zona, sirviendo de poco tras el nulo interés, por entonces, del Partido Popular en cumplir su promesa.

Según comentan en el blog de Ramón Toral, vecino de la zona que llevó años denunciando su degradación presentando escritos para que no desapareciera y que la declarasen BIC, la barraca de ‘Vicentet i Rafaelet’ (también conocida como Barraca o Casa de Visantet), fue construida en un terreno propiedad de un militar valenciano. Allí, antaño, nacieron y vivieron las tres hermanas Aurelia, Amalia y Amparo. Fué mandada construir por la madre de ellas. Vicentet i Rafaelet, primos de las tres hermanas, vivieron años después, quedándose el nombre atribuido en la actualidad a esta barraca.

Es, sin duda alguna, uno de los elementos históricos de Malilla, restaurado por el actual consistorio.

Barraca de Vicentet i Rafaelet. Foto valenciabonita.es

Barraca de Vicentet i Rafaelet. Foto valenciabonita.es

Barraca de Vicentet i Rafaelet. Foto valenciabonita.es

Barraca de Vicentet i Rafaelet. Foto valenciabonita.es

Barraca de Vicentet i Rafaelet. Foto valenciabonita.es

Barraca de Vicentet i Rafaelet. Foto valenciabonita.es

Barraca de Vicentet i Rafaelet. Foto valenciabonita.es

LA RESTAURACIÓN, TRAS MUCHOS AÑOS, LLEGÓ EN 2017:

  • El Ayuntamiento de Valencia abordó las obras necesarias para mejorar la seguridad interior y exterior de la barraca de Vicentet i Rafaelet tras un acuerdo el pasado 28 de octubre de 2016. 

Las obras, que se ejecutaron durante dos meses, aproximadamente, y con un presupuesto de 33.815,07 euros, sirvieron para poderle otorgar a la barraca una vida útil de unos 20 años. Los trabajos incluyeron una primera limpieza y retirada manual de escombros, el desmontaje de elementos inestables, el cierre de huecos en la cubierta, el apuntalamiento, la ejecución de dinteles y la apertura de huecos de ventilación con el fin de proteger mejor el edificio y paralizar su deterioro, donde la estructura de la cubierta se montó en madera.

Antes de su restauración, la barraca estaba llena de grafitis, con el techo de cañas y paja medio derrumbado, tejas rotas, ventanas destrozadas y, además, de que las vallas que la protegían solían estar caídas por el suelo, por no hablar de la suciedad que la rodeaba, algo que denotaba un abandono peligroso, tal como han venido denunciando los vecinos, asociaciones por la defensa del patrimonio o diferentes partidos desde años anteriores.

 

 

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