• Considerada como la mayor evacuación de arte de la Historia de la Humanidad, que bien podría ser protagonista de una gran película bélica, el episodio del “Traslado de obras del Museo del Prado” es recordado en Valencia por haber sido nuestra ciudad, entre 1936 y parte de 1937, depósito de salvaguarda de gran parte de las casi 2000 obras que partieron de Madrid de la que es considerada como la mejor pinacoteca del mundo, el Prado, junto con las ubicadas en el Museo de Arte Moderno, El Escorial, del Palacio Nacional o de la Academia de San Fernando.
  • Dicha operación, o mejor dicho evacuación, consistía en poner a salvo una importante remesa de obras artísticas en plena contienda civil, siendo la encargada de velar por las obras la Junta de Incautación y Protección del Patrimonio Artístico que había impulsado por el gobierno republicano.
  • Tras su estancia en Valencia, las obras marcharon en octubre de 1937 a Barcelona y, finalmente, en 1939, a la sede de la Sociedad de Naciones en Ginebra (Suiza). Una vez acabada la Guerra Civil, el Bando Nacional, con Franco a la cabeza como generalísimo del ejercito vencedor, en este caso, se atribuyó la recuperación de muchas de las obras por razones políticas, quedando silenciada la verdad durante muchas décadas. Son muchos los que han obviado en la historia que quien reclamó, en primera instancia, un inventariado y que fuesen devueltas las obras a España fue el muralista catalán Josep Maria Sert.
  • Para dicho periplo de regreso a España, un tren partió desde Ginebra la noche del 6 de septiembre de 1939 (no llegó hasta un mes después a España) con las obras del Museo del Prado, recorriendo territorio francés con las luces apagadas con el objeto de evitar los bombardeos alemanes. 
  • De esta misión, la de reincorporar las obras una vez llegadas a España, se hizo cargo el Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional, organismo creado en el Bando Nacional el 22 de abril de 1938. Este organismo, con el tiempo, se convertirá en el Instituto del Patrimonio Histórico Español. Para algunos, sin embargo, la maniobra republicana de “salvaguardar las obras”, iniciada en 1936, fue propaganda política para esconder, y maquinar, uno de los mayores robos de arte de la historia, algo que no se ha podido comprobar hasta ahora. 

Para muchos, el Museo del Prado, ubicado en Madrid, no sólo es una de las pinacotecas más famosas del mundo (para gran cantidad de expertos y visitantes está considerada como la mejor pinacoteca del mundo), sino que también es la más importante de nuestro país, de España. Se podría decir que está en el “top ten” de las pinacotecas a nivel mundial, sobre todo porque gran parte de ese honor, o “culpa” de su gran importancia, la tiene la que es considerada una de las mayores colecciones de pintura de todo el planeta.

La colección del Prado tiene obras únicas, sin duda alguna. Obras que pocas veces han sido cedidas (o nunca) o que, en su defecto, no pueden ser reproducidas. Sobre estas últimas, destacan varias de ellas, sobre todo «El jardín de las delicias» de El Bosco (1500-1505); «La maja desnuda» de Goya; «La maja vestida» de Goya; o la protagonista de nuestra historia: «Las meninas» de Velázquez. Todas ellas, estas cuatro mencionadas, forman parte de las obras que no se pueden copiar en el Museo del Prado, dado que la propia oficina de copias de la pinacoteca no permite a pintores reproducirlas.

Puede, porque no pensarlo, que la obra se reprodujera en Valencia hace muchos años, aunque cuesta mucho imaginarlo. Corría el año 1936, el 10 de diciembre en concreto, cuando en nuestro país, inmerso ya en la Guerra Civil española, diversos personajes de distintas creencias, convicciones y nacionalidades, quienes se encargaban por entonces de proteger y poner a salvo el tesoro artístico español repartido por todo el país, decidieron trasladar en un convoy una de las obras más importantes y más queridas del tesoro español: las Meninas. Por entonces, una junta de protección decidió, de manera urgente, trasladar los fondos pictóricos del Museo del Prado y de El Escorial a Valencia.

Al cargo de este traslado, donde se encontraba la obra de Velázquez, estaba María Teresa León, escritora española integrada en la Generación del 27 y esposa de Rafael Alberti desde 1932, además de, por entonces y desde que estalló la contienda, secretaria de la Alianza de Escritores Antifascistas y miembro de la Junta de Incautación y Protección del Patrimonio Artístico, cargo que le hará también protagonista de nuestro artículo.

Desde su casa de Madrid, junto a su esposo, en la misma noche del 10 de diciembre controlaron la ruta y el envío para salvaguardar los tesoros, donde tenían la orden de telefonear al regimiento a su paso por poblaciones importantes para saber el estado del envío. Horas después, ya siendo día 11 de diciembre, a las 07:00 horas de la mañana, los cuadros llegaban sanos y salvos junto al convoy a Valencia.

Aquel transporte fue una auténtica odisea, escoltado en todo momento por milicianos del 5º regimiento. Uno de los mayores problemas fue el que se encontraron en el puente de Arganda del Rey, donde puede verse al principio del documental “Las Cajas Españolas”(2004), donde Valencia aparece en torno al minuto 27:20 hasta un poco más allá del minuto 42:00, las serias dificultades para este traslado. Traslados que se recorrían a una velocidad de 15 kilómetros por hora y con un tiempo estimado de llegada de, cada envío, 24 horas.

Los lugares escogidos para la protección de las obras (que fueron precintadas y acondicionadas), una vez llegadas a Valencia, fueron el Colegio del Patriarca y las Torres de Serranos, siendo las Torres las auténticas protagonistas del documental por toda la preparación para la protección de las obras en caso de bombardeo. De todas aquellas decisiones tienen parte importante, por suerte, José Lino Vaamonde Valencia, con su estudio sobre el efecto del nuevo armamento y medidas tomadas en los depósitos; y el valenciano e intelectual Josep Renau Berenguer, quien era, por entonces, Director General de Bellas Artes durante la Segunda República española.

Salvaguarda del Tesoro Artístico Nacional durante la Guerra Civil española · Plano de las obras de acondicionamiento de las Torres de Serranos · Valencia

PUEDES CONOCER MÁS SOBRE EL TRASLADO A VALENCIA PINCHANDO AQUÍ, EN EL ARTÍCULO DEL “Traslado de obras del Museo del Prado”, DONDE TAN SOLO, PODRÍA DECIRSE, QUE TIENE COMO ERRATA LA FECHA INICIAL DE 1936 (DADO QUE NO TIENE EN CUENTA EL TRASLADO POSTERIOR A CATALUÑA Y EL FINAL DE GINEBRA).

Durante un tiempo se estudió que algunas de las más importantes saliesen del país para así salvaguardarlas en el extranjero durante la contienda. Se llegó, incluso a debatir en consejo de ministros sobre el traslado, donde “solo sería para ese fin”, haciendo referencia al traslado de París para una exposición.

Las obras, que finalmente no fueron enviadas al Museo del Louvre con motivo de la Exposición Internacional de París de 1937, oficialmente Exposición General de segunda categoría de París, quedaron salvaguardadas en Valencia por decisión del gobierno. A pesar de esto, se prepararon hasta 150, cuyas cajas fueron marcadas y preparadas, con Timoteo Pérez Rubio, marido de la escritora Rosa Chacel, al frente del traslado que nunca se produjo.

Aquella decisión fue castigada con numerosas críticas desde el extranjero, donde en el periódico “The Times” de Londres se publicaba una carta firmada por Sir Frederic G. Kenyon, exdirector del British Museum, donde se leía, al acabar el texto, “¿Tiene alguna razón el gobierno republicano de España para no explicar al mundo las medidas que ha tomado respecto a la seguridad de los tesoros de que es responsable?

El gobierno republicano respondió a la pregunta a través de Pablo de Azcárate y Flórez, Embajador de España en el Reino Unido desde el 13 de septiembre de 1936 al 27 de febrero de 1939, quien remite una invitación pública a Kenyon. El exdirector aceptó. Meses más tarde, en Agosto, y en compañía de James G. Mann, director y conservador de la Wallace Collection, viajan a Valencia para comprobar el estado de las obras.

