• La primera exposición que se realiza sobre esta publicación, que vio la luz entre finales del siglo XIX y el fin de la II República, recupera una extensa documentación que no se ha mostrado públicamente. Portadas y números completos de ‘La Traca’, ejemplares todos de gran valor que pudieron salvarse, ya que en su mayoría fueron destruidos durante el régimen franquista. La muestra, estructurada en 10 secciones en las cuales se analiza el papel de “La Traca” en el periodismo, sus señas (símbolo de la República, el anticlericalismo y el erotismo) o la figura de Carceller, puede visitarse hasta el próximo 15 de enero en la Sala Estudi General del Centre Cultural La Nau de la Universidad de Valencia. 
Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que la ciudad de Valencia producía la revista de mayor tirada de España, la más polémica, la más jocosa, la más leída. Se trataba de una publicación de humor que hacía leña del árbol caído –la monarquía–, que se acogía con énfasis a la tradición liberal del anticlericalismo y que sazonaba sus guisos con el picante de la sicalipsis.
Ese semanario se llamaba La Traca. De tan popular como fue, aun hoy, de manera inadvertida, algunos de los personajes de invención que trasegaron sus páginas siguen entre nosotros: sus nombres forman parte de la cultura popular y los transmitió quien leyó aquella revista a aquellos que no pudieron leerla. En cierto modo, esta obra, La Traca, la transgresión como norma, devuelve a la ciudad de Valencia y a la tradición política popular una porción de lo que le fue arrancado de cuajo en 1939.

“. . .La Traca fue la heredera de una prensa satírica que nació a principios del siglo XIX, un periodismo que vivió su primera edad de oro entre 1868 y 1874. Tramoyeres (1880-81) contabiliza 101 periódicos entre 1868 y 1874 aparecidos en la ciudad de Valencia, de los que 28 fueron satíricos. La mayor parte de ellos eran republicanos o carlistas, lo que indica que se dirigían a un público que compartía características intelectuales y económicas; un público que requería de imágenes y nuevas formas narrativas. . .”

Almanac de La Traca, 1923 Col·lecció Rafael Solaz

La de La Traca fue una historia con final triste. Murió disparada. Su propietario, Vicente Miguel Carceller, fue fusilado en los bochornosos muros del cementerio de Paterna. La misma suerte corrieron algunos de sus dibujantes; otros salvaron la vida, pero quedaron en el ostracismo. Eran vencidos. La exposición acaba haciendo homenaje a su memoria, pero tras un amplio recorrido que abarca desde más de medio siglo, entre 1884 y 1939.

” . . .En su primera etapa, La Traca fue una revista en valenciano de humor satírico y toque costumbrista, en el estilo de los sainetes de la Valencia de finales del siglo XIX y principios del XX. Se publicaba con el subtítulo “revista pa la chent de tro. . .”

La derrota llegó tras una larga lucha que iba mucho más allá de los tres años que duró la Guerra Civil. En realidad, La Traca había nacido en 1884 (el 15 de noviembre de 1884), por el impulso de dos republicanos valencianos, Manuel Lluch Soler y Luis Cebrián Mezquita, amigos y hasta discípulos de Constantí Llombart y militantes del sector progresista de la Renaixença.
15 de noviembre de 1884

15 de noviembre de 1884

“. . .La conexión entre la prensa satírica y la primera ‘Traca’ se llama Constantí Llombart, que fue su inspirador a través de las publicaciones que impulsó. En noviembre de 1884, los hijos políticos de Llombart, Manuel Lluch Soler y Luis Cebrián Mezquita, creaban ‘La Traca, Semanari pa la chent de tro’. Con todo, el protagonista indiscutible de ‘La Traca’ es Vicent Miguel Carceller (1890-1940), no solo por retomar en 1909 la cabecera creada por Lluch Soler dos décadas atrás, sino por dotarla de todos los ingredientes que acabarán convirtiéndola en la publicación señera del valencianismo que Sanchis Guarner denominó de “espardeña”, es decir, popular. . .”

Por eso aquel semanario se escribía en valenciano, sin pretensiones gramaticales, pero con la clara intención de llegar a un máximo de lectores y por tanto acercando el lenguaje escrito al hablado. Aquella La Traca primigenia fue importante. Ciertamente, era fruto de una larga serie de periódicos joco-satíricos, pero creó tendencia por sí misma. Fue una publicación a la contra, inmisericorde con la corrupción (y no sólo política) y deseosa de crear una cultura republicana local de arraigo popular.
La Traca 1937, nº 1203
Col·lecció Rafael Solaz
La Traca 1938, nº 1227
Col·lecció Rafael Solaz
El humor y el poder, con frecuencia, se repelen. De modo que la vida de La Traca no fue fácil. La persecución gubernativa a la libertad de expresión tuvo múltiples corolarios: denuncias, multas, prisiones, cambios en la denominación de la cabecera (La Tracadevino La Sombra y La Chala), secuestros, meses sin ver la luz… La Traca volvía a levantarse y a encender la mecha de la crítica que, por jocosa, era más tenaz si cabe. La etapa de Lluch Soler pasó, pero emergió la de Vicente Miguel Carceller a partir de 1909.
 
Carceller es una figura clave de la Valencia contemporánea. Un empresario de prensa, un valencianista, un republicano apasionado del maestro Blasco Ibáñez, un hombre inquieto y amante del teatro y la literatura, un hombre de toros y de invenciones tauromáquicas, un promotor urbano capaz de convertir en símbolos sus empresas. Un fusilado. La exposición nos proporciona también una cabal idea de este hombre de iniciativa y de ese vínculo suyo con La Traca. Con ese semanario que llegó a tirar medio millón de ejemplares en los años de la Segunda República.
La Traca nº 606
Archivo Rafael Solaz
La Traca 17/06/1933
Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu.

“. . .‘La Traca’ fue denunciada insistentemente a lo largo de su existencia, no solo por la crítica política que pudiera efectuar, cuanto por los dibujos y el contenido sexual que pudiera sugerir. En 1913 tuvo tres denuncias interpuestas por el fiscal por sus dibujos “pecaminosos”, que conllevaban una sanción económica de entre 25 y 125 pesetas, además del secuestro de la tirada, incluidos los clichés . . .”

A pesar de las multas, el éxito de la publicación fue rotundo: en el balance que efectuaba en 1913 informaba tener una tirada de 12.000 ejemplares, lo que se traducía en unos ingresos que se aproximarían a las 500 pesetas semanales. Las claves de este éxito radican en la conjunción de múltiples factores, entre los que se encontraba su precio de venta, ‘una aguileta’ (5 céntimos), al alcance de cualquiera, la originalidad y la comicidad de sus contenidos.

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La Traca

Suspendida con la dictadura, reaparecida con la República, desde entonces, en abril de 1931, ‘La Traca’ multiplica sus contenidos para hacerse más didáctica, más visual, más provocativa. El anticlericalismo y el erotismo fueron marcas de la casa, por eso ocupan dos secciones de la exposición. El erotismo, que Carceller exprime hasta donde fiscales y jueces lo permitieron, con el fin de ganar lectores y dinero. Pero en ambos ámbitos siempre discurren con sutileza, en un velado juego de metáforas y de alusiones indirectas.

Fotografía de dominio público. La Chala, 16 de febrero de 1932.

Fotografía de dominio público. La Chala, 16 de febrero de 1932.

En 1934, con la llegada de la derecha al poder, a través del CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), la revista quedó silenciada, y la editorial que la publicaba, desmantelada. Después, con el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936, la publicación que más ejemplares había sido capaz de vender en la historia del periodismo español volvió a reaparecer.

Con el inicio de la Guerra Civil, ‘La Traca’, por su incidencia social, deja de tener un sentido comercial para pasar a ser, por encima de todo, un potente medio de propaganda, hasta su fin en 1938.

