El 7 de noviembre de 1936, la ciudad de Valencia iniciaba una de las etapas más duras y, al mismo tiempo, más apasionantes de su historia al convertirse, de la noche a la mañana, en capital de una España amenazada y asediada por el ejército golpista que tres meses y medio antes se había levantado contra la legalidad republicana (cabe recordar que fue una sublevación militar lo que inició aquellos acontecimientos).

Curiosamente, cabe decir que las localidades de Elda y Petrer, Alicante, fueron las última sedes del gobierno republicano, y que, por lo tanto, podría decirse, que aquellos lugares fueron capital de la República durante 10 días (del 25 de febrero al 6 de marzo de 1939), tal y como nos cuentan en cult.gva.es o como bien nos relata este PDF de forma más detallada.

Por entonces, Valencia no solo fue capital de la República, fue también capital antifascista (cuidado con este término pues puede decirse que el movimiento que surgió en España debería llamarse de otra manera), y capital “universal” de los intelectuales en aquellos momentos.

Recorte realizado de alguna publicación de prensa de la época. Concentración masiva ante el Ayuntamiento de Valencia en la Proclamación de la Segunda República en 1931 (Fuente: http://valenciafotografica.com/)

Recorte realizado de una publicación de prensa de la época. Concentración masiva ante el Ayuntamiento de Valencia en la Proclamación de la Segunda República en 1931 (Fuente: http://valenciafotografica.com/)

Para reafirmar esto último nos basamos en la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura, una organización civil que en un principio estuvo ubicada en Madrid primero y que más tarde llegó a Valencia, siendo creada el 30 de julio de 1936, nada más iniciarse la Guerra Civil española.

"La Voz", jueves 30 de julio de 1936, página 3.

“La Voz”, jueves 30 de julio de 1936, página 3. Extraído de ramongomezdelaserna.net

Sus antecedentes se encuentran en 1935, cuando se había celebrado en París el I Congreso de Escritores y se constituyó la Asociación Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura, donde habían asistido varios españoles. La Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura se creó como sección española de la Asociación Internacional.

Las actividades fueron diversas y, a nivel internacional, la que mayor impacto causó fue el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura que tuvo su sede central en Valencia, donde celebró reuniones también en Madrid (en una ciudad casi sitiada) y Barcelona, entre el 4 y el 11 de julio de 1937. En él participaron escritores como Pablo Neruda, Nicolás Guillén, Ernest Hemingway, César Vallejo, Raúl González Tuñón, Octavio Paz, André Malraux o Louis Aragon (para consultar más sobre estos hechos, podéis leer “II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas (1937)“, de editorial Laia, escrito por Luis Mario Scheneider y Manuel Aznar Soler, con ISBN 9788472223646).

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Cabe recordar, que el entonces gobierno de España, situado en Madrid, decidió trasladar, de manera oficial (algunos lo llaman huida), la capitalidad a Valencia ante el avance de las tropas del Bando Nacional a Madrid. Esto ocurrió el día 6 de noviembre, donde llegaron a Valencia el día 7. Dos días después de la huida, el día 8, comenzó la batalla en Madrid.

Tras la llegada del Gobierno que se traslada de Madrid, Valencia se despertó el 8 de noviembre convertida, de facto, en capital de la República, celebrándose ya el primer consejo de ministros en el Palacio de Benicarló. La ciudad se convirtió en la sede del gobierno legítimo de la Segunda República y de sus Cortes. La estancia del Gobierno legítimo se prolongó hasta finales de octubre de 1937, cuando se decidió volver a cambiar el emplazamiento, ahora hacia Barcelona. El paso por Valencia de la capitalidad de la República marcó decisivamente la vida de la ciudad a lo largo de todo aquel año.

Cabe decir que, según la Constitución de la Segunda República Española, la capital de la República siempre ha sido Madrid, y que a pesar del traslado y la pronta decisión, la Constitución jamás recogió que Valencia fuera “capital” de la República (sin embargo, hay que recalcar que la decisión fue adoptada de manera oficial por el entonces presidente y representantes del gobierno, pero en silencio, y que, por lo tanto, podemos decir que Valencia fue “capital” tras dicha decisión y los plenos aquí celebrados).

El entonces gobierno de Largo Caballero dejó la defensa de Madrid a cargo del general Miaja, quien formó la llamada Junta de Defensa de Madrid. A la llegada del gobierno a Valencia, consigo no solo trajeron la capitalidad, sino que con ella también vino, llamémosle así, un “boom” cultural y social. Una de las mayores curiosidades que por entonces se dieron en Valencia, fue el también traslado del sorteo de Navidad a la capital valenciana, donde seguramente utilizaron un blindado de la época, como uno los cientos que se crearon en aquella época y que probablemente sería un Hispano-Suiza o cualquiera de los camiones rusos que vinieron a España por aquel entonces (Camiones Zis-5, Camiones Zis3 o Camiones GAZ-AA), para el traslado de los bombos de Navidad, tal y como ya os contamos en nuestro artículo “el año en que la Lotería de Navidad se celebró en Valencia: 1936“.

Las diferentes personalidades, tales como los representantes del gobierno de entonces, toda clase de miembros de intelectuales, diplomáticos, milicianos y soldados, periodistas, refugiados o, incluso espías (tal y como os contamos en nuestro artículo de “espías rusos en Valencia: Valencia fue sede del NKVD, antecedente del KGB”), hicieron que Valencia cambiara el panorama cultural por completo.

Durante la capitalidad, la dinámica política de la ciudad se aceleró enormemente, en un clima de intensa movilización en la lucha contra el fascismo. Manifestaciones, concentraciones, mítines, asambleas, conferencias y actos de homenaje de las diferentes organizaciones (republicanas, socialistas, comunistas, anarquistas) hicieron de las calles de Valencia –muchos de los cuales rebautizados de acuerdo con el nuevo imaginario simbólico, revolucionario y antifascista-, llenos de carteles y pancartas, así como de sus teatros, cines y locales públicos, auténticos espacios de la política. 

Aquella Valencia se llenó de congresos, proyectos, charlas y de todo tipo de acciones culturales que, aun corriendo tiempos difíciles, llenaron de “entusiasmo cultural” por doquier cada rincón y edificio importante de Valencia.

Fondo Fichero Fotográfico del Ministerio de Propaganda "Archivo Rojo". Archivo General de la Administración en colaboración con el Servicio de Reproducción de Documentos de la Subdirección de los Archivos Estatales. MINISTERIO DE CULTURA. ESPAÑA

Fondo Fichero Fotográfico del Ministerio de Propaganda “Archivo Rojo”.
Archivo General de la Administración en colaboración con el
Servicio de Reproducción de Documentos de la Subdirección de
los Archivos Estatales. MINISTERIO DE CULTURA. ESPAÑA

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