Lo que hoy conocemos como “La Crida”, pregón en castellano, ese acto que se celebra el último domingo del mes de febrero en el que la Fallera mayor de la ciudad reúne en las puertas de la misma, las Torres de Serranos, a todas las comisiones falleras y realiza una llamada a la iniciación de los festejos (a todos los valencianos y a todos los visitantes), no fue siempre en la historia tal y como lo conocemos actualmente.

A pesar de que son numerosas las publicaciones donde se invita a vivir la fiesta de las Fallas a lo largo de la historia, sobre todo en prensa de época antes de comenzar la fiesta fallera, de la primera “Crida” que se tiene constancia, no como tal pero sí buscando similitud a esta por realizarse a viva voz, es la ocurrida en 1931.

La Crida ha vivido diversos emplazamientos, desde recorridos diversos por las calles a partir de 1931, la actual Plaza del Ayuntamiento bajo diferentes nombres (entonces plaza de Emilio Castelar), hasta, por fin, llegar a las actuales Torres de Serranos. Sus diferentes variaciones, así como su comportamiento irregular, no dejarían de cesar hasta el año 1954, año en el que finalmente llega a las Torres de Serranos como os hemos mencionado. Los dos nombres que vivió la Crida en plaza del consistorio (plaza de Emilio Castelar desde 1900 hasta 1939 y plaza del Caudillo una vez finalizada la contienda que enfrentó a los dos bandos en España), sin embargo, son diferenciados de una manera peculiar, dado que hasta 1942 no se realizó el primer pregón fijo recorriendo pues, hasta entonces, calles del Cap i Casal a pie, en coches o en “animales”, como es el caso del año 1944.

La Cridà o Crida, lo último según cuentan algunos desde la normalización de la llengua valenciana, o también pregón hasta 1951, se remonta a los años de los inicios y la creación de la semana fallera, esa que tuvo que ver con la necesidad de empezar a “ordenar” la fiesta dada la importancia y relevancia que se cobraron las Fallas desde la llegada del primer tren fallero en 1927.

Cabe decir que a pesar de algunas apariciones y documentos de época en la costumbre de decir “Cridà”, con acento, lo correcto, tanto en valenciano normalizado (AVL) como en RACV, es decir Crida, tal y como nos explican desde observatoridelallenguavalenciana.org.

Foto de 1927 en la Estación del Norte con la llegada del primer tren fallero.

Foto del 18 de Marzo de 1927 en la Estación del Norte con la llegada del primer tren fallero. 

De la primera que se tiene constancia, el 15 de marzo del año 1931 a las 19:00 horas, sería un acto que con los años tomaría otra forma y otra ubicación para desencadenar a la que hoy en día conocemos. 

Aquel pregón, presidido por la primera Reina Fallera de la Historia, Ángeles Algarra Azura (que no Fallera Mayor, ya que este título se empezó a conocer como tal en 1934), sería el inicio de la conocida creación de la “Semana Fallera”.

Por aquel entonces, la plaza del Ayuntamiento, denominada aún plaza Emilio Castelar hasta 1939, año en que se convertiría a plaza del Caudillo, acogió el primer acto de pregón con una forma bastante peculiar de hacerse: las bandas de músicas recorrían las calles junto a un pregonero que invitaba a la fiesta y no como actualmente, que es la Fallera Mayor la que invita “als valencians a fer festa en les Falles”. El acto terminaba en la plaza Emilio Castelar junto al Himno de la Región, la nostra Senyera y la Bandera Nacional, dado que las primeras Fallas de la II República fueron en 1932. Curiosamente, también se tiene constancia de Crida en 1932, ya con la República instaurada, donde por primera vez aparece la llamada “Cavalcata de la Cridà”.

El primer pregón, propiamente dicho desde un lugar concreto y no a viva voz recorriendo las calles sería el de 1942, justo el año de la creación de la Sección Especial.

Fue cuando ya decidieron dejar atrás aquello de caminar para hacerlo desde el “balcón”, aún sin reformar hasta verlo con la fisonomía actual ni con la estructura dada por Emilio Rieta y Román Jiménez para los desfiles militares.

“Curiosamente, un año antes, se daría la distinción de la primera Fallera Mayor Infantil (En 1941), que fue Teresa del Sacramento Agramunt Lillo”.

Aquel pregón, donde ya estaba presente la Fallera Mayor (la primera fue en 1934 a pesar de que ya en 1931 aparece una representante de las fiestas), distaba mucho de la actual forma, ya que en la actualidad el pregón consiste en que el alcalde, o alcaldesa hasta hace no mucho, junto a la Fallera Mayor de Valencia inviten a la fiesta en el final de un día cargado de actos donde se inician con una Despertà, pasando por una Mascletà hasta llegar a la Crida actual propiamente dicha con un castillo de fuegos al terminar el pregón fallero.

Aquel año, el de 1942, justo el de la creación de la Sección Especial, la fallera María Luisa Prats Dupuy de Lome formo parte del parte de aquel discurso que dio el presidente de la Junta Central Fallera junto al entonces alcalde Joaquín Manglano y Cucaló de Montull, barón de Llaurí y de Cárcer. Un año después, el 13 de marzo de 1943, el pregonero sería el cómico Julio Espí y no el presidente quien lanzara el pregón junto a la fallera mayor Elvira Gómez Trénor, el alcalde (también Joaquín Manglano) y el presidente de la Junta Central Fallera. Juan Antonio Gómez Trénor sería el sucesor del Barón de Llaurí y Cárcer en mayo de 1943. Junto a ellos les acompañaba la niