En la mañana del lunes 9 de marzo de 1931, un mes antes de que España viviese una nueva República, se inauguró en Valencia un monumento en la plaza de Simón Bolívar (actual plaza de América) en honor al libertador venezolano.

El monumento, que fue encargado al escultor valenciano José Arnal García y se componía de un pedestal y un busto con el rostro del libertador, fue colocado días antes para ser descubierto por los asistentes al acto del día 9.

Dicha iniciativa, que fue acogida con actos, honores, una gran presentación por parte del ayuntamiento de Valencia, a la que acudieron decenas de personajes e ilustres, y un posterior banquete en el Palace Hotel (en la actualidad Hotel Vincci Palace en calle de la Paz nº42 de Valencia), fue gracias al gran interés que puso la Unión Iberoamericana con motivo del centenario de la muerte del libertador venezolano Simón Bolívar en 1830. 

Para la ocasión, acudió el propio Ayuntamiento, Diputación, capitán general de Valencia y gobernador militar; cónsules de Venezuela, Colombia, Panamá, Méjico, Guatemala y otras Repúblicas sudamericanas; presidente del Círculo de Bellas Artes, señor Mora; de la Sociedad Valenciana del Turismo, barón de Casa Soler; don Elías Olmos, en representación del Prelado; don José Candela, por la Cámara de Comercio; catedrático señor Gascó, por la Universidad de Valencia; representante del delegado de Hacienda; barón de Vallert; y otras distinguidas personalidades que se acercaron a tan histórico acto.

Las banderas de las Repúblicas sudamericanas rodeaban el monumento obra del escultor valenciano Arnal, que aparecía cubierto con la bandera española y adornado con ramos y coronas de flores (ver 2ª fotografía a continuación). El alcalde señor Maestre, a los acordes de la Marcha Real, descubrió el busto de Bolivar y pronunció elocuentes palabras en elogio del Libertador, cuya figura se agigantaba por entonces día a día y era merecedora, ya por entonces, de rendir honores de alguna forma. El propio alcalde, en su discurso, señaló la satisfacción que experimentaba el Ayuntamiento por haber patrocinado tan simpática iniciativa.

La escultura ya colocada en la plaza de Simón Bolívar días antes del acto. Recorte extraído de Las Provincias, domingo 8 de marzo de 1931.

Las Provincias, martes 10/03/1931, en referencia al acto del día anterior.

Habló a continuación el distinguido letrado señor Salinas (hijo) en nombre de la Unión Iberoamericana, quien señaló las dos facetas de la intensa vida de Bolivar: la de militar y la del político, glosándolas de una manera concisa y elocuente. Dijo después, en su discurso, que la Unión Iberoamericana veía en Bolivar a un símbolo en el que sintetizan el valeroso empuje del precursor Francisco de Miranda (ascendiente del, por entonces, cónsul de Venezuela en Valencia), de San Martín, Morillo, Sucre y de tantos otros caudillos, además del elevado coeficiente de la cultura hispana y sentimientos de fraternidad y patriotismo que por igual impulsaban a unos y otros españoles.

Añadió que la ofrenda de aquellas flores que la Unión Iberoamericana hacía a Bolívar, extendíase a todos los descendientes de la gran raza, y que el culto al Libertador, rendido bajo los pliegues de las banderas de los pueblos bolivianos, de la Señera valenciana y de la española, confirmaban una vez más las palabras del argentino doctor Sáez Peña: “Hoy, felizmente, todo nos une y nada nos separa”. Terminó, así pues, con esas palabras de gratitud al excelentísimo Ayuntamiento, a las autoridades y a los cónsules por su asistencia al acto de fraternidad hispanoamericana.

El Pueblo: diario republicano de Valencia (Martes 10/03/1931). En la noticia el periódico cita mal al escultor, pues es Arnal.

La Banda Municipal, una vez terminados los aplausos al señor Salinas, interpretó el Himno de Venezuela, que fue largamente aplaudido y escuchado con singular respeto por las personas que acudieron al acto.

