Por tierra, subterránea, bajo el mar o en el aire. Valencia está protegida por doquier y no solo por su patrona, la Mare de Déu dels Desamparats, o por sus santos patrones San Vicente Mártir y San Vicente Ferrer. Y decimos esto porque en las profundidades, tanto marinas como subterráneas, hay imágenes santas que protegen la ciudad lejos de las miradas y visitas de los curiosos. Y esto último se puede afirmar debido a que son de muy difícil acceso, donde prácticamente hay que pedir permiso para ver ambas devotas figuras.

Hablamos de dos imágenes que en su día fueron colocadas en sus respectivos lugares, seguramente, por la devoción de personas católicas, siendo dispuestas por diferentes motivos sin ser patrona del lugar una de la que hablamos a continuación.

Es el caso de la imagen submarina de la Mare de Déu dels Desamparats, que se encuentra bajo el mar gracias a Ignacio Cuarte, quien esculpió en bronce la imagen mariana en el año 1977 para colocarla bajo el mar como “protección”. Este hombre era, por aquel entonces, miembro del club G.I.S.E.D. Valencia (Grupo de Investigaciones Subacuáticas y Escafandristas Deportivos), quien realizó la bella figura que, curiosamente, fue restaurada en el año 2008 tras 30 años sumergida.

Lo curioso es que, en realidad, la patrona de los submarinistas es la Virgen del Carmen, aunque lo cierto es que la Virgen de los Desamparados es patrona de la ciudad de Valencia y su santa devoción ocupa decenas de imágenes marianas por toda Valencia. Por cierto, la Mare de Déu es solo patrona de Valencia, no del antiguo Reino, desde el año 1667 (la patrona del Reino, por orden de Jaume I, es la Mare de Déu del Puig, así que podríamos afirmar que se debería decir correctamente que la Mare de Déu del Puig es patrona de la actual Comunidad Valenciana y no la Mare de Déu dels Desamparats como muchos suelen confundir).

La historia de la imagen nace en 1977, de manos de G.I.S.E.D Valencia, un club de buceo que opera en el sector subacuático desde 1957 y que tiene presencia importante en la Comunidad Valencia. Este club, entre otras cosas, se dedica a organizar inmersiones, cursos de submarinismo, seminarios profesionales, bautismos y, por último, rendir devoción con una ofrenda floral a una imagen submarina de nuestra querida patrona.

La idea de esta imagen nació de quien la esculpió, Ignacio Cuarte, con motivo de la conmemoración del 20 aniversario del Club, instalándose aquel año a 14 metros de profundidad bajo el mar en los aledaños del antiguo faro de Valencia (que sigue en pie todavía y casi abandonado). La imagen duró hasta el año 2007, donde fue retirada por culpa de las obras de abrigo de la Ampliación Norte del Puerto de Valencia que comenzaron en junio de 2008. Fue entonces cuando se aprovechó para restaurarla sin poder llegar a venerarse con una ofrenda en 2008, aunque sí se hizo ya en 2009 en la nueva y actual ubicación que se dispone, junto al Real Club Náutico de Valencia, a unos 8 metros de profundidad.

Fue el empeño de hombres como Juan Borras y Rafa Graullera, entre otros, quienes buscaron una nueva ubicación para su protección y seguir manteniendo la tradición anual de la ofrenda, tras haber perdido el emplazamiento original por culpa de las obras ocurridas en el Puerto de Valencia.

Mare de Déu dels Desamparats submarina. Fotografía de © Ricardo Acosta

La otra imagen en cuestión está bajo tierra, casi más inaccesible que la submarina. Hablamos de una figura de Santa Bárbara, patrona de los mineros y tuneladores, quien a pesar de no ser la protectora oficial de la Valencia subterránea, sería casi prácticamente imposible encontrar otra figura más que pueda proteger las entrañas de la ciudad (aunque bien es seguro que tiene que haber bajo iglesias, en criptas u otros lugares, algún santo esperando ser descubierto).

