Año 1984. Se acercaba la Navidad, una vez más, a Valencia, solo que en esta ocasión las personas de aquel momento serían testigos directos de uno de los grandes regalos del momento, del nacimiento de un mito, del primer vuelo del murciélago: Spook Factory. Nacía una leyenda. El lugar donde se iba a ubicar la que todavía hoy sigue siendo leyenda viva sería en Pinedo, sobre los cimientos de una antigua discoteca de los 60: la discoteca San Francisco de Pinedo, un local de música tranquila para, principalmente, parejas. Más de uno se quedaría sorprendido ante el cambio radical en la primera sesión del vuelo del murciélago, si uno era asiduo a San Francisco. 

Por aquel entonces ya funcionaba Barraca y Chocolate, aunque para los más cercanos a la capital, aquello quedaba muy lejos. Spook fue recibida de buen agrado no solo por su cercanía, sino también por ser innovadora y por su carácter musical, por ser conocida, por muchos, como una discoteca de culto. Aquel milagro que se había iniciado en Sueca, con las otras dos discotecas de la gran ruta, traía consigo nuevos estilos ampliados a otro tipo de público y un horario más flexible.

Por un lado resulta que Spook fue la primera en tener el horario partido en dos. En aquel momento, para cumplir con la legislación vigente, la sala tenía que cerrar durante media hora a las 6 de la mañana, para, poco después, volver a abrir hasta mediodía con la sesión matinal. Cuentan por muchos foros que aquello era “una verdad a medias”, puesto que en realidad tan solo se apagaba la música la gran mayoría de veces y hacían tiempo en el interior de la sala.  Spook sería, por tanto, la primera sala con sesión matinal  de manera “oficial” en la península, ya que en las islas, en Ibiza, ya contaban por entonces, y anteriormente, con Amnesia.

Fuente: rutadestroy.com

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Dado que Barraca cerraba más pronto que Chocolate, y ésta última más pronto que Spook, la discoteca del murciélago acababa siempre acogiendo al público que venía con ganas de continuar la fiesta. Pero no solo público normal, ya que por la sala pasaban asiduamente tanto dj´s de otras salas  como famosos de la talla de Pedro Almodóvar, Tino Casal, Javier Bardem, Antonio Banderas, Carmen Maura, Miguel Bosé y, seguramente, un largo etcétera que quiso vivir de cerca aquella explosión de música y auge de Spook.

Su nombre, Spook Factory, le vino dado por una decisión conjunta del equipo de gerencia e imagen, tras aunar propuestas muy estudiadas entre ellos. Por un lado la palabra Spook, que podría significar, en castellano, espectro o fantasma, vendría influenciada por el sonido que allí se escucharía, además de ser lugar de visita nocturno y muy asociado a Valencia, sobre todo por el logotipo del murciélago; y por otro lado estaba “Factory”, que venía dado por “The Factory”, un club nocturno ubicado en Hulme, Mánchester, fundado en 1978 por Tony Wilson, Alan Erasmus y Alan Wise, queriendo trasladar aquellos gustos musicales y rendir culto inglés en las tierras valencianas. 

En cuanto a los estilos, bueno, cabe decir que esto fue lo que para muchos definió a la sala: el EBM (Electronic Body Music). Muchos lo consideran un movimiento, otros un estilo musical. Lo cierto es que aquel sonido que invadió Spook, y muchas partes del mundo, trajo consigo el llamado techno-pop en pleno auge, aquel que, según unos cuantos, inventaron los Front 242, allá por 1983-1984 (comentan que fue gracias a su “extended play” de “No comment”), aunque al parecer, los primeros en usar una aproximación al nombre y al estilo musical, antes que los Front 242, fueron Kraftwerk y DAF (Deutsch Amerikanische Freundschaft), donde estos últimos utilizaron tiempo antes el término «Körpermusik» (body music) en una entrevista para describir su sonido electrónico bailable del punk.

