La huella del pasado nos es visible gracias a fotografías, grabados o pinturas de época, recuerdos plasmados en textos que hemos legado y por el testimonio de aquellas personas, o cercanos, que lo han vivido en primera persona o tienen ese conocimiento por historias que han pasado generación tras generación.

En el caso del Palacio de Vilaragut, al estar desaparecido desde hace poco menos de 100 años, tenemos la “suerte” de poder encontrar fotografías y testimonios de personas mayores que todavía recuerdan uno de los palacios históricos de Valencia. Por no hablar de las maravillosas historias que se recogen tanto de su interior, acogiendo actos importantes de la Valencia medieval, como de la familia a la que debía su nombre. 

Y es que para Valencia el apellido Vilaragut, que se remonta a la llegada de Jaime I el Conquistador y el cual se nombra en gran cantidad, por ejemplo, en el maravilloso libro “Nobleza y poder político en el Reino de Valencia” de don Carlos López Rodríguez, significó mucho en aquella ciudad del Siglo de Oro, allá por el siglo XV, estando presentes en numerosos actos importantes de Valencia (como por ejemplo el bautizo de Sant Vicent Ferrer).

Por desgracia, o por suerte para los que estuvieron enfrentados con ellos, hoy es visible en muy pocos lugares de la ciudad, donde apenas una calle, la calle Vilaragut, justo en el lateral donde se disponía el palacio (recordándonos que allí se ubicaba una de sus fachadas laterales), y un panel cerámico muy curioso, nos recuerdan la desaparición por completo de todo legado de los Vilaragut, tal y como afirmó Guglielmo de Giovanni Centelles (Roma, 1950) en una entrevista a El País, donde dijo que “ellos ya no tienen descendientes: no existen. Sus enfrentamientos respondían asuntos políticos y económicos”. Este profesor de Historia del Mediterráneo en la Facultad de Letras de Nápoles, académico pontificio de Belle Arti e Lettere y coordinador general del Consejo Mediterráneo de Cultura de la Unesco, desciende de los Centelles, una familia enfrentada por entonces a los Vilaragut por el poder de Valencia. Hechos como el que nos cuenta templersdeburjassot.wordpress.com, son solo algunos de los graves enfrentamientos de los Centelles y los Vilaraguts, destacando también un grave enfrentamiento “indirecto” entre estas familias a causa de Juan de Pertusa, amigo de los Centelles, y Ramon de Boïl i Dies, amigo de los Vilaragut, a quien este último se le recuerda por una calle en Valencia y por el sepulcro familiar de los Boil que hay en el Convento de Santo Domingo, en una de las salas más preciosas del conjunto histórico (la llamada Aula Capitular). Esta narración se recoge muy bien en libros como el de Fernanda Zabala de “Mitos y hechos legendarios (leyendas y tradiciones valencianas II)” bajo el nombre de “el gobernador viejo”. 

Respecto al profesor mencionado anteriormente, como curiosidad, uno de los antepasados Centelles de este profesor fue quien rompió, al grito de “Sant Jordi i Aragó”, la cadena del puerto de Marsella que se encuentra en la Catedral de Valencia, en el interior de la Capilla del Santo Cáliz. Estas cadenas cerraban el puerto francés en cuestión y fueron traídas por Alfonso V el Magnánimo en el siglo XV.

Pero volvamos a lo que nos concierte, a los Vilaragut y al desaparecido palacio. Construido en el siglo XV para la familia Vilaragut, poderosa por entonces en Valencia, el palacio disponía de tres plantas en total, tal y como nos cuenta jdiezarnal.com, donde destacaba su puerta de entrada adintelada presidida por el escudo nobiliario de los Vilaragut o, en el interior del propio palacio, blasones de otras familias nobiliarias importantes, destacando por ejemplo el de los Carrós, de quien ya os hablamos vagamente a través de Na Ramoneta De En Carrós i Vilaragut en nuestro artículo de los bultos de Sant Vicent Ferrer, en honor al bautizo de San Vicente Ferrer. Es este personaje último mencionado, también, protagonista de los enfrentamientos entre los Centelles y los Vilaragut, del cual hoy en día podemos ver un precioso panel de cerámica que se encuentra en la plaza de Décimo Junio Bruto. En este panel podemos ver a San Vicente Ferrer mediando entre las dos familias: los Vilaragut (a la izquierda) y los Centelles (a la derecha). 

