NOTA ACTUALIZADA A 21 DE JULIO DE 2017:

  • El Ayuntamiento de Valencia no solamente realizará los trámites oportunos para declarar la Batalla de Flores fiesta de interés turístico de la Comunidad Valenciana, como solicitaba en una moción la concejala de Ciudadanos Amparo Picó, sino que previamente se tramitará la declaración de esta fiesta, que en 2016 cumplió 125 años, como Bien de Interés Cultural Inmaterial, aunque en un principio, en septiembre de 2016, se le quiso dar categoría de Bien Inmaterial de Relevancia Local.

La propuesta alternativa presentada por el concejal Pere Fuset, que secundaba y ampliaba la propuesta de Amparo Picó, ha recibido la aprobación unánime de todos los miembros del Pleno Municipal tras distintas intervenciones que han resaltado la singularidad de la Batalla de Flores y el reconocimiento que merece. En ese sentido el concejal Fuset ha recordado que en su última edición “se ha puesto en valor pagando mejor a los artistas carroceros, aumentando el número de carrozas, su presencia en las redes sociales u ofreciendo una señal institucional de televisión para su mayor difusión”.

Ahora, se ha dado un paso más al aprobar la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Valencia la propuesta del regidor de Cultura Festiva, Pere Fuset, para así instar a la Dirección general de Patrimonio de la Generalitat a declarar Bien de Interés Cultural Inmaterial la Batalla de Flores de Valencia.

La Batalla de Flores de Valencia, que bien podría ser la máxima expresión de la frase “la ciudad de las flores”, se celebra cada último domingo de julio en el Paseo de La Alameda y es el acto final de la tan querida Gran Feria de Valencia, nacida en 1871 bajo los condicionantes que en aquella época dispuso el gusto burgués.

Aquella Feria, a pesar de lo que podáis leer, es creada con el nombre oficial de Gran Feria de Valencia y no Feria de Julio. Nombre que se dispuso sobre el precedente histórico de las famosas corridas de san Jaime (sí, toros…), y que curiosamente atraían muchos forasteros, motivo por el que la Feria se conoce también como Fira de Sant Jaume aunque realmente su nombre sea Gran Feria de Valencia (y no Feria de Julio ni de Sant Jaume).

La tradicional batalla, que se estableció desde 1891 gracias a don Pascual Frígola (presidente por aquel entonces de Lo Rat Penat desde 1887 y Baro de Corts de Pallars), despide cada año la Feria de una forma esplendorosa y bella. Feria que por aquel entonces ya duraba 13 días en 1891.

Fuente: Valenciaenblancoynegro.blogspot

Fuente: Valenciaenblancoynegro.blogspot

La batalla comenzó a celebrarse en el Paseo de La Alameda, dado el carácter aristocrático de la fiesta, donde además cabe destacar que fue la primera celebrada en España con sus características.

Desde el primer momento, la batalla fue un festejo donde desfilaban carrozas y se lanzaban flores al público asistente (que incluso intercambiaba el lanzamiento de flores con las carrozas participantes). Eran los propios burgueses los que desfilaban, en un principio, con sus criados, y que éstos últimos les proveían de flores para facilitar la labor de la batalla lúdica y así ser valorados por un jurado. Aquel año, en aquella feria de 1891, la Gran Feria de Valencia aunó todo tipo de festejos (religiosos, mercados, toros, tracas, etcétera), para recuperar el espíritu con el que nació: ser la gran fiesta de Valencia. Este gran esfuerzo fue debido a que tanto en el año anterior, 1890, como en los años 84-85 (con una gran epidemia), el cólera azotó Valencia. Había que hacer un gran esfuerzo para recuperar el ambiente festivo que fue castigado en el Cap i Casal por la tragedia de una enfermedad que mató a miles de personas (tal y como ya os contamos en nuestro artículo de “Un monumento que recuerda a las víctimas del cólera en Valencia”). 

La Batalla, además, supuso un “aire fresco” de nuevos tiempos en Valencia, pues aquello fue un “desahogo” para muchas hijas de la burguesía valenciana, ya que salían del ostracismo religioso en el que habían estado anteriormente. Fue todo un éxito, conviertiéndose, así, en la fiesta lúdica más importante que vivían los valencianos por entonces, en especial para las valencianas, donde a su paso por la alameda eran saludadas por todos lanzándoles flores. En un principio, las mujeres vestían con sus mejores galas, aunque ya entrado el siglo XX el traje de huertan@ se predispone para ser el más indicado para resaltar lo valenciano. 

En cuanto al trayecto, que suele recorrer en los últimos años el tramo del Paseo de La Alameda comprendido entre la Fuente del Real y el Puente de las Flores, comienza con el sonido de una carcasa. Es entonces cuando se inicia una vuelta al circuito para valorar las carretas llenas de señoritas de casas regionales y falleras y que, acto seguido, una vez finalizada esta vuelta, es cuando comienza la batalla de flores y que, tras una hora y media después de su inicio, se premiará a la mejor carroza con el Premio del Baro de Corts de Pallars valorando así los monumentos realizados por los diferentes artistas falleros que han depositado tanto esmero y dedicación .

El Baro de Corts (Pascual Frígola). Fuente: Aledua.

Y es que si don Pascual Frígola Ahis Xacmar i Beltrán (Baro de Corts de Pallars) levantara cabeza, jamás hubiese pensado que a día de hoy, la batalla que trajo a modo de imitación desde Niza (también era conocida en Cannes y otras ciudades europeas), seguiría con el empeño, tradición y amor de las miles de personas que participan en ella para poderla llevar a cabo.

Pascual Frígola estuvo dos veces casado: la primera vez a los 20 años en 1842, con Josefa Palavicino i Vallés, hermana del Marques de Mirasol; y la segunda fue con Ana María Paulín i de la Peña en 1862, debido a que su primera esposa falleció. Esta última, curiosamente, fue Regina de los segundos Jocs Florals de Lo Rat Penat en 1880.

Por cierto, en internet, hasta hace no mucho, circulaba una esquela recordatoria de la época en memoria del valenciano don Pascual Frígola.

Esquela que fue vendida en todocolección. Imagen cortesía Tono G. Ayora

Esquela que fue vendida en todocolección. Imagen cortesía Tono G. Ayora

Y para aquellos curiosos que quieran saber la historia de este gran hombre valenciano podéis visitar el siguiente artículo de Aledua:  ARTÍCULO SOBRE DON PASCUAL FRÍGOLA

 

Fuentes:

– Ayuntamiento de Valencia

– La Fiesta Mutante: la construcción histórica de la Feria de Julio de Valencia, Gil-Manuel Hernàndez i Martí.

– HERNÀNDEZ, G.M 1998. La Feria de Julio de Valencia. València: Carena, 151 p.

 

Foto de portada: http://blog.only-apartments.com/

 

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