EL HUNDIMIENTO DEL DOROTHY DUFF EN CULLERA

Año 1917. En plena Guerra Mundial, las aguas levantinas eran constantemente testigo de ataques entre aliados y alemanes, además de ataques hacía barcos mercantes que trataban de entregar sus cargamentos a los puertos requeridos. De entre estos cargamentos, especialmente destacaba los viajes hacia puertos españoles con pescado debido a la escasez de este, principalmente del bacalao (cargamento que justamente llevaba el Dorothy Duff). 

En las noticias de los diarios, podían verse cada día noticias de hundimientos, cañonazos avistados y un ir y venir de telegramas que redactaban la crónica de lo que ocurría cerca de aguas jurisdiccionales. Hundimientos como el vapor inglés “Tungshan” con matrícula de Liverpool; el Tejo, un velero portugués torpedeado a nueve millas del Cabo de San Antonio y que, como era de costumbre, los náufragos relataban las vivencias de aquellos incesantes ataques; o como el SS Coila, hundido el 14 de diciembre de 1917 por el submarino Alemán U-64 frente a la costa de Sagunto (Valencia), donde además se encontraron sus restos hace años. 

El más famoso de los ataques de mayo tuvo que ver con el Patricio, un buque Español que fue torpedeado y del que hubo gran polémica, llegando a haber incluso una manifestación en Denia el mismo día de la llegada de los náufragos, que relataron como, sorprendidos, fueron atacados por “no saber quién”. Pero al parecer, los alemanes creían justificar este ataque porque dicho buque pertenecía a la Compañía Vizcaína (Compañía Gijonesa de Bilbao), una compañía francesa domiciliada en España, dando a entender la continuidad de los alemanes a atacar barcos de los aliados como ya ocurrió con los buques “Bravo” y “Tom”, también hundidos por los alemanes y que pertenecían a la misma compañía francesa.

Imágenes del Patricio bombardeado.

Imágenes del Patricio bombardeado en Denia. Publicación aparecida en The Graphic el 23 de junio de 1917.

Uno de los que más hizo estragos en el Mediterráneo, al parecer, fue el U-Boot U-34 de la Kaiserliche Marine comandado por Johannes Klasing, que finalmente fue hundido en 1918, donde en diversas publicaciones consta que fue en octubre de 1918 en el Mar Mediterráneo (curiosamente, el último submarino hundido era un U-Boot, un U-34 justamente, y que fue hundido en combate durante la guerra el 9 de noviembre de 1918 en el Estrecho de Gibraltar por el mercante armado, tipo Q, HMS Privet, cuando intentaba alcanzar el Atlántico).

Maqueta de un U-34, como el que derribo al Dorothy-Duff. Fuente: aforjar.wordpress.com

Maqueta de un U-34, como el que derribo al Dorothy Duff. Fuente: aforjar.wordpress.com

De las crónicas de época y de los diarios que hemos leído, se sabe que un 16 de mayo en 1917, un barco de la colonia canadiense de Nueva Escocia del Imperio Británico llamado Dorothy Duff, fue interceptado y derribado a 14 millas de la costa de Cullera, siendo uno de tantos que el U-Boot U-34 de la Kaiserliche Marine comandado por Johannes Klasing derribó en las costas valencianas (hasta 15 parece ser). Días antes, otra de sus víctimas fue el buque mercante “Gravelinoise”, de nacionalidad francesa hundido el 14 de Mayo de 1917 mientras navegaba por el Golfo de Valencia. Como ya os hemos mencionado, las portadas de los diarios eran la crónica escrita de aquellos sucesos y de los náufragos que llegaban hasta nuestras costas en plena Guerra.

¿Y por qué tantos hundimientos? Pues resulta que, dada la neutralidad de España durante la contienda de la 1ª Guerra Mundial, muchos barcos utilizaban las aguas del Mediterráneo para refugio, aunque lo que se encontraron muchos de ellos fue la sorpresa de los alemanes, en especial de algunos de estos submarinos que hicieron auténticos estragos.

