• El antiguo zoológico de Valencia, durante muchos años, 10 en concreto, estuvo abandonado a su merced tras su cierre en 2007. 

La historia del zoo de Valencia, que era un parque zoológico situado en el interior de los jardines de Viveros, comienza en los años 60, siendo inaugurado de manera provisional en la tarde del 10 de junio de 1965 gracias al promotor Ignacio Docavo Alberti, fundador y director del Zoo de Valencia durante 42 años. Este hombre fue, sin duda alguna, el artífice para que Valencia pudiera contar con un modesto zoológico que, con el tiempo, fue creciendo gracias a su tenacidad y trabajo incansable.

El primer inquilino del zoo de Valencia fue un chimpancé, regalo de Santiago Domínguez, desde Bata. Las instalaciones provisionales se inauguraron por completo el 11 de junio del mismo en los Jardines del Real, no sin antes mencionar que tiempo atrás se desechó la opción del Jardín Botánico como espacio para el zoo.


Primer inquilino del zoo de Valencia, un chimpancé regalo de Santiago Domínguez, desde Bata. Fuente foto: Archivo Valenpedia, Las Provincias.

Durante años fue la estrella principal. Protagonizó una buena historia: una vez se escapó del zoo y pasó todo el día saltando de árbol en árbol para desesperación de los bomberos y cuidadores. Al llegar la hora de cenar y dormir, simplemente volvió a su jaula.

Paco Máñez para el grupo de Facebook de “Valencia antigua: Historia gráfica”.

El parque estuvo dirigido en origen por la Real Sociedad de Historia Natural, para el que el Ayuntamiento adquirió cinco monos, un mandril, un mono capuchino de América, un leopardo, un oso pardo, dos lobos, dos hienas, un león y cuatro leonas.

Muchos de estos animales llegaron de algunas donaciones y del circo Ivanoff, lugar este último donde actuaban una saga de domadores valencianos que se pusieron ese nombre artístico. Contó al abrir con una extensión aproximada de 1500 m2 (con los años se ampliaría) y comenzó con 22 animales para, muy pronto, contar con muchos más. Entre los que estaban en su inauguración fue el chimpancé “Tarzán” (que antes estuvo en una jaula en el Botánico, al que muchos recordarán por sus piruetas. Murió el 11 de septiembre de 2000) o la leona “Noia” (siendo esta última regalada por la asociación “El arca de Noé” de Barcelona siendo un cachorro y que murió a los 16 años), además de otros animales procedentes de colecciones privadas, instalándose los animales en jaulas típicas de los domadores de circo (se mantuvieron algunos animales en este tipo de jaulas hasta 1997).

El profesor Ignacio Docavo Alberti fue Licenciado en Ciencias Naturales, doctor en Biología, catedrático de Entomología y fundador del desaparecido zoológico de los Jardines de Viveros, además de ser distinguido con la Medalla de Oro de la ciudad de Valencia. Falleció en Valencia a los 94 años de edad en el mes de julio de 2016.

Algunos de los animales más recordados, aparte de Tarzán o Noia, fueron Noi, el elefante africano que regaló Dalí; Trompy, un elefante al que mató un niño por meterle clavos en la comida; una pareja de lobos obsequio de Félix Rodríguez de la Fuente; la jirafa Turita, obsequio de Cervezas Turia y apadrinada por Raphael (esta jirafa fue regalo posterior a la colección de cromos “Animales del Zoo” que se podía encontrar en los botellines de cerveza, aprovechando ese tirón); Aforro y Estalvia, unas jirafas regalo de la Caja de Ahorros; o “Mirinda”, la chimpancé la patrocinó la marca con su nombre -ya desaparecida- y que hacía la competencia a “Fanta” (Mirinda fue fundada en España en 1960 y comprada por Pepsico. Llegó a seguir comercializándose en México). 

Tarzán en el recuerdo. Foto de http://zoosdelmundo.mforos.com/

Feduco en el Zoo de Valencia, 1968. Foto de http://zoosdelmundo.mforos.com/

Puma americano en el zoo de Valencia, año 1968. Fuente: Boletín de información de Valencia.

La jirafa Turita. Foto de Anabel Cervera subida el 10 de junio de 2015 en el grupo de Facebook de “Valencia antigua: Historia gráfica”.

Fotografía de la perra negra, que se llamaba Mora. Junto a ella, sus tres hijos adoptivos: un perro, un león y un tigre. Crió a todos. Su historia está en el libro de “Memorias del zoo de Valencia”. Fuente: Paco Máñez, para el grupo de Facebook de “Valencia antigua: Historia gráfica”.

Durante su etapa, que iba a ser una ubicación provisional, hubo varios incidentes, como la muerte de un elefante en 1972 por un acto vandálico o en 1976 por una infección fulminante de enterotoxemia; o la de un chimpancé en el año 2005 tras ser abatido por la policía al escaparse junto con otros 5 chimpancés de la misma familia.

