- Las próximas visitas guiadas gratuitas al Castillo de Buñol son los domingos 20 y 27 de septiembre de 2026. Podéis ver todos los detalles de todas las rutas en Buñol en Rutas (bunyolenrutas.com)
El castillo de Buñol es una preciosa fortaleza construida en el siglo XII, siendo su origen en época musulmana. Elevado en el centro de la población, en su parte más alta, se erige como testigo vivo de la historia de Buñol a lo largo de los siglos. Su situación estratégica, en la antigua frontera entre Castilla y Valencia, le convierte en parte importante de la historia del antiguo Reino de Valencia, erigido en lo alto de los dos macizos rocosos que le permiten dominar toda la Hoya de Buñol.
Es, junto a los cementerios, los restos del acueducto de la partida de Turche, muros y pozos en la partida del Oliveral, parte de los restos que han sobrevivido en Buñol de la dominación árabe.
El castillo fue entregado por Jaime I en 1238, junto con diversas alquerías y lugares (Macastre, Alborache, Yátova y Siete Aguas, entre ellos) al caballero Rodrigo de Linaza. Éste ocupó y cedió el territorio en el año 1245 a la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, para bien de su alma, junto a los castillos de Macastre y Montroy.
Poco tiempo después, Jaime I vuelve a recuperar el territorio y consiente en entregar la primera Carta Puebla del El Castillo de Buñol. Posteriormente se lo entrega al hijo que tiene con Berenguela Fernández, el infante Pedro Fernández. En 1304, Jaime II lo compró para su hijo Alfonso. Tras varios años de conflictos y diversos dueños, en 1424 lo adquiere Alfonso V y lo vende a Berenguer Mercader el 20 de mayo de 1425, más tarde Felipe III lo convierte en condado, concretamente el 3 de mayo de 1603, otorgando el primer titulo de conde a Gaspar Mercader i Carrós.
Tras la expulsión de los moriscos en 1609, el condado queda casi vacío, lo que obligó al conde, el 30 de julio de 1611, a otorgar una Carta Puebla para 22 cristianos viejos, con la obligación de residir en la villa. En 1787, los habitantes del condado solicitan la incorporación a la Corona, deseo concedido en 1836 tras un pleito de cerca de cuarenta años entre los condes de Buñol y la Corona.
Durante la guerra de la Independencia, el castillo sirvió para que los franceses pusieran allí una guarnición y al abandonarlo se llevaron los ornamentos de la iglesia y los objetos de arte; además, fueron destruidos los edificios. Fue a partir de ese momento cuando la población empezó a construir las casas dentro del recinto aprovechando el lienzo de la muralla. Posteriormente a finales del S.XIX es ocupado por la población civil más desfavorecida de la población, convirtiéndose en un barrio más de la población, a pesar de los diferentes intentos de convertirlo en otros usos (cárcel, hospital, etcétera).
Finalmente, diversas situaciones provocaron en el castillo un deterioro constante, lo que hizo que la noche del 10 de julio de 1911 se derrumbase parte de la muralla, y que hundiese cerca de 30 casas, provocando numerosos heridos y muertos. En 1957 se creó la Asociación Pro-Castillo de Buñol (APC), cuyo objetivo era y es la recuperación y restauración de este.
SOBRE LA ARQUITECTURA Y FISIONOMÍA DEL CASTILLO:
El castillo se encuentra dividido en dos recintos separados por fosos artificiales y unidos por un puente, extendiéndose de noroeste a sureste ocupando aproximadamente 400 m de longitud.
La fortaleza norte, de planta irregular pentagonal con plaza de armas en su centro, era el espacio militar propiamente dicho. Este recinto cuenta con murallas realizadas con fábrica de mortero de cal, reforzadas por torreones de fábrica mixta de mortero de cal y sillería de toba calcárea en los elementos singulares ( puertas, bóvedas…). Actualmente el perímetro de la muralla está parcialmente ocupado por viviendas adosadas a la misma, rodeando un espacio exento central. Las viviendas actuales ocuparían el espacio histórico donde se situarían los edificios que darían servicio a la guarnición militar (cocina, dormitorios, cuerpo de guardia, caballerizas…).
