Si algo quedó claro en las pasadas Fallas de 2017 es que los valencianos, la gran mayoría, somos muy clasistas. Tanto que las propuestas innovadoras no gustan en nuestra fiesta fallera, algo que quedó patente tras ver las numerosas críticas recibidas tanto de la falla municipal infantil como de la obra del artista Manolo García.

A pesar de estos antecedentes recientes, la apuesta seleccionada para 2018 rompe más aún los moldes que la de 2017, al menos por lo poco que sabemos hasta ahora según palabras de Okuda, el artista urbano que ha diseñado la falla municipal de este año. Por las palabras de uno de los artistas falleros que conforman el proyecto de 2018, Latorre, “la falla municipal será un nexo de unión entre lo moderno y lo clásico”.

Todo comenzó el pasado 21 de abril de 2017, donde fue seleccionado el proyecto presentado por los artistas falleros José Latorre y Gabriel Sanz para plantar la falla grande municipal de 2018. Para este nuevo proyecto se dio a conocer que se contaba con la participación de Okuda, uno de los referentes en la actualidad del arte urbano en España, que destaca por un estilo muy llamativo y surrealista.

Latorre (Valencia, 1962) planta fallas desde 1981 y desde 2001 hasta 2013 fue el maestro mayor del Gremio de Artistas Falleros y presidente de la Federación de Artistas Falleros y Hogueras de la Comunitat Valenciana. Desde 1987 su trabajo va asociado al de Sanz (Cuenca, 1959), que desde muy joven inició su trayectoria profesional en el taller de los hermanos Sánchez y en la actualidad es secretario de la Cooperativa de Artistas Falleros. Ambos ya plantaron la falla grande municipal el año 2008, por lo que la del año que viene será su segunda falla en la plaza del Ayuntamiento.

El jurado seleccionó por unanimidad este proyecto en el que participa un diseñador de renombre internacional, Okuda San Miguel (Santander, 1980), licenciado en Bellas Artes, con trabajos de arte urbano reconocidos desde 1997 y con una evolución desde 2009 que le llevan a unas estructuras geométricas multicolores muy características, en ocasiones catalogadas como surrealismo pop con esencia de la calle, y que tratan contradicciones sobre el universo, el sentido de la vida, la conexión entre las raíces y la modernidad o el capitalismo. Algunas de sus obras son, a la vez, elogiadas y criticadas, como la la Iglesia Skate, una iglesia que fue restaurada por Okuda con la técnica del arte urbano. Esta iglesia es conocida como el templo del skate y un lugar del DIY (la ética del Do It Yourself está generalmente asociada a varios movimientos anti capitalistas, ya que rechaza la idea de tener que comprar siempre a otros las cosas que uno desea o necesita). En esta curiosa iglesia asturiana conviven bóvedas, vidrieras y rampas en un escenario único en el mundo para practicar skateboarding, dejando a un lado la religión.

La iglesia trasformada de Okuda. Foto de laiglesiaskate.com

La iglesia trasformada de Okuda. Foto de laiglesiaskate.com

Sus obras pueden disfrutarse en galerías y espacios urbanos de países de todo el mundo como los Estados Unidos, Brasil, la India o Sudáfrica. Okuda comenzó como grafitero a finales de los 90 en su tierra, Santander, y hoy en día es considerado uno de los referentes generacionales del arte urbano de nuestro país.

Según palabras del propio Okuda a la prensa, la falla municipal de 2018 será así:

Según el artista Okuda, la falla municipal será una alegoría al capitalismo y parte de ella será pintada en directo, ya que al ser un artista urbano está acostumbrado a trabajar en espacios públicos y ante la mirada de curiosos.

 

“El remate constará de diversas figuras, donde abajo habrá ángeles y caballos de los que nacerá una especie de tótem sobre el que habrá dos Venus sosteniendo una bola del mundo que será una gran hucha, con una moneda entrando en ella; todo el conjunto tendrá unos 20 metros de altura y será de un gran colorido, como mis obras, donde podréis ver mi sello personal con formas poligonales y tonalidades de colores llamativas”.

