El AYUNTAMIENTO DE VALENCIA HOMENAJEA A MIGUEL HERNÁNDEZ, UN VALENCIANO DE ORIHUELA, “EL POETA DE LA LIBERTAD”

El salón de Cristal de la casa Consistorial ha sido hoy el escenario de un recital poético con el que el Ayuntamiento ha homenajeado a Miguel Hernández, un valenciano de Orihuela (Alicante), que la concejala de Patrimonio y Recursos Culturales, Glòria Tello, ha recordado como “un hombre sensible, valiente, comprometido y bueno, como el poeta del pueblo y la libertad”.

Este homenaje, celebrado con motivo del 75 aniversario de la muerte del poeta valenciano, ha sido organizado por la Concejalía de Cultura con la colaboración del Gabinet de Normalització Lingüística y el objetivo de acercar la obra y la figura del autor de El rayo que no cesa y otras poesías “que van más allá del sus límites generacionales y todavía hoy son sentidas como actuales”.

Como ejemplo de esa obra, el rapsoda Vicent Camps ha recitado poemas del mencionado libro, de El hombre que acecha y de Cancionero y romancero de ausencias. Con estas lecturas ha puesto el colofón a un recital que ha empezado con la poesía de otros poetas valencianos que tienen y han tenido al poeta de Orihuela como referente.

Así, Vicent Camps le ha dado voz al escritor de Algemesí Vicent Nàcher, quien, con su texto El poeta pastor traslada al lector “hasta donde vive El rayo que no cesa y que nunca muere”. 

¿Quién fue Miguel Hernández?

Miguel Hernández Gilabert (30 de octubre de 1910, Orihuela; 28 de marzo de 1942, Alicante) fue un poeta y dramaturgo de especial relevancia en la literatura española del siglo XX. Aunque tradicionalmente se le ha encuadrado en la generación del 36, Miguel Hernández mantuvo una mayor proximidad con la generación anterior hasta el punto de ser considerado por Dámaso Alonso como «genial epígono» de la generación del 27.

Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!

Pablo Neruda

SI PINCHAS AQUÍ PODRÁS LEER TODA LA VIDA DE MIGUEL HERNÁNDEZ EN LA PÁGINA OFICIAL DE LA VIDA DEL POETA

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