2011. El entonces consistorio del ayuntamiento de Valencia, gobernado por el PP, expropia por valor de 3,5 millones de euros una finca histórica de Valencia, pasando de manos privadas a públicas con la idea de rehabilitarlo para un futuro proyecto.

Mayo de 2016, hace casi un año. El actual consistorio que gobierna en el ayuntamiento de Valencia, el tripartito, anunció una partida presupuestaria y adjudicación para realizar unas obras de consolidación, tras años de abandono público, en el Casino del Americano de Benicalap por un importe total de 41.183,04 euros. La idea, por entonces, anunciada meses antes y planteada por la Concejalía de Jardines (y pensada desde hace años desde la compra en 2011), era rehabilitarlo para incluirlo en el futuro proyecto de ampliación del parque de Benicalap, justo al lado.

Como suele ocurrir en temas patrimoniales, y más aún cuando de estos se encarga un consistorio, sea el partido que sea, siempre se busca pagar menos a la empresa adjudicada por la labor (a la baja, a no ser que defrauden), alegando que es la más ventajosa para las arcas públicas y no teniendo en cuenta diversos factores a la hora de realizar una correcta labor patrimonial. Por entonces, antes del verano de 2016, se realizó la labor de desescombrar, desmontar las molduras y demoler los falsos techos, apuntalar forjados, revisar andamios y hacer un trabajo general de retirada de residuos, entre otras cosas. De aquellas labores, tras nuestra visita reciente, os podemos decir que apenas quedan restos, al menos exteriormente, ya que el interior del Casino está tapido. Y decimos que no quedan restos porque el lugar está de nuevo con escombros, sin cerrar las entradas de la reja de forjas, con bastante maleza y con una dejadez tan absoluta que nos dio auténtica pena.

Los 41.000 euros de las obras de consolidación y limpieza, tal y como denunció EU en enero de 2017 en una entrevista a Ser Valencia, no sirvieron para nada, donde, para colmo, desde principios de año la valla exterior estuvo rota y tirada en el suelo durante semanas, aparte de que a día de hoy sigue abierto el acceso y con escombros en la misma acera.

Nuestra esperanza se ha mantenido durante estos primeros meses del año donde tras diversas noticias publicadas en prensa tras esta entrevista de EU a Ser creíamos que la Quinta de Nuestra Señora de las Mercedes, que así es como se conoce al Casino del Americano también, iba a ser finalmente rehabilitada.

La noticia circuló en la prensa valenciana durante enero y febrero, donde se hablaba que el edificio y su entorno, un bien cultural, acogería un bosque, jardines verticales y venta directa de la huerta, muy de moda ahora esto último en numerosos proyectos que se quieren iniciar en Valencia. Se hablaba, además, de la rehabilitación de la Alquería de la Torre (Bien de Relevancia Local) y del Moro (Bien de Interés Cultural), bienes protegidos también ubicados en Benicalap y justo al lado del Casino del Americano.

Situación del Casino del Americano y de las Alquerías protegidas en estado de abandono.

La noticia en prensa se repetía así:

“. . .El proyecto de la transformación completa del Casino, una vez se adjudiquen las obras, tendrá una duración aproximada de cinco años y con una inversión estimada de 3,8 millones de euros (presupuesto basado en ayudas europeas). La gestión del proyecto, llamado Grow Green, será a cargo de la Fundación Las Naves, donde participarán también el Ayuntamiento de Valencia, Tecnalia, Bipolaire Arquitectos, la Universitat Politècnica y la asociación Acondicionamiento Tarrasense. . .”.

Lo gracioso es que aquella noticia se quedó en papel, pues no hay ni partida presupuestaria reservada ni proyecto alguno, ya que en los presupuestos para 2017, y las actas consultadas por diversas fuentes, no consta nada de nada para este año.