 

Palabras de Okuda San Miguel

Bajo el lema “Equilibrio Universal”, el artista asegura que está acostumbrado a todo tipo de críticas y opiniones, tanto positivas como negativas, aunque espera que las que tenga en la falla sean positivas. 

El jurado que ha seleccionado la falla grande municipal del año que viene lo han integrado: Amparo Díaz, profesora titular de escuela universitaria, miembro del equipo Totfalles ,colaboradora fundadora de la revista Cendra y participante en El Turista Fallero, responsable además de diversos cargos en diferentes comisiones falleras, a propuesta de la Interagrupación de Fallas; Ramon Lluch, licenciado en medicina y cirugía por la Universitat de València, expresidente de la comisión Doctor Manuel Candela – Beatriu Tortosa y fallero en la actualidad de la comisión Sapadors – Vicent Lleó, por designación de la Federación de Fallas con Especial Ingenio y Gracia, de la que es presidente desde su creación en 2004; María Jesús Giménez Pinto, artista fallera y pintora de algunas fallas, licenciada en Bellas Artes y profesora del ciclo formativo de técnico superior en artista fallero y construcción de escenografías, en representación del Gremio de Artistas Falleros; Sebastián Alós, responsable del desarrollo de diversos proyectos de identidad corporativa, diseño de producto y editorial y cuyo trabajo forma parte de colecciones permanentes del Museo de Diseño y el Museo de las Artes Decorativas de Barcelona, del Museo del Cartel de Wilánow de Varsovia (Polonia) o del Tate Archive Poster Collection de la Tate Gallery de Londres (Reino Unido), a propuesta de la Asociación de Diseñadores de la Comunitat Valenciana, de la que forma parte al igual que del Bureau of European Designers Association (BEDA) y Fomento de las Artes y del Diseño (FAD); y Aurelio Doménech, graduado en Bellas Artes y museólogo, responsable de trabajos de asesoramiento cultural en diversos ayuntamientos y de diseños museográficos en instituciones como el Museo Valenciano de Etnología, por designación del Círculo de Bellas Artes, del que es secretario.

El día de la selección, el jurado valoró el proyecto de la siguiente manera: Ramón Lluch destacó “su innovación” y que tras él “hay un profesional del renombre de Okuda”. Por su parte, Amparo Díaz afirmó que la falla de 2018 “rompe con la estética convencional y al tiempo no lo hace con los elementos de una falla”, Giménez valoró “la composición, el estilo y el color”, además de las posibilidades que Okuda abre “para el reconocimiento del arte valenciano desde todo el mundo”; mientras que Doménech, resaltó que el proyecto “da un paso más allá en las Fallas implicando artistas plásticos y falleros”, y Alós valoró “la presentación de lo grotesco y la estructura piramidal y que revienta de color”.

También el mismo día de la selección, el concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, agradeció el trabajo del comité seleccionador y destacó que “su criterio es el que las entidades falleras y artísticas han querido ver plasmado en forma de falla y esa falla de la Plaça de l’Ajuntament será una de las tarjetas de presentación al mundo entero de las Fallas del año que viene”. Además, aseguró estar “muy satisfecho con el proceso de selección de las Fallas, con unas bases consensuadas con los propios artistas falleros para recoger todas sus reivindicaciones y que dan la voz al mundo fallero y artístico en la selección de las fallas de todos y todas”. También destacó que este procedimiento “ha facilitado que se multipliquen las candidaturas y ha permitido a los artistas explicar sus proyectos en un proceso que ha durado más de ocho horas cuando antes se decidía en apenas media hora”. El boceto será presentado oficialmente dentro de muy poco.

 

 

 

La foto de portada, al igual que el resto, pertenece a laiglesiaskate.com

 

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