De aquella visita queda constancia gracias a la foto aparecida en The Times el 3 de septiembre de 1937, donde aparecen Sir Frederic Kenyon, exdirector del British Museum; James G. Mann, conservador de la Wallace Collection; y Timoteo Pérez Rubio, Presidente de la Junta Central del Tesoro Artístico en el colegio del Patriarca de Valencia, en el Colegio del Patriarca de Valencia junto a Las Meninas de Velázquez. Los ingleses volvían contentos a casa sabiendo que las obras estaban protegidas.

Las meninas Valencia. The Times el 3 de septiembre de 1937. Foto subida por Valentinus a Remember València (II) – entrada 832 – skyscrapercity.com – En esta foto aparecen Sir Frederic Kenyon, exdirector del British Museum; James G. Mann, conservador de la Wallace Collection; y Timoteo Pérez Rubio, en el Colegio del Patriarca de Valencia junto a Las meninas de Velázquez.

Este cuadro no siempre fue conocido como Las meninas, sino que su título ha ido cambiado a lo largo de los años. En el inventario del Alcázar de 1666 se menciona como Retrato de la señora emperatriz con sus damas y una enana y de esta misma forma aparece en los inventarios sucesivos hasta el año 1700. Tras el incendio del Alcázar en la Nochebuena de 1734, aparece citado como La familia del Señor rey Phelipe Quarto y cuando se le cita en el nuevo Palacio Real se le titula unánimemente La familia. No será hasta el año 1843 cuando en el catálogo del Museo del Prado, redactado por Pedro de Madrazo, aparezca por primera vez con el título de Las meninas.

PINCHA AQUÍ PARA CONOCER MÁS DETALLES SOBRE LA OBRA DE VELÁZQUEZ, LAS MENINAS.

Cabe mencionar, ya que no lo hemos hecho antes, que la Junta de Incautación y Protección del Patrimonio Artístico, de la que pertenece María Teresa León, fue creada a comienzos de la Guerra Civil española para incautar y conservar, en nombre del Estado, “las obras, muebles o inmuebles, de interés artístico, histórico o bibliográfico, que en razón de las anormales circunstancias presentes ofrezcan, a su juicio, peligro de ruina, pérdida o deterioro”. Además de su ámbito nacional, disponía de Juntas Delegadas de ámbito local obedeciendo una estructura jerárquica que dependía de la Dirección General de Bellas Artes.

Para entonces, para la visita de agosto del 37, meses antes, en abril, las juntas delegadas pasaron a depender de la Junta Central del Tesoro Artístico, presidida por Timoteo Pérez Rubio, el que os hemos mencionado antes, dependiente a su vez del Consejo Central de Archivos, Bibliotecas y Tesoro Artístico, tras la creación de estos organismos el 5 de abril de 1937. La medida permitía a la Dirección General de Bellas Artes recuperar el control sobre las juntas delegadas que hasta entonces habían funcionado con cierta autonomía.

SI PINCHAS AQUÍ, Y DESPUÉS EN “+ INFO”, PODRÁS VER DETALLADAMENTE LAS OBRAS EVACUADAS Y LOS PLANOS DE CONSTRUCCIÓN EN LAS TORRES Y EN EL PATRIARCA, ENTRE OTROS DETALLES.

Después de aquella visita, como muchos sabrán, las obras viajaron a Cataluña cuando el gobierno decidió trasladarse, en octubre de 1937, a Barcelona. La historia de su periplo en Cataluña y posterior en Suiza, acaba con Franco, en este caso, quien se atribuyó la recuperación de las obras del Prado por razones políticas al acabar la Guerra Civil, quedando silenciada la verdad durante muchas décadas. Pero esa, queridos amigos, esa es otra historia.

 

Foto de portada:

  • Las meninas en Valencia, en el Colegio del Patriarca. Foto que aparece en “The Times” el 3 de septiembre de 1937. Foto subida por Valentinus a Remember València (II) – entrada 832 – skyscrapercity.com –  En esta foto aparecen Sir Frederic Kenyon, exdirector del British Museum; James G. Mann, conservador de la Wallace Collection; y Timoteo Pérez Rubio, en el Colegio del Patriarca de Valencia junto a Las meninas de Velázquez. Foto de la Biblioteca Nacional de España.

Fuentes:

 

 

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