Ya por entonces, Antonio Marín, integrante de la asociación Constantí Llombart, rechazó el proyecto e instó al consistorio a escuchar a los vecinos de la zona donde llevan tiempo reclamando que el Casino debería dedicarse usos abiertos al barrio, escuela de jardinería y un taller de oficios. Como curiosidad, el propio PSPV elaboró un informe en 2013 donde decía que:

“. . .Estos inmuebles deberían recoger en estos momentos todo tipo de equipamientos (escolares, socio-culturales; asistenciales…)”

 

Esta palabras dejan en evidencia, pues, las promesas incumplidas en 2013 tras la propuesta del proyecto de Grow Green en 2017. 

Así que, para aquellos que tenían esperanzas, como nosotros, de ver volver a la vida al Casino del Americano, sentimos deciros que, al menos este año, no va a poder ser. Mientras, como podréis ver en las fotos, este lugar que pertenece al Ayuntamiento de Valencia se encuentra en la más absoluta dejadez, donde tras preguntar sobre el tema se nos ha aplicado aquello del “silencio administrativo” y solo hemos visto comentarios de “depende de los Fondos Europeos”. Una pena que las deudas heredadas por los gestores actuales municipales, por desgracia, sean parte de la problemática para hacer renacer a este bien cultural emblemático, aunque, como estamos viendo desde hace algún tiempo, el patrimonio de la II República (que es igual de importante o más, ya que el patrimonio es patrimonio) es prioritario antes que cualquier otro para este consistorio. Una auténtica pena priorizar unas cosas sí y otras no.

A pesar de estar tapiada la finca, es fácil acceder al interior del entorno del Casino del Americano desde varias zonas. Fotos valenciabonita.es

La maleza y una importante colonia de gatos conviven en este espacio abandonado a su suerte. Fotos valenciabonita.es

Recordar a todos los que lean este escrito, que el Casino del Americano es un edificio protegido (llegó a estar en nivel 2, rebajándose a grado ambiental el palacete), que fue construido en el año 1869 por encargo de Joaquín Megía, un militar granadino destinado en Cuba, al maestro de obras Manuel Piñón. 

Tanto el Ayuntamiento de Valencia como GVA Culturesport no quisieron, en su día, darle ningún tipo de protección efectiva. Ni BIC, ni BRL. Se negaron. Hasta que paso a manos públicas en 2011, obviaron su obligada función “In Vigilando” mientras fue privado. El Casino del Americano es especial porque se trata del último ejemplo de los llamados palacetes indianos. Es la única villa de recreo de estas características que se conserva en Valencia. De ahí su enorme valor histórico y patrimonial.

 

Palabras de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural

La compra de los terrenos, cerca de 30.000 m2 de huerta a las afueras de Valencia, iban a ser destinados como una finca de recreo para vivir con la que fue su mujer, Mercedes González-Larrinaga, una adinerada habanera que hizo fortuna con los cultivos de caña de azúcar, aunque pasó a ser residencia tras venirse el matrimonio a vivir a Valencia. A este mujer, como homenaje, se le debe el nombre de “Quinta de Nuestra Señora de las Mercedes” con el que fue bautizado en inicios la finca, quien fuera propietaria en sus inicios, pasando más tarde a conocerse más tarde como Casino del Americano. Este matrimonio eran indianos, una denominación coloquial del emigrante español en América que retornaba rico a su tierra, una tipología social que desde el siglo de Oro se había fijado como un tópico literario. La denominación se extendía a sus descendientes, con connotaciones admirativas o peyorativas según el caso.

Como curiosidad, Piñón y Megía establecieron una relación de amistad que fructificó más allá en el ámbito empresarial al reflotar la fábrica de mosaicos “La Alcudiana”, en L’Alcudia de Crespins, siendo fue fundada en 1866 por Joaquín Megía como emulación de la anterior y con la especialidad de mosaico (como Nolla). Fue dirigida a partir de 1870 por Manuel Piñón y Canelles, más tarde también su propietario, con quien estuvo activa al menos hasta 1894. Ofrecía su “mosaico-Meliana” indicando que era igual a los de Minton-Tailor y Nolla, y proponía modelos compositivos basados en las alfombras anatolias tipo Ushak o “Holbein”, inspiradas en los catálogos ingleses (palabras de Pérez Guillén, 2000).

