La Escala Santa de Valencia

Es costumbre que los numerosos peregrinos que viajan a la ciudad santa de Roma, por lo general, visiten un lugar muy especial llamado el Santuario Pontificio de la Escalera Santa (Santuario della Scala Sancta), que, a pesar de no encontrarse en el interior del Vaticano, es uno de los más visitados y conocidos del mundo católico. Este lugar sería tan solo, quizás, uno más a entre los templos de la Roma si no fuera por una escalera de 28 peldaños que allá puede uno encontrarse.

Conscientes de que habrá muchas personas que, bien por problemas de salud u económicos, no puedan viajar a Roma para mostrar piedad y hacer sus peticiones, además de continuar en nuestro afán de descubrir lugares y rincones únicos en Valencia, hace muy poco nos encontramos con un lugar especial y de muy particular mención por tener los mismos privilegios concedidos que la Escalera Santa de Roma.

Y es que, queridos amigos, no hace falta viajar hasta la ciudad italiana para subir unos peldaños que tienen los mismos privilegios papales que la santa escalera. Hablamos de una escalera situada en Valencia, en concreto en uno de los laterales del claustro gótico del Real Monasterio de la Santísima Trinidad de Valencia, donde se encuentra esta curiosa construcción que tiene los mismos privilegios que la Scala Sancta (Escalera Santa) de Roma.

Como muchos sabréis, a la escalera de Roma se le llama “Santa” porque, según la tradición, se trata de la escalinata de 28 peldaños que Jesucristo ascendió en el palacio de Pilato en Jerusalén el Viernes Santo, siendo, pues, el mejor santuario de Roma en recuerdo de la muerte de Jesucristo.

La valenciana cuenta con la particularidad de encontrarse en una de las joyas de la capital, un lugar mágico y lleno de historias para descubrir, quizás desconocido por muchos. La escalera del Real Monasterio de la Santísima Trinidad, que da paso al claustro alto, el coro alto de la iglesia y a una sala capitular, es una construcción recta, ascendente y abovedada, contando con unas líneas muy destacadas donde la mano del cantero Francesc Baldomar ha quedado muy presente. Destacan las perfectas líneas de la piedra en la bóveda de medio cañón inclinada (llamada “decenda de cava”) y en la de arista en la parte alta.

Construida en el siglo XV en el interior del monasterio trinitario, obtuvo los mismos privilegios santos que la ubicada en Roma gracias a Alejandro VII, de nombre Fabio Chigi (Siena, 13 de febrero de 1599 – Roma, 22 de mayo de 1667), que fue el papa n.º 237 de la Iglesia católica entre 1655 y 1667, el que, curiosamente, al morir Inocencio X, era el candidato preferido de España.

Y es que, como ocurre con la situada en el “Santuario della Scala Sancta”, quienes suban de rodillas sus 28 peldaños durante 4 veces al año mientras muestran piedad y rezan una frase por cada escalón, recibirán las mismas indulgencias y méritos que la Scala Sancta, aquella que recorrió Jesucristo antes de ser condenador a la Cruz. 

“Aquellos que suban de rodillas y en oración la Escala Santa de Valencia, recibirán las mismas indulgencias y méritos que la ubicada en Roma, la que nos habla de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo”.

Escala Santa Valencia. Imagen propiedad de ValenciaBonita.es

Escala Santa Valencia. Imagen propiedad de ValenciaBonita.es

“Si queréis visitar el Real Monasterio de la Santísima Trinidad, tenéis que contactar con el teléfono 692 491 769 (de 10h a 14h) o a reservas@monasteriotrinidad.es”