Los sonidos que se escuchaban en Spook, una fusión de muchos estilos, invadía las mentes y los corazones de aquellos que se dejaban caer por la que iba a ser la nueva discoteca de culto. Die Krupps, Nitzer Ebb, Borghesia, Neon Judgement, Laibach, Klinik, Skinny Puppy o Front Line Assembly, entre otros muchos grupos, fueron los que se escucharon en cabina durante aquellos inicios rompedores y vanguardistas en Valencia. Pero no solo era el EBM lo que inundaba las mentes de la gente. Quien iba a Spook podía encontrarse con sonidos art-pop, new beat belga, after-punk, rock gótico o house, entre otros.

Fuente: www.planetaindie.com

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Respecto al local, aquella vieja discoteca sesentera, San Francisco, fue transformada por Bernardino Solís, Enrique Chornet, Toni Garrido y Félix Gabaldón, éste último gerente y fundador (Spook Factory, 1984-1997) más conocido como “Félix Spook”, donde también llegaría a formar parte de este equipo Carlos Barrientos. Puede que a muchos no os suenen estos nombres, pero para otros, en aquel momento y todavía hoy, son parte de algunos de los grandes artífices de la “Movida Valenciana”, conocida, desgraciadamente, como “Ruta Destroy” o, finalmente y en su declive creada con una finalidad publicitaria por alguien del propio mundo, como “Ruta del Bakalao”.

Pero no cabe olvidar que Spook era un conjunto de personas, un equipo, y que todas ellas, desde su aportación en mayor o menor medida, fueron artífices del éxito del momento durante muchos años. Destacan nombres como Mariscal, que hacía los carteles de la sala; otros se dedicaban a tareas como la imagen, como es el caso de gente como Valentín Herráiz (el que diseño el logotipo), “Guayquemola” o Francis Montesinos; no faltaban los relaciones públicas, aquellos que tenían que dar a conocer la sala a un nivel más cercano, destacando casi por encima de todos al gran Clemente Martínez, entre todos los que han pasado por la sala en distintas épocas, sin desmerecer a nadie claro. Por cierto, el anagrama de “Spook” fue diseñado y creado por Antonio Garrido, en la barra de Duplex; y “Factory” por Miguel Angel Rey, decorador y diseñador de Spook Factory, tal y como nos comenta el propio Antonio Garrido.  

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El logotipo de Spook creado por Valentín Herráiz. El anagrama de “Spook” fue diseñado y creado por Antonio Garrido, en la barra de Duplex; y “Factory” por Miguel Angel Rey, decorador y diseñador de Spook Factory.

La experiencia de algunos de ellos, bien de gerentes o como cualquier otra faceta, venía avalada por ser propietarios de lugares como el pub Duplex en Canovas, Valencia, diseñado por Mariscal y donde era gerente Toni Garrido, o Triplex, una disco-garden de la población de Cullera. Tenían mucha idea de lo que hacían, aunque claro, no todo fue llegar y “besar el santo”. Al principio a la sala le costó de arrancar, a pesar del gran trabajo de relaciones públicas. Quizás fue porque el público, por entonces, estaba acostumbrado a otras dos grandes como Barraca o Chocolate, por no hablar de otros locales. Cabe recordar que Spook, al poco de su apertura en Pinedo, recibió la “inyección” que necesitaba para atraer gente gracias a que el ayuntamiento de Sueca condenó al cierre momentáneo a Barraca y Chocolate por un corto periodo de tiempo en 1984. El resto, fue el gran equipo que había detrás.

Pero claro, ¿qué sería Spook sin su música, aquella que la definió? Es aquí donde llegamos a una parte importante del equipo que conformaba la sala: los dj´s. Por la cabina de Spook Factory han pasado grandes, muy grandes. En sus inicios comenzaron Juan Torpedo y un nombre que marcaría época en cabina: Fran Lenaers.

Fran Lenaers en la actualidad.

Fran Lenaers en la actualidad.

También, en sus inicios, pincharía un tal Luis (que pasaría más tarde por Barraca) y Agustín (que marcharía a Pachá Castellón), aunque por poco tiempo. Estos dos últimos fueron quienes sustituyeron a Lenaers por una baja por accidente, al poco de abrir la sala. Al volver Lenaers, comenzaría una de las primeras etapas doradas de la sala. Una de las mejores entrevistas al dj mítico de la sala es la que le hacen en el blog de davidmartinsurroca.wordpress.com, donde Lenaers cuenta con todo lujo de detalles aquella época. 