SI PINCHAS AQUÍ PODRÁS LEER UN EXTENSO ESTUDIO SOBRE LA AZULEJERÍA VALENCIANA DEL SIGLO XIX

Lamina de un catálogo de La Alcudiana, donde se observa los nombres de Megía y de Piñón. Fuente: todocolección

Tras la muerte de la esposa de Megía, el granadino se hizo cargo de la finca y de la fábrica de La Alcudiana hasta que en el año 1880 vuelve a su tierra natal, a Granada, vendiendo sus propiedades a Manuel Piñón (la fábrica) y a Jacinto Gil de Avalle (el Casino del Americano al que fuera su hijastro, hijo del primer matrimonio de su difunta esposa con don Martín Gil de Avalle). A lo largo de los años la propiedad pasó por diversos manos, siendo sus dos últimos propietarios Ángeles Gil Avalle y Grau, nieta de Mercedes y familiar de los marqueses de Pescara; y Plácido Navarro Pérez desde 1941, quien sería su último habitante.

Ya en época más reciente, la finca ha llegado a albergar un colegio privado/guardería (en los 80) y años más tarde un conocido local de ocio llamado “Saudí Park”, que los vecinos de la zona aún recuerdan con buenas palabras. Comentarios, que se pueden ver en las redes, como:

“Copas en invierno al lado de las fabulosas chimeneas de mármol y en verano fresquitos en el jardín. Estaba todo supercuidado. Allí celebrábamos el final de los plenos y las asambleas la “Fesín” y algunos más, o ensayábamos las obras de teatro de mi falla. Y sobre todo, recuerdo muchas risas y muy buena compañía.”

 

“Yo creo que no hay niño del barrio que no se colara dentro. Ese piano en la sala grande…!que recuerdos y que pena se deje perder!”

Estos son algunos de los comentarios vertidos en las redes sociales de gente del lugar que todavía lo recuerda. 

Por desgracia, muchos de aquellos elementos y recuerdos que se encontraban en su interior han sido con el paso del tiempo expoliados, siendo finalmente tapiadas sus puertas y ventanas tras reiteradas denuncias. Okupas, sesiones de espiritismo y psicofonías (debido a que se ha creído que este lugar esta habitado de fantasmas), así como pintar grafitis o fumar a escondidas, son algunos de los otros, por desgracia, usos que se le ha dado en los últimos tiempos por aquellos que no han tenido respeto alguno por este bien patrimonial. Esperemos que, a quien corresponda, que en este caso es el Ayuntamiento de Valencia, la Diputación Provincial y la Generalitat, exijan de una vez ya la concesión de las ayudas del Ministerio de Fomento y los Fondos Europeos prometidos para la rehabilitación de este bien cultural con fines sociales. Y es que a pesar de las constantes presiones de Sergi Campillo, delegado del área de Gobierno de Interior en el ayuntamiento de Valencia, ni el dinero de los fondos llega ni se destina partida alguna desde el ayuntamiento. 

Además, pedimos a la Delegada del Área de Bienestar Animal del Ayuntamiento de Valencia, Glòria Tello, que se ocupe de la importante colonia de gatos que pudimos ver durante nuestra visita reciente (hasta más de 20 pudimos contar).

SI PINCHAS AQUÍ PODRÁS LEER DIVERSOS “ARTÍCULOS DENUNCIA” SIGUIENDO UNA CRONOLOGÍA DE LOS HECHOS OCURRIDOS CON EL CASINO DEL AMERICANO

Por cierto, para aquellos que no lo sepan, el último atentado patrimonial ha sido derribar una alquería en la calle Flora, cercana a Volta del Rossinyol, donde se están terminando las obras del nuevo jardín tras convertir el antiguo zoo de Valencia en un espacio ajardinado, además de otras actuaciones (PINCHA AQUÍ PARA MÁS DETALLES). En este caso, algún técnico del ayuntamiento ignoró que esta alquería se encontraba (ya no, porque la derribaron) dentro del entorno de protección del BIC del Museo de Bellas Artes de Valencia. 

Derribando alqueríasVerdaderamente hay cosas que no acaban de entenderse. Esta página no era consciente del derribo de…

Posted by Arquitectura Rural Valenciana on Donnerstag, 20. April 2017

 

 

 

 

 

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