Para todo aquel que desee conocer un poco más la historia de la ubicada en Roma, ésta fue mandada traer por Santa Helena, madre de Constantino I, en el año 326 d.C., del palacio de Poncio Pilato en Jerusalén. Se hizo así porque ésta es por la que Jesús de Nazaret subió el Viernes Santo al palacio para ser juzgado, antes de su crucifixión. A lo largo de los siglos, ha sido un auténtico icono de veneración, hasta el punto que es considerado como uno de los lugares más santos de Roma y del mundo. El actual edificio donde se encuentra la Escalera Santa de Roma  fue mandado construir por Sixto V entre los años 1586 y 1589 como acceso al Sancta Sanctorum, que contiene la imagen de Santissimi Salvatore Acheiropoieton, que quiere decir no pintado por mano humana, el cual en ciertas ocasiones solía ser sacado en procesión. A éste, posteriormente, se le añadieron al edificio otras cuatro escalinatas facilitando así la afluencia de fieles, donde en la base de las escalinatas de Roma pueden verse dos esculturas alegóricas de la Pasión, que representan el beso de Judas Iscariote y a Pilatos entregando a Jesús.

A pesar de todo, cabe decir que aunque la valenciana tiene los mismos privilegios que la de Roma por derecho papal, la Scala Sancta cuenta con la particularidad de la “indulgencia plenaria” concedida por Pío X el 26 de febrero de 1908 a todos aquellos que acudan, así mismo, a los sacramentos de confesión y comunión. Esto se debe, principalmente, a un hecho marcado en la historia de la Iglesia, pues estas escaleras fueron las últimas que recorrió Pío IX, en la noche del 20 de septiembre de 1870, antes de recluirse en estancias pertenecientes al Vaticano para jamás volver a salir de ellas hasta su muerte en 1878. Fue aquel día en 1870 cuando, ante fieles devotos, subió de rodillas las escaleras y desde arriba bendijo a los asistentes, otorgándoles una indulgencia de nueve años por cada escalón.

Escala Santa Valencia. Imagen propiedad de ValenciaBonita.es

Escala Santa Valencia. Imagen propiedad de ValenciaBonita.es

Si deseas practicar la misma piedad que en Roma en la ubicada en Valencia, debes hacer lo siguiente:

“Señor, ten piedad de mí y perdóname mis pecados. A cambio, subiré esta escalera en recuerdo de tu sacrificio y tu misericordia. Amén”.

Posteriormente, se inicia el ascenso de rodillas, donde por cada escalón se reza lo siguiente:

  • 1 ° escalón: Por la angustia que te oprimió al despedirte de tu Madre y de tus discípulos, ten piedad de mí. María, mi tierna Madre, haz que en mí estén las llagas del crucifijo y mi corazón las grabe.
  • 2° escalón: Señor, por el mortal sufrimiento que sufriste al sudar sangre en la cruz, ten piedad de mí.
  • 3° escalón: Señor, por la amargura que significó para ti la traición de Judas, ten piedad de mí.
  • 4° escalón: Señor, por la confusión sufrida en las calles de Jerusalén ante los insultos del pueblo, ten piedad de mí.
  • 5° escalón: Señor, por la humildad que brilló en ti frente a tus jueces, ten piedad de mí.
  • 6° escalón: Señor, por los vilipendios sufridos la noche de tu prisión, ten piedad de mí.
  • 7° escalón: Señor, por tus fatigosas subidas y bajadas por esta escalera, ten piedad de mí.
  • 8° escalón: Señor, por el silencio con que respondiste a los falsos testigos ante Pilatos, ten piedad de mí.
  • 9° escalón: Señor, por la humildad con que aceptaste las burlas, ten piedad de mí.
  • 10° escalón: Señor, por la vergüenza que te embargó a ser desnudado y atado a la cruz, ten piedad de mí.
  • 11° escalón: Señor, por el estrago causado en tu cuerpo por la despiadada flagelación, ten piedad de mí.
  • 12° escalón: Señor, por los espasmos agudos que te causó la corona de espinas, ten piedad de mí.
  • 13° escalón: Señor, por las humillaciones soportadas al ser cubierto con el manto de púrpura para ser convertido en el rey de la burla, ten piedad de mí.
  • 14° escalón: Señor, por el dolor que hirió tu alma al ser aclamado reo de muerte por tu pueblo, ten piedad de mí.
  • 15° escalón: Señor, por la afrenta que te hicieron ante el pueblo para que eligiera entre ti o Barrabás, ten piedad de mí.
  • 16° escalón: Señor, por la resignación con que abrazaste la cruz y te encaminaste al Calvario, ten piedad de mí.
  • 17° escalón: Señor, por la aflicción que te agobió en el encuentro con tu Madre, ten piedad de mí.
  • 18° escalón: Señor, por tu penoso viaje al Calvario cargando la cruz, ten piedad de mí.
  • 19° escalón: Señor, por la desazón que probaste al gustar el vino mezclado con hiel, ten piedad de mí.
  • 20° escalón: Señor, por el desgarramiento de tu carne ensangrentada al ser brutalmente desnudado, ten piedad de mí.
  • 21° escalón: Señor, por la fortaleza con la que te tendiste en la cruz dejándote clavar en ella, ten piedad de mí.
  • 22° escalón: Señor, por el infinito amor con el que perdonaste y rogaste por tus verdugos, ten piedad de mí.
  • 23° escalón: Señor, por promesa del paraíso eterno al buen ladrón y por darnos a María por Madre, ten piedad de mí.
  • 24° escalón: Señor, por la cruel sed que agravó tu agonía en la cruz, ten piedad de mí.
  • 25° escalón: Señor, por el horror experimentado al sentirte abandonado de Padre y maldecido por los hombres, ten piedad de mí.
  • 26° escalón: Señor, por el amoroso sacrificio de tu vida para reconciliarme con Dios y salvarme, ten piedad de mí.
  • 27° escalón: Señor, por tu costado herido de donde nació la Iglesia, nuestra Madre y Maestro, ten piedad de mí.
  • 28° escalón: Señor, por las lágrimas de tu Madre al estrecharte muerto entre sus brazos y depositarte en el sepulcro, ten piedad de mí.