El zoo de Valencia tuvo diversas reformas que mejoraron las instalaciones, pero no eran suficientes por los penosos límites de espacio que disponían los animales para vivir con dignidad. Aquella provisionalidad duró 4 décadas, a pesar de que su fundador y director durante toda su vida, Docavo, llegó a plantear a distintos políticos que han ido pasando por el consistorio hasta 22 ubicaciones diferentes para trasladar a los animales de Viveros a un mayor parque.

Fotografía del interior del antiguo zoo de Valencia

Finalmente, tras 42 años funcionando en una ubicación provisional, las instalaciones del zoo de Valencia cerraron definitivamente sus puertas el 31 de julio de 2007, día en el que el zoo abrió por última vez con una jornada de puertas abiertas. Ese día, el zoo contaba con 60 mamíferos y casi 100 aves. A pesar de estas cifras, tan solo 16 animales llegaron a Bioparc desde el antiguo zoológico de Valencia. El resto fueron destinadas a diferentes parques zoológicos, como el de Madrid, Elche o Estepona. 

Según el proyecto aprobado al cerrarse el zoo, la parcela debía cederse a Viveros y ampliar así los Jardines del Real. La ampliación de Viveros y la rehabilitación de un edificio que albergase dos colecciones no se llevó a cabo durante un tiempo, ya que no hubo plan de obra, proyecto en firme, plazos ni presupuesto. En aquel momento, tras el cierre, la polémica llegó tras el despido, en noviembre del mismo año del cierre, de 23 trabajadores del Patronato de Zoología Ignacio Docavo (entidad pública dependiente del Ayuntamiento y de la Diputación).

Por entonces, el Patronato ofreció a los trabajadores ser reubicados en otras entidades públicas, como el Patronato de Ciencias Naturales o incorporarse a la plantilla de la empresa que gestiona el Bioparc, Rainforest, ya que el zoo fue reemplazado por Bioparc, ubicado en el parque de Cabecera del Jardín del Turia, que fue inaugurado el 27 de febrero de 2008. A pesar de estas propuestas, 14 personas rechazaron en un primer momento entrar en Rainforest. Fue cuando CCOO denunció por entonces que el Ayuntamiento no cumplió su compromiso de ofrecerles un nuevo puesto de trabajo.

La polémica siguió con el paso de los años debido al nuevo uso que se le iba a dar al espacio, que fue traducido en su abandono y dejadez. En un principio, tras el cierre, la parcela del zoo (entorno a 7500 m2) debía cederse a Viveros para su ampliación, pero con el paso de los años el proyecto nunca se llevó a cabo hasta hace un par de años, que finalmente fue materializado en mayo de 2017.

Ahora, quienes pasean por las instalaciones de lo que fue el antiguo zoo de Valencia, podrán ver un bello parque ajardinado gracias a las obras que se llevaron a cabo en el entorno del Museo de Bellas Artes desde hace un tiempo (el que es considerado como la segunda pinacoteca de España). 

Las actuaciones para recuperar dicho espacio abandonado durante años, como es el caso del antiguo zoo o calles que estaban en el olvido, además de dignificar el entorno del museo y que los valencianos ganaran un nuevo espacio ajardinado en la ciudad para el uso y disfrute, fue agradecida por los vecinos de la zona tras años y años de quejas por el abandono y molestias causantes, como podían ser insectos y malos olores, causados estos últimos por los okupas que tomaron la alquería o el entorno. 

La actuación contó con una inversión de más de 1,5 millones de euros del Plan Confianza, y consistió en la urbanización y apertura de la calle del pintor Genaro Lahuerta; la reurbanización y peatonalización de la calle Vuelta del Ruiseñor; y una actuación sobre los jardines de Viveros para unir la parte seccionada del parque, en concreto los terrenos que ocupaba el antiguo zoológico, y realizar una restauración paisajística manteniendo el arbolado que estaba en buenas condiciones, además de ajardinarse las calles antes mencionadas.  

Como nota curiosa, según manifestaciones a Ser Valencia, en su interior quedaba una pequeña manada de pavos reales que campaban en “libertad” y que continúan en el lugar donde se encontraba el antiguo zoo pero con una jaula realizada a posta de unos 200 m2.

En cuanto a la Alquería cercana al antiguo zoo, podéis ver PINCHANDO AQUÍ el grave atentado patrimonial que se cometió al derribarla sin tener en cuenta la protección del entorno. Grave error que el consistorio no quiso reconocer. Lo que nos gusta a los valencianos destruir nuestra propia historia. 

SI PINCHAS AQUÍ PODRÁS LEER UNA CRONOLOGÍA DETALLADA DE LA HISTORIA DEL ZOO Y FOTOS DE ANIMALES, ADEMÁS DE ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES.

Para un mayor estudio en profundidad o conocer detalladamente la historia del zoo de Valencia, podéis leer el libro de “MEMORIAS DEL ZOO DE VALENCIA”, de IGNACIO DOCAVO ALBERTI, con ISBN: mkt0003797531.

 

 

 

 

 

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