1985. Aquel año, la Comunidad Valenciana vio truncado el sueño de albergar el primer Disneyland en Europa un 18 de diciembre, llamado Eurodisney en un primer momento, cuando el entonces primer ministro de Francia, el socialista Laurent Fabius, y el presidente de Walt Disney Company, Michael Eisner, firmaron el acuerdo para convertir la región de Marne la Vallée, a unos 35 kilómetros de París aproximadamente, en Eurodisney. Aquella decisión se dio a conocer en un comunicado de los americanos en Anaheim (California, EEUU) dejando en el olvido un sueño que hoy muchos todavía anhelan.

Años más tarde, Disneyland París abrió al público un 12 de abril de 1992, tal día como hoy, cuando por entonces fue el segundo Disney en abrirse fuera de los Estados Unidos de América, después de Tokyo Disney Resort, y el primero perteneciente y explotado por Disney. A día de hoy, y desde hace muchos años, es uno de los destinos turísticos más importantes de Europa y del mundo, algo que sin duda hubiera sido una importante fuente de ingresos turística por su reclamo y el lugar de miles de puestos de trabajos tanto directos como indirectos.

El éxito de estos parques temáticos comienza al otro lado del charco con los Disneyland ubicados en Anaheim, California, y de Walt Disney World en Lake Buena Vista, Florida. De aquella gran fuente de ingresos y atracción turística en 1972 surgen planes para construir un parque de temática similar en la vieja Europa, aunque sin embargo antes se llevaría a cabo en Tokyo bajo la dirección de E. Cardon Walker en 1983 con Tokio Disneyland, en Japón. Ese mismo año, 1983, el entonces ministro de Transportes, Turismo y Comunicaciones, don Enrique Barón, envió una carta a los americanos, responsables de Walt Disney Productions, para que España acogiera Eurodisney, hoy llamado Disneyland París, donde ya por entonces Joan Lerma, Ciprià Císcar y el de Ayora, Segundo Bru, por entonces Consejero de Industria, Comercio y Turismo la Generalidad Valenciana, quienes viajaron a California para mostrar el interés mostrado de la Comunidad Valenciana. 

Justo al año siguiente, a finales de 1984, los jefazos de Disney comienzan a buscar la localización perfecta para construir el primer Disneyland de Europa, barajando más de 1000 localizaciones por toda Europa que se irían descartando hasta quedar solo unas cuantas posibilidades que lucharon hasta al final por albergar el parque temático. Estas localizaciones se redujeron a un total de 4, descartando también la de Tarragona. Fueron dos ubicadas en Francia, una cercana a París (la que finalmente ganó) y otra en Aviñón, junto con la que se hubiera ubicado entre Oropesa/Cabanes/Torreblanca (Castellón), y una zona entre Santa Pola y el aeropuerto de Alicante, cerca de Denia (Alicante) las que lucharon hasta el final por el Eurodisney, aunque los americanos parecían tener cierta “predilección” por la ubicada en la Marjar de Pego-Oliva, algo que incendió a ecologistas de la época y periodistas de diferentes medios de prensa nacionales.

La lucha llegó a todos los terrenos, más allá de los despachos, tanto en el político, como a pie de calle y en el periodístico, desde todos los sectores. La batalla la ganó el gobierno de François Mitterrand, quienes fueron más avispados con una encuesta realizada de Sofres preguntando el interés de la ciudadanía en acoger Disney en Francia y si lo visitarían (los resultados fueron espectaculares, pues se voto a favor de albergar Eurodisney en un 89%, por parte de socialistas, y en un 86% por parte de la derecha, indicando en la propia encuesta que un 78% estaba dispuesto a visitar el parque aportando una cuantiosa suma de dinero en las arcas del futuro parque). Fue, sin duda alguna, uno de los detonantes de la elección francesa, aunque parece ser que los americanos, tal y como relatan muchos expertos de la época, jugaran al despiste para presionar a los franceses teniendo clara su intención desde un primer momento.

Mientras, en España, en nuestra comunidad en concreto, se vivía una “auténtica batalla” tanto periodística como ecologista, donde eran muchas las personas que se mostraban en contra de que llegase hasta aquí Disneyland, descartando por completo filtraciones de ubicarse en la zona medioambiental de la Marjal o cercanías. A pesar de que los americanos jugaban al despiste, las intenciones de llevar a cabo Disneyland en la Comunidad Valenciana y en algunas zonas en concreto era evidente.

Comentarios volcados en las redes sociales achacan que la gestión de Joan Lerma no fue la correcta a la hora de intentar traer el parque temático a la comunidad, quien se quitaría peso de encima posteriormente con aquellas palabras que todavía hoy se recuerdan: “creo que la decisión la tenían bastante tomada. A mí siempre me dio la impresión de que los norteamericanos guardaban desde el principio una fijación por París muy especial”.

Uno de los comentarios más repetidos en las redes sociales es que para muchos el Mediterráneo no reunía los requisitos que Disney exigía para la instalación de sus parques por la densidad de población local y periférica, además de la problemática de la renta per cápita comparada con la francesa y la existente, por entonces, de infraestructuras y comunicaciones, relegándose el tema del clima como una de las exigencias para la decisión final, a pesar de que a California se enviaron estudios de meteorología de los últimos 50 años.

Otros achacan que, por entonces, la fuerte actividad terrorista de ETA era una problemática, sobre todo para los norteamericanos tras ver como el 16 de agosto de 1985, mismo año de la decisión, el etarra Henri Parot entró en la pizzería que regentaba en Castellón el empresario francés Clément Perret, supuesto miembro de los GAL, y le asestó 13 tiros.

No cabe duda que todavía muchos se preguntan el motivo de porqué nuestra comunidad no fue la elegida y que hubiera supuesto tanto económicamente como a nivel turístico que Disneyland estuviese aquí.

 

 

Comparte, si te gusta, en alguna de las siguientes redes sociales: 

Pin It on Pinterest