Una exposición de esta naturaleza expone muchas publicaciones originales y, en especial, muchos números singulares de La Traca. Pareciera que esta era tarea fácil: acudir a la hemeroteca, solicitar el ejemplar deseado, exponerlo. No. Por dudoso que parezca, la publicación de mayor circulación de la historia periodística de España antes de la década de 1970 es una rareza hemerográfica. Una pieza de coleccionista. No sólo Carceller cayó en 1939. Las autoridades del Nuevo Estado franquista quisieron también eliminar su obra. De modo que, además de las aportaciones de los comisarios de la exposición y autores de esta obra, los profesores Antonio Laguna y Francesc-Andreu Martínez, ha sido muy eficaz, y feliz, el concurso del coleccionista y erudito Rafael Solaz, así como la ayuda de la Biblioteca Valenciana y de las hemerotecas municipales de Valencia y Madrid.
La primera exposición que se realiza sobre esta publicación, que vio la luz entre finales del siglo XIX y el fin de la II República, recupera una extensa documentación que no se ha mostrado públicamente. Portadas y números completos de ‘La Traca’, ejemplares todos de gran valor que pudieron salvarse, ya que en su mayoría fueron destruidos durante el régimen franquista. La muestra podrá visitarse hasta el próximo 15 de enero en la Sala Estudi General del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València.

La Traca 10/07/1915
Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu
La Traca 29/06/1918
Biblioteca Històrica. Universitat de València
    

 

La gran virtud de la exposición y de este catálogo, es que dan cuenta de la construcción de una cultura popular alternativa que cuajó en la Valencia de los años 30 del siglo XX y que consiguió arraigar y disputar los espacios simbólicos a los agentes tradicionales en la construcción de sentido.
Desde la Universidad de Valencia siguen contribuyendo a que la sociedad valenciana tome conciencia de sí misma por el procedimiento de saber qué fue en el pasado, qué intentó, qué logró o en qué tropezó. Seguramente es un tópico pensar que valenciano y pólvora van de la mano. Sin embargo, tras pasear y observar con atención la exposición y la obra La Traca, la transgresión como norma, uno cae en la cuenta de que la pólvora, la traca, es también el eufemismo de la capacidad de una sociedad para criticar las fronteras que la constriñen y para construir sus alternativas.
Caricatura Carceller, La Traca, 09/06/1917

Relación de cabeceras:

  • La Traca, semanari pala chent de tró (15 de novembre de 1884 – 13 de març de 1887, 113 números i 7 suspensions).
  • La Nova Traca, pregonera de toda clase de porquerías españolas y especialmente valencianas (1894, sis números).
  • La Traca, continuaora de l’anterior (1908, almenys cinc números).
  • La Traca Nova, seguidora del periódico alegre y festivo que en otras épocas tan ruidoso éxito alcanzó (11 de setembre de 1909, almenys altres cinc números).
  • La Traca, Nova (25 de desembre de 1911 – 25 de juliol de 1912).
  • La Traca, Semanari bilingüe, festiu i lliterari (28 de setembre de 1912, comença amb el número 46 i seria suspesa en el número 659. Cal contar alguns balls de números per esquivar la censura, i alguns almanacs).
  • La Sombra (19 de juliol de 1924 – 3 d’abril de 1926, 87 números).
  • La Chala (3 d’abril de 1926 – 1935, 186 números i almenys dos almanacs. Va incloure un suplement faller).
  • La Traca (21 d’abril de 1931 -1934, 1936-1938, es desconeix el total de números, que s’estima en 600).

 

Exposición en el Centre Cultural La Nau, Sala Estudi General

Fecha: Del 5 de octubre de 2016 al 15 de enero de 2017.

Horario:
De martes a sábado, de 10:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 20:00 horas. Domingos y festivos, de 10:00 a 14:00 horas
Lunes cerrado
Entrada libre
Organiza:
Vicerrectorado de Cultura e Igualdad de la Universidad de Valencia
Centre Cultural La Nau de la Universidad de Valencia

Biblioteca Valenciana

Acadèmia Valenciana de la Llengua
Colabora:
Fundació General de la Universidad de Valencia
Ayuntamiento de Valencia
Comisariado:
Antonio Laguna
Francesc A. Martínez

 

Fuentes:

 

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