El panel, traducido al castellano y del que podemos ver más detalles en retabloceramico.net, dice así:

Vosotros si queréis recibir al Espíritu Santo, que haya concordia los unos con los otros, dejando malas costumbres, vicios y rencores a su prójimo…

Retablo cerámico en la plaza de la Almoina. Fuente: retabloceramico.net

Pero el interior de este palacio no solo estuvo residido por esta familia importante de nobles, sino que también alojó a grandes personajes de la historia como Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor (más conocido como Benedicto XIII o “Papa Luna”), o vio pasar también a los que todavía no eran reyes en 1415, Alfonso V y María de Castilla, quienes se casaron el 12 de junio de esa misma fecha en la catedral de Valencia, además de dejarnos en el olvido otros muchos personajes y nobles de la época, que no mencionamos, y que han estado relacionados con la historia de este edificio. Respecto a la boda, años antes de esta a la edad de 11 años, María de Castilla, hija de Enrique III de Castilla y de Catalina de Lancáster, era prometida por obligación, antes de la muerte de su padre, con Alfonso V en matrimonio. Algo que por desgracia su padre jamás vio y que se llevaría a cabo 3 años más tarde en la fecha ya mencionada, a la edad de 14 años de María. 

Interior del palacio de Vilaragut. Fuente: jdiezarnal.com

Este palacio, por entonces, estuvo ubicado sobre lo que hoy es el Ayre Hotel Astoria Palace en la plaza de Rodrigo Botet. Tal y como nos cuenta Salvador Raga en su artículo de calleshistoricasdevalencia.blogspot.com.es, la plaza de Rodrigo Botet fue también llamada plaza de San Jorge en honor a la puerta principal de la iglesia (que estuvo conectada con el palacio mediante un pasadizo secreto) y colegio que fundaron los caballeros de la Orden de San Jorge de Alfama y Nuestra Señora de Montesa en el año 1324. La plaza, histórica en la ciudad, ha sido testigo de actos del Centenar de la Ploma, una histórica compañía de cien ballesteros encargada de escoltar y proteger la Señera de la ciudad y reino de Valencia.

El edificio no solo ha sido residencia de los Vilaragut, sino que también fue sede de un banco, el Hispano Americano; del Ateneo mercantil; del Frente de Juventudes; y de un centro de enseñanza llamado Academia Castellano, tal y como muestra la fotografía de portada o la siguiente de nuestro amigo bloguero don Julio Cob.

El derribado Palacio de Vilaragut en la plaza Rodrigo Botet donde se observa la publicidad de la Academia Castellano. Foto palaciosdevalencia.blogspot.com.es

El centro de enseñanza sería el último inquilino de este desaparecido palacio que antes de ser derribado años después de la Guerra Civil española ya en tiempos de posguerra en los años 40, fue comprado en 1935 por Joaquín Sendra tras estar abandonado y sin uso alguno. A pesar de la compra y de la futura idea desde entonces de montar un hotel desde su compra en los años 30, no sería sin embargo hasta el sábado 5 de diciembre de 1959 efectiva la inauguración del Hotel Astoria Palace, tal y como se puede ver en una placa conmemorativa del hotel o en el artículo de lapidasconmemorativasvalencia.blogspot.com.es. Para la inauguración, la prensa de época hizo reseña destacando “las 208 habitaciones, salones, restaurante, bar, terrazas y otros atractivos, además de aire acondicionado e instalación de télex”.

En el recuerdo, gracias a fotografías y textos que hemos legado de un pasado histórico, queda este palacio desaparecido que hoy en día, seguramente, muchos descocerán por completo de su existencia o derribo. 

 

 

 

 

Comparte, si te gusta, en alguna de las siguientes redes sociales: 

 

Pin It on Pinterest