El propio Lenaers participó de manera activa en decisiones como las reformas de la antigua San Francisco para la apertura de Spook en 1984, con decisiones como la ubicación de la cabina. Finalmente dejó de pinchar en Spook en 1988 por motivos personales, año en el que comenzó la siguiente etapa dorada de la sala (1988-1993), aunque en esta ocasión iría ligada al crecimiento de lo que comúnmente se conoce como “Ruta del Bakalao”, donde imperaban nuevos estilos, nuevas modas y donde la droga, el desfase, las muertes en carretera y el “todo vale” harían que, finalmente, muchas de estas discotecas desaparecieran, siendo una de ellas Spook Factory, que cerraría definitivamente en 1996.

Esta es una de las mejores sesiones que hay en YouTube de Spook, de 1989 (5º aniversario).

Su segunda etapa dorada fue hasta 1993, momento en el cual estaba vigente, todavía, la “Ley Corcuera” o “Ley de la patada en la puerta”, aquella que permitía registros “a mansalva” en el interior de las discotecas o lo que hiciera falta. Pero aquella ley no fue lo único que propició el declive de Spook y de tantas otras, fue la propia ruta la que se abocó a su destrucción, además de la presión de televisiones, medios de prensa, el propio gobierno (sobre todo) y, porque no, gran parte de la sociedad, ya que era la que sufría las consecuencias de manera directa, o indirecta, a través de algún conocido o familiar asiduo a la ruta. En aquellos días se produjeron detenciones, se crucificó la ruta y se comenzaría a “matar lentamente”, pero cuanto más rápido mejor, aquellos templos que fueron lugar de peregrinación para muchos durante los fines de semana.

Cabe decir que por cabina también han pasado gente como Pakito Vinilo, Juan Carlos Rucian, Jose Luis “El Nano”, Vicente Maffia, Maikel, que pinchó después de Fran Lennaers, Rafa Pastor, Fernando Fernández o Luis Bonías, entre muchos otros, aunque hayamos destacado al gran Fran Lenaers.

A pesar de que Spook cerraba sus puertas en 1996, la cueva nunca ha dejado de existir. Han sido numerosas las aperturas desde entonces, bajo otros nombres, como Rockola Pinedo o Sound Factory, por ejemplo, hasta 2005, momento en el cual el murciélago vuelve a resurgir y la sala vuelve a tomar en nombre Spook bajo una nueva filosofía y un nuevo equipo. A pesar de esto, todos los que desde su cierre hasta 2005 visitaban la sala, sabían que el murciélago nunca había muerto, que seguía muy vivo, dado que además de seguir celebrándose sus aniversarios, eran muchos los encargados de mantener viva la leyenda.

A día de hoy, el murciélago sigue dando guerra en las noches valencianas, aunque ahora se incluyen también diversas fiestas temáticas, que van desde Hotel82, Spektra Fm, Jose Coll, Lou Premium, Sound Factory, fiestas universitarias o, incluso, rememorar la mítica Spook Factory. Pero no solo sigue vivo físicamente. En las redes sociales, numerosos grupos de Facebook, por ejemplo, siguen rindiendo culto a aquella música que sonó en la cueva, además de grandes blogs como planetaindie.com en diversos artículos.

Las sesiones de los viernes, que fueron míticas por entonces, han estado de vuelta en 2016. Sesiones para recuperar esas gloriosas noches de aquellos que en moto viajaban hasta la pedanía de Pinedo para disfrutar del murciélago. La sala, con capacidad para 2500 personas, fue reformada íntegramente hace 4 años y bajo el nombre de Spook club VLC abre todos los fines de semana con diferentes fiestas. Y es que para muchos, el murciélago sigue muy vivo, y su cueva…bueno, su cueva sigue siendo el lugar de culto de trasnochadores. Podríamos escribir miles y miles de palabras de lo que aquello fue, pero seguramente vosotros seréis, testigos directos, quienes sepáis que el murciélago vive en cada uno de los que bailaron aquella música transgresora.

Si quieres leer nuestro artículo de “10 discotecas que marcaron época en Valencia”, pincha AQUÍ.

 

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