Que hoy podamos escuchar canciones de Nino Bravo como “Un beso y una flor”, “Libre” o “América, América”, se lo debemos, en gran parte, no solo al cantante valenciano, sino también a José Luis Armenteros Sánchez, fallecido el 11 de junio de 2016, y a Pablo Herrero Ibarz.

Quizás para muchos puede que no os suenen estos nombres, o quizás sí, pero es que los inicios de estos músicos y compositores españoles, genios por cierto, fueron con un grupo llamado Los Relámpagos. Los Relámpagos, para aquellos que no lo sepan, fue un conjunto musical de rock español creado en Madrid en 1961 con el nombre de Dick y los Relámpagos y que evolucionaría con el tiempo, finalmente, con el nombre de Los Relámpagos. Fueron justamente dos de sus integrantes, los protagonistas de esta historia, los que tras su estancia en la banda de madrileña entre 1965 y 1968, deciden abandonar el proyecto para dedicarse a otros personales en conjunto. Fue el momento en que José Luis Armenteros y Pablo Herrero deciden dedicarse a componer para otros artistas, algo que debemos agradecer por algunas de aquellas canciones que aún hoy siguen formando parte de nuestra vida en algún momento, sobre todo para nuestros mayores que son quienes más las recuerdan con añoranza.

Quizás no sean tan exitosas como las que le compusieron a Nino Bravo, pero “La estrella de David” (Juan Bau), “Tengo tu amor”, “Cuéntame” (la de la serie actual), “Cenicienta”, “Eva María” o “La fiesta de Blas” (para Fórmula V); “Como una ola” para Rocío Jurado; para Juan Bau; “Libertad sin ira” para Jarcha (todo un himno durante la transición); o “Latino” para Francisco, entre otras, son parte de las canciones que compusieron y quedaron para la posteridad junto con las del cantante valenciano Luis Manuel Ferri Llopis, más conocido como Nino Bravo.

Las canciones que compusieron estos dos hombres para Nino Bravo fueron en 1972 (“Un beso y una flor” y “libre”) y en 1973 (“América, América”), año fatídico éste último por ser el del fallecimiento del cantante valenciano. Libre perteneció al disco de Mi Tierra (1972), el cuarto, aunque antes lo hizo en el sencillo “Libre-Vete” del mismo año, siendo incluso cantada en la Nochevieja de TVE1 ese año; mientras que “un beso y una flor” llevaba por nombre el tercer disco del cantante, siendo “América, América” una canción del quinto y último en vida titulado “volumen 5”.

La voz del cantante valenciano era única, sin ninguna duda, quizás insustituible para muchos de nosotros. Quizás la misma letra en otras cuerdas vocales no hubiese sonado por entonces de la misma manera. Pero hay que reconocer que estos genios compositores de la música, don José Luis Armenteros y don Pablo Herrero, tienen gran parte de culpa de que “un beso y una flor”, en concreto, sea una de las canciones más escuchadas del tan querido y recordado Nino Bravo, canciones que seguramente han sonado en la intimidad de muchas casas para que podamos, como el aquí presente, estar hoy en este mundo.

 

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