Allá donde la oscuridad alberga el paso de los vagones de metro, entre las estaciones de Metro de Alameda y Colón, se dispone una figura en medio de la nada, quien seguramente no fue colocada allí por casualidad. La figura, al parecer, fue instalada en ese lugar en las construcciones de ese tramo túnel allá por el año 1994 para dar gracias al término de la perforación del túnel, además de ofrecer devoción y protección a todos aquellos que por ese punto pasasen. Sin embargo, no fue hasta el año 2013 cuando fue descubierta por casualidad, donde hasta entonces no se tenía conocimiento de su existencia.

Aquel descubrimiento fue gracias a un simple usuario del metro que, viajando en el interior de un vagón, se percató de lo que parecía ser una pequeña hornacina iluminada. La persona en cuestión grabó la imagen con su teléfono móvil, donde tras comprobar que se trataba de una imagen de lo que parecía ser un santo, envió el contenido a la redacción del “Semanario Paraula – Iglesia En Valencia” para preguntar de su existencia y de qué se trataba en realidad. La sorpresa en la redacción fue tal que, sin dudarlo, se acercaron para verla con sus propios ojos. Desde entonces se tiene pleno conocimiento de esta imagen de Santa Bárbara, que se encuentra concretamente cercana a la estación, 200 metros aproximadamente, a unos 3 metros de altura aproximadamente y con buena iluminación, en una bifurcación de dos túneles en el trayecto que va entre la estación de Alameda y la de Colón.

También en las alturas Valencia está protegida, donde en numerosas veletas figuran santos en diferentes espacios de la ciudad, quienes ofrecen protección en esos espacios y a todos aquellos que bajo ellas caminan.

Una de las figuras más representativas a lo largo de la historia en una veleta ha sido el gallo, de la que dicha figura en tal disposición se atribuye al Papa Gregorio I, dado que el gallo era el mejor símbolo del cristianismo siendo el emblema de San Pedro, comenzado así pues a usarse en las iglesias, donde ya en el siglo IX el Papa Nicolás I ordenó que dicha figura se emplazara en cada campanario de cada iglesia. Así mismo, supuestamente el gallo representaría también la vigilancia del clero sobre el pueblo para que estos no fueran impíos y no cometieran pecados a los ojos de un “vigilante” de Dios.

A pesar de esto, entre las numerosas veletas que hay en Valencia, quizás sea el gallo la menos representada, ya que en su lugar se sitúan figuras como el dragón de la La Llotgeta (en plaza del Mercado, 4), el “Pardal de Sant Joan” o de “Sant Joan del Mercat” y “la Cotorra del Mercat”, que se disponen en el Mercat Central con una curiosa leyenda a sus espaldas, o la de decenas de santos, santas y ángeles que recorren las alturas de edificios, iglesias o cúpulas.

De esta devoción en las alturas encontramos, por ejemplo, a San Gabriel, en el antiguo Convento del Carmen (carrer del Museu, 2, Valencia); un barco aludiendo el oficio de pescador de San Andrés Apóstol en la Iglesia de San Juan de la Cruz (c/Poeta Querol, 6); un San Lorenzo en la Iglesia de San Lorenzo (plaça de Sant Llorenç/San Lorenzo, nº2, Valencia); un San Vicente Ferrer en la Iglesia de San Esteban Protomártir (plaza de San Esteban, 2, Valencia); o un San Valero en la Iglesia de San Valero y San Vicente Martír (c/Padre Perera, 6, Valencia).

No podemos dejarnos en el olvido tampoco los paneles cerámicos en los que aparecen imágenes, representaciones y escenas bíblicas, dispuestas en su gran mayoría en las fachadas de las iglesias (algunas en casas) y que el caminante puede observar. Tanto de las veletas como de los paneles cerámicos se habla en Valencia al detalle, un precioso libro escrito por Tono Giménez y Tomás Gorria en el que pudimos participar hace apenas unos meses, donde también se hace mención a las caras de agua, esas figuras que se disponen en los canalones y salientes de muchos edificios y que guardan cierto parecido, algunas de ellas, a ángeles y vírgenes, además de seres antropomorfos, tal y como ya os hablamos en nuestro artículo de La Valencia desapercibida: las caras ocultas o las llamadas cares d´aigua.

Caras de agua en canalones. Foto valenciabonita.es

Así pues, sepa el lector que, después de este artículo, Valencia está protegida por tierra, bajo tierra, mar y aire. Puede estar el caminante devoto, y no devoto, más que tranquilo.

 

 

 

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