Domingo 1 de julio de 2012. Esa noche, para los aficionados del futbol en España, será recordada como una de las más míticas de la historia. La Italia de Gianluigi Buffon, De Rossi, Pirlo o Cassano, sucumbía ante la todopoderosa España por 4 goles a 0. Los goles, obra de David Silva y Jordi Alba en la primera parte, y otros dos tantos en la segunda parte de Torres y Mata, desataban la locura de lo que se preveía como una noche muy larga en todo el territorio español. No era para menos. Al acabar el partido, la euforia y múltiples maneras de celebrar el título, se apoderaron de las calles españolas. Valencia, con lo que nos gusta la fiesta y celebrar las cosas, no iba a ser menos.

Pero como es costumbre en este tipo de celebraciones, por desgracia, siempre hay algún energúmeno que no sabe festejar la victoria de su equipo de forma cívica. Quizás, muy probablemente, para sentirse un machote en compañía de amigos, destrozando el mobiliario urbano o todo lo que pille mientras, seguramente, esté puesto hasta las cejas.

Valencia, muy dada también a estas penosas formas de celebración, sufrió aquella noche algún que otro pequeño altercado, asistencias sanitarias por síntomas de embriaguez y, cómo no, algún destrozo del mobiliario. Quizás, lo más llamativo fue el caso de las esculturas de los Jardines del Real, más comúnmente conocido como Jardines de Viveros, donde unos energúmenos mutilaron diversas estatuas tras irrumpir en el parque cerrado para continuar allí la celebración.

Hasta 7 estatuas sufrieron mutilaciones esa noche. Desde entonces, y hace muy poco, después de 5 años, 6 de ellas han sido restauradas por el actual consistorio dentro del llamado Plan Municipal de Recuperación del Patrimonio de Valencia con un coste total de 16.135,36 euros (las de Plutón y Diana de Ponzanelli, que irán al Museo de la Ciudad tras realizar unas réplicas para el barrio de Patraix; La adolescente y Mujer en reposo, de Esteve Edo; y dos de don Vicente Rodilla, una de ellas la de Pax, volviendo estas cuatro, las de Edo y Rodilla, todas ellas a Viveros).

Una de ellas, la protagonista de nuestro artículo, la que sufrió la euforia o lo que fuese de aquellas personas, fue el monumento a Walt Disney, donde llegaron a cortarle tres de las cuatro extremidades. Lo penoso, por desgracia, al igual que los otros monumentos, es que la estatua estuvo un tiempo en ese estado hasta que desde el consistorio del entonces Partido Popular, en 2014, decidieron retirarla para enviarla a los almacenes de Vara de Quart.

Por entonces, en 2012, la polémica salpicó el pleno del ayuntamiento, ya que por aquella fecha, el PSPV, dos años antes de aquellos hechos, ya propuso retirar estatuas con cierto valor histórico de la ciudad y cambiarlas por réplicas, para preservar las originales en museos o a buen recaudo.

Y es que para muchos la del Pato Donald, sin duda alguna, es una de las más curiosas de Valencia. Inaugurada el 16 de marzo de 1968, en plenas Fallas de Valencia, la obra de monolito en forma de libro de piedra de don Vicente Rodilla Zanón, donde en un lateral se puede leer “Rodilla Levante Marmol 3” (nos comentan que “Rodilla, por el nombre del escultor; Levante por el periódico; y Mármol 3 por la industria que aportó los materiales para su realización, siendo socio don Antonio Hernández Villena y don Alfredo Iñesta Navarro. LEVANTE, jueves 25 de enero de 1968), fue sufragada de una manera muy curiosa tras la muerte de Walter Elias “Walt” Disney un 15 de diciembre de 1966: los niños valencianos, de la ciudad de Valencia, ofrecieron sus donativos en huchas que fueron repartidas por parques de toda la capital (así lo demuestra su inscripción, la cual dice “A Walt Disney. Los Niños”). Diversos diarios promovieron actos póstumos y muestras de cariño, donde fue precisamente el diario Levante el que propuso la financiación infantil a través de las huchas.

Con todo lo recaudado, el encargado de realizar esta escultura fue Vicente Rodilla, quien la realizó en una actitud de “auto stop”, dicen algunos, o de indicar la dirección del parque infantil, dicen otros.

Escultura del Pato Donald Jardines de Viveros. Fotografía de Tono Giménez

Escultura del Pato Donald Jardines de Viveros. Fotografía de Tono Giménez

Lo cierto es que este monumento, desde su colocación en 1968, ha sido uno de los más curiosos y recordados por los niños. Ahora, de nuevo, los niños valencianos, y no tan niños, podrán visitar esta preciosa escultura que cumple 50 años en las Fallas de 2018, dentro de muy poquito.

Fotografía de época de Encarna Tello cedida a Julio Cob. Fuente: http://valenciablancoynegro.blogspot.com.es/2014/01/a-walt-disney.html

 

 

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