En el centro del conjunto y entre los dos recintos se sitúa la Torre Mayor, dominando el puente y el foso. Esta torre, de planta trapezoidal, está realizada con fábrica de sillería excepto en su cara norte lindante con el foso, donde la fábrica es mixta de mortero de cal con sillares y sirve de acceso al recinto sur o zona residencial.
La fortaleza sur, de planta irregular, realizada también con muros de fábrica de mortero de cal, albergaba las estructuras residenciales de la fortaleza. En este recinto se distinguen dos zonas, la alta donde se sitúa la Torre Mayor, el Palacio Gótico y el palacio renacentista y otra más baja actualmente ocupada por viviendas donde se sitúa la iglesia y la torre sur del recinto llamada “La Torreta”, de planta cuadrada, que suponía el acceso meridional a la fortaleza desde la población.
Del palacio gótico se conserva la sala denominada “Del Oscurico”, con planta rectangular y cinco arcos diafragmáticos la cual contaba inicialmente con tres plantas, de las que dos fueron derribadas en la época de la II República porque su estado ruinoso ponía en peligro la zona del pueblo situado en sus faldas. La iglesia del Salvador de una sola nave está cubierta con bóveda de cañón, con arcos fajones de ladrillo, disponiendo de lunetos entre ellos. Fundada en el S.XIV, fue reformada al modo Barroco en el S.XVII, aunque su ocupación civil a finales del S.XIX destruyó casi completamente su programa decorativo.
El Palacio renacentista o de los Mercader, construido en el S.XVI como ampliación del complejo residencial del palacio gótico al que estaba unido mediante un pequeño puente a nivel de las plantas nobles de los dos palacios. Actualmente tras su restauración acoge la oficina de turismo y un pequeño museo arqueológico. El segundo recinto estaba subdividido por una línea de muralla de orientación W-E que enlazaba el palacio gótico con la Iglesia del Salvador, junto a la cual existía una puerta de comunicación que daba acceso al llamado Huerto del castillo, quizá por contener una pequeña extensión de terreno agrícola que abastecería las cocinas del castillo. En el extremo sur se sitúa la Torreta, torre-puerta que comunica la fortaleza con el antiguo núcleo urbano que en origen fue una torre albarrana al exterior de la fortaleza.
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Hoy he estado en la visita al castillo de buñol, esta ha sido digamos floja, pero bueno entretenida nada mas. Lo peor estaba por venir vamos a comer, incluido en la oferta de la visita, Posada Pilar ya he olvidado su nombre para que no se me ocurra volver, nos ponen en una sala en la que habia una comunión con un monton de gente, todos muy guapos y guapas, que nos miraban con asombro, ¿de que parte de la familia seran?, supongo se preguntarian. Los entrantes creo que no han acertado ni uno de los que habia en el menu de publicidad y cuando alguno de los que ibamos pedimos, como no podia ser de otra manera el famoso gazpacho manchego, la respuesta del camarero es, «hace mucho calor, solamente lo hacemos en invierno» ante esta aplastante logica, se me ocurre pedir paella, por eso de que bueno vamos a ver, ERROR, tampoco puede ser hoy no hay contesta el chaval sin saber como justificar, en fin que nos han traido lo que han querido, comestible y ya. Ah eso si el precio el que ponia la oferta de la publicidad.
Soy de los que intenta colaborar con este tipo de iniciativas, pero nos los poneis muy dificil, espero que no engañen a la gente y sobre todo no aconsejen ir a este tipo de establecimientos donde la profesionalidad deja mucho que desear.
Don Antonio, lamentamos leer eso. De todas las personas que hasta ahora sepamos han probado el restaurante, de ninguna teníamos queja. Todos los negocios tienen malos días, habrá sido eso. Un saludo
Estuvimos con mi familia en la ultima ruta y quedamos gratamente impresionados por la profesionalidad de los dos guías (pepe y magnolia) que nos acompañaron. Una visita muy amena y entretenida, a un castillo muy bien conservado, con persona muy amables y dispuestas a compartir emociones de un sitio que se nota que quieran y les es cercano.
En esta ocasión no ofrecían menú, por lo que no puedo respaldar las afirmaciones del anterior comentarista, pero en lo que si vivimos, que fue la ruta guiada, les ponemos un 10