Cayetano Antonio Ripoll (Solsona, 22 de enero de 1778 – Valencia, 31 de julio de 1826) fue maestro de escuela en Valencia y la “última víctima de la Inquisición”, donde ponemos entre comillas la última afirmación que no es cierta, ya que no fue condenado por el Santo Oficio sino por una Junta de Fe. Fue, principalmente, acusado de no creer en los dogmas católicos, siendo condenado a muerte por hereje en el “cap i casal” y ahorcado el 31 de julio de 1826.

Gaietà Ripoll, como se le conoce comúnmente, lucho contra los franceses en la Guerra de la Independencia y en el año 1810 fue hecho preso y trasladado a Francia donde entró en relación con grupos de librepensadores franceses, donde ya en 1814 volvió a España para servir a la Milicia Nacional hasta que finalmente se licencio, para ser maestro, en el año 1823.

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Gaietà Ripoll

Según consta en el informe que el arzobispo de Valencia envió al nuncio, Ripoll se había “establecido con el encargo de maestro de escuela en la parroquia de Ruzafa, extramuros de la ciudad de Valencia, que era una zona de huerta que hoy, integrada en la ciudad de Valencia, se conoce con el nombre de La Punta”.

Iglesia de la Concepción en el barrio de La Punta (antigua partida del municipio de Ruzafa, posteriormente integrado en la ciudad de Valencia), donde ejerció como maestro Cayetano Ripoll. Fuente: Enrique Íñiguez Rodríguez (Qoan), CC BY-SA 3.0.

Iglesia de la Concepción en el barrio de La Punta (antigua partida del municipio de Ruzafa, posteriormente integrado en la ciudad de Valencia), donde ejerció como maestro Cayetano Ripoll. Fuente: Enrique Íñiguez Rodríguez (Qoan), CC BY-SA 3.0.

A pesar de esto, una reciente investigación cartográfica determina, y localiza, en una alquería de La Punta la ubicación de la barraca en la que daba clase el librepensador Gaietà Ripoll, última víctima mundial de la Inquisición, que fue ahorcado en 1826 en Valencia, artículo publicado en Levante EMV en el día de ayer, donde aparece una fotografía de lo que sería la escuela del maestro hereje.

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Fotografía publicada el día 31 de julio de 2016 en Levante EMV.

Fue denunciado por vecinos de la zona, “analfabetos en su mayoría, que no entendían por qué no seguía los rituales tradicionales del catolicismo, a pesar de la bondad, el desprendimiento y el amor a sus semejantes de que siempre hizo gala, según los testimonios recogidos por algunos de sus coetáneos, siendo pues la última víctima ajusticiada por herejía en España.

Detenido en octubre de 1824, permaneció durante dos años en una antigua cárcel inquisitorial del Cap i Casal (Sant Narcís, junto a las actuales Cortes Valencianas) donde no quiso “rectificar en su alma las verdaderas ideas de nuestra santa religión, para restituirla a la creencia católica”, según el informe del presidente de la Junta de Fe de la diócesis de Valencia, Miguel Toranzo, antiguo inquisidor. Por aquel entonces, hasta llegar a 1826, Cayetano sufrió incomunicación y la negativa de que se le concediese un defensor. En el informe que envió al nuncio el arzobispo de Valencia decía que Ripoll:

“No creía en Jesucristo, en el misterio de la Trinidad, en el de la Encarnación del Hijo de Dios, en el de la Sagrada Eucaristía, ni en la Virginidad de María Santísima, ni en los Santos Evangelios ni en la infalibilidad de la Santa Iglesia Católica, Apostólica, Romana; no cumplía el precepto pascual, impedía a los niños dijesen ‘Ave María Purísima’ y que hiciesen la señal de la cruz, que no era necesario oír misa para salvarse y retraía a los mismos a dar la debida adoración al Señor Sacramentado, cuando era llevado para administrar el viático a los enfermos”.

La Inquisición fue abolida durante el Trienio Liberal pero “recuperada” en 1823 como Juntas de Fe. Fue precisamente una Junta de éstas, la Junta de Fe de Valencia creada por el entonces Arzobispo de Valencia Simón López, la que condenó a Gaietà Ripoll tras la denuncia mencionada antes.

Este maestro catalán, liberal y deísta, fue finalmente ahorcado en la plaza del Mercado en vez de ser arrojado a la hoguera el 31 de julio de 1826, para posteriormente introducirlo en un tonel (que llevaba pintado unas llamas curiosamente), y enterrado (más bien apartado) como si fuese un don nadie o un pordiosero fuera del Cementerio General de Valencia, frente a la puerta de entrada principal. El motivo de que finalmente no fuese arrojado a la hoguera es por el escándalo que el Arzobispo produjo en toda Europa, viéndose obligado a sustituir la forma de hacer morir al hereje. 

Se dice que su “último paseo” público (en burro, vestido de negro y esposado) fue desde la prisión de Sant Narcís por calle Salvador, Serranos, Cavallers, Tossal, de la Bosseria (Bolseria) hasta llegar a la plaza del Mercado, donde fue ahorcado. Sus últimas palabras fueron “Muero reconciliado con Dios y con los hombres”.

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Fuente: © Valenciabonita.es – Por favor, si compartes esta imagen indica la fuente 🙂

Como última anécdota decir que el responsable de su muerte, Simón López, está enterrado en la catedral de Valencia, en concreto en la capilla de San José y que éste mismo dijo de la ejecución de Cayetano Ripoll que «Dios quiera que sirva de escarmiento para unos y de lección para otros». Sin comentarios. 

 

Fuentes:

– Emiio LA PARRA y María Angeles CASADO, La Inquisición en España. Agonía y abolición, Los Libros de la Catarata, Madrid, páginas de la 185 a la 188.

– Apuntes que tomamos sobre la anécdota en la llamada “Ruta del Silencio” impartida por don Rafael Solaz en el Cementerio General de Valencia.

 

 

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