El cónsul de dicho país en Valencia, don Pedro V. Ruiz de Miranda, hizo uso de la palabra para recordar en primer término la fecha del fallecimiento de Bolívar en la finca del hacendado español don Joaquín Mier, remarcando en el acto que los cien años transcurridos habían permitido establecer con exactitud la conclusión de que la independencia no significó, ni podía significar, desamor hacia la madre Patria, sino que fue el proceso biológico de todos los pueblos, y que Bolívar fue el brazo ejecutor de esa ley natural.

Manifestó que las naciones de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia estaban dentro del bloque hispanoamericano y que la incorporación de la figura de Bolívar a la Historia de España fue, en aquel momento, un hecho, mencionando, además, la idea del caudillo de constituir una Sociedad de Naciones haciendo relación de los honores que todo el mundo rindió, en aquel momento, con motivo del centenario de su muerte.

Agradeció, por último, a la Unión Iberoamericana la iniciativa del acto que se celebraba, y testimonió al Ayuntamiento su reconocimiento inmenso por haber acogido la idea con tanto cariño. Al terminar el señor Miranda su discurso, que fue catalogado en prensa como elocuente, cordial y fervoroso, se le premió con una salva de aplausos.

A los acordes del Himno Regional se dio por terminado el acto que resultó, además de simpático, una verdadera unión entre los representantes de los pueblos allí presentes. Terminó el día, tal y como hemos mencionado antes, con un banquete en el Palace Hotel de Valencia, tal y como podemos ver en el siguiente recorte de época que hemos recuperado.

Banquete del Palace Hotel del día 9 de marzo de 1931. El banquete fue servido por el prestigioso Paco Tormo. Mundo gráfico. 18/3/1931.

Al día siguiente de todos aquellos actos, se celebró una misa de Requiem en honor a Simón Bolivar para rogar por su alma como conmemoración y final de todo lo mencionado.   

Misa celebrada el martes 10 de marzo de 1931. Recorte extraído de Las Provincias (11/03/1931)

Como curiosidades, 5 años antes de este suceso, tal y como nos cuenta Julio Cob en un artículo de valenciablancoynegro.blogspot.com.es, la plaza recibió el nombre de Simón Bolivar en la llamada, por entonces, “Fiesta de la Raza”, un 12 de octubre de 1926. Este día, que por entonces se llamaba a la que es la Fiesta de la Hispanidad desde 1958 y, anteriormente, Día de la Raza desde 1940, servía para homenajear a quienes, con su contribución, habían logrado lazos de hermandad entre España y el otro lado del charco oceánico. 

Inauguración de la plaza de Simón Bolívar un 12 de octubre de 1926. Fotografía de Archivo Municipal de Valencia

Por último, mencionar que tal y como nos cuentan desde agendacomunistavalencia.blogspot.com.es, la riada de 1957 destruyó el monumento a Simón Bolívar quedando solo en pie el pedestal, desapareciendo el busto. Sin embargo, no fue hasta 1973, a instancias del Presidente de la República de Venezuela don Rafael Caldera, cuando se volvería a levantar nuevamente el monumento en cuestión en honor del libertador aprovechando el pedestal original de José Arnal, el cual fue restaurado.

Del actual busto no se sabe su autor y está realizado en bronce, tal y como nos cuenta jdiezarnal.com, sacado de otro en mármol que el presidente de Venezuela había donado a la ciudad de Valencia para que fuera colocado en el emplazamiento. En la actualidad puede verse una placa del año 1973 que dice: “Busto donado por don Rafael Caldera Presidente de la República de Venezuela, a la ciudad de Valencia. Año 1973. Unión Iberoamericana de Valencia”.

Imagen actual del conjunto escultórico dedicado al libertador Simón Bolivar en la plaza América de Valencia. Fotografía de http://agendacomunistavalencia.blogspot.com.es/

Imagen actual del conjunto escultórico dedicado al libertador Simón Bolivar en la plaza América de Valencia. Fotografía de http://agendacomunistavalencia.blogspot.com.es/

 

 

 

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