Como bien nos cuenta nauticajonkepa.wordpress.com en su artículo, además de otras reseñas de años anteriores, los mercantes aliados y de los países neutrales navegaban junto a la franja de aguas jurisdiccionales españolas de tres millas para entrar en ella ante el avistamiento de un submarino, pero éstos, en la mayoría de casos, violaban las aguas territoriales para cortar la retirada a su presa. El bloqueo naval germano, desde el Canal de la Mancha hasta el Mediterráneo, también puso en jaque a la exportación valenciana, en especial los hundimientos de mercantes que llevaban naranjas y cebollas al Reino Unido, que arruinaron el campo al encarecer los fletes.

El mercante en cuestión, del que habéis visto la foto de portada, se trata de un barco de nombre “Dorothy Duff”, que fue hundido por el ataque del Unterseeboot mientras navegaba por el Golfo de Valencia. Este era un velero con casco de madera de nacionalidad británica (Reino Unido) pero de originario de Nueva Escocia en la colonia británica del Canadá. Fue construido en Nueva Escocia (Canadá) por el astillero TW McKinley de Falmouth (Nueva Escocia, Canadá), en el año 1906, con unas dimensiones de 186 toneladas de registro bruto y 29.9 metros de eslora por 8.14 metros de manga, siendo era propiedad en el momento de su pérdida de la naviera armadora William Duff & Sons Ltd., Carbonear (Canadá). (JEPB, 2015).

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El Dorothy Duff hundido frente a la costa de Cullera. Fuente: mun.ca, Maritime History Archive Public Photo Catalogue

La noticia se propagó rápidamente a los periódicos, como es el caso de Las Provincias, donde en su diario del 17 de mayo publica diversos telegramas del corresponsal en Cullera:

“Pailebot inglés torpedeado”

“Pailebot Dorothy Duff” ha sido torpedeado a las siete de la mañana de hoy, a 14 millas de este puerto. Llegaron náufragos, que son seis, esta tarde saldrán para Valencia”

“Serían próximamente las dos de la tarde, entraron por el río Júcar en un bote seis náufragos del pailebot “Doroty Duff”, torpedeado por un submarino alemán a las 8 de la mañana a 14 de millas de esta playa”

Los náufragos fueron recogidos en aguas jurisdiccionales por unos pescadores, donde relataron a estos que el comandante del submarino alemán les dio cinco minutos para desalojar la embarcación, donde incluso llegaron a abordar la embarcación haciéndose con un botín de un saco de patatas, entre otras cosas, antes de colocar las bombas y volar la embarcación en el Mediterráneo.

El buque llevaba cargamento de bacalao para el puerto de Valencia procedente de Terranova, de donde traía 4700 quintales de bacalao consignado a Don Rafael Ridaura por importe de 470.000 pesetas de la época. Curiosamente, ese mismo año fue creada Valenciana de Cementos Portland por José Serratosa y el mismo Rafael Ridaura.

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Valenciana de Cementos, año 1919.

El buque, que partió 15 días antes desde el puerto de Gibraltar, ya estuvo refugiado en aguas gibraltareñas por el temor que finalmente le llevó a ser hundido,  y que también le obligo a permanecer dos semanas en el puerto de Cullera antes de volver a partir y ser torpedeado.  Del Dhoroty Duff tan solo se salvaron 6 de sus 14 tripulantes, incluido un perro llamado Kaiser, que fue regalado al cónsul inglés tras la llegada de estos a Valencia y como muestra de las atenciones recibidas.

Fue ese mismo día, el 16, cuando llegaron a las 20:00 horas en el tren correo de Játiva a Valencia. A la estación acudieron el Señor Ridaura con un intérprete y casi todo el consulado inglés por completo. Los marineros, vestidos con botas de agua altas, llevaban consigo un baúl con ropas y síntomas claros de cansancio, y que tras ser recibidos por la comitiva, fueron conducidos al camino del Grao y alojados en un hostal frente a los cuarteles de Caballería sin dirigir palabras a la prensa por el cansancio. El que sí hizo declaraciones fue Ridaura que manifestó “que nada había perdido, puesto que adquiere la mercancía en el puerto de Valencia”. 

 

Fuentes:

 

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