Al terminar, en lo alto, realizáis las plegarias necesarias (también existe otro modo de realizar las oraciones según la Hermandad Del Señor De Los Milagros De Roma). En el folleto que se encuentra en Roma al realizar el recorrido de los 28 peldaños de la Scala Sancta, se lee:

INDULGENGIAS:

Todos los fieles que subieren la Escalera Santa o una de las escaleras laterales, meditando a la vez la Pasión de Cristo, según el reciente decreto de la S. Penitenciaría, podrán alcanzar:

  • Una indulgencia plenaria cada viernes en tiempo de Cuaresma o Pasión, y un día del año elegido por ellos mismos, con las acostumbradas condiciones de confesión, comunión y una oración por las intenciones del papa. Basta un Padre Nue­stro y un Ave María.
  • Una indulgencia parcial cada día si cumplen este ejercicio en espíritu de arrepentimiento.
  • En el Santuario se celebran con peculiar solemnidad la Semana Santa, los viernes de Cuaresma y la Solemne Conmemoración de la Pasión.

RECUERDA:

  • Las penas de Jesús, son el milagro de los milagros del amor de Dios.
  • El medio más fácil para convertir las almas es la Pasión de Jesucristo.
  • En la meditación cotidiana de la Santísima Pasión de Jesucristo aprenderás la caridad , la paciencia , la mansedumbre …”.
  • Ella es la puerta que conduce el alma a la íntima unión con Dios, al recogimiento interior y a la más sublime con­templación.”
  • Lleva la Santísima Pasión de Jesucristo en el corazón y todas las penas serán más llevaderas.
  • Cuando estéis colmados de aflicciones, coged el Crucifijo entre las manos y dejad que él os hable. Oh, ¡Qué sermón oiréis! ¡Qué pronto se pacificará vuestro corazón!”
  • Quisiera que todo el mundo sintiese la gracia que Dios con su piedad nos da, cuando nos manda sufrir.
  • En concreto, la merced que Dios da a sus siervos en la tierra son cruces, angustias, trabajos y tribulaciones de todo tipo, para así hacerlos más parecidos a su divino Hijo, Jesús Crucificado, y así llevarlos al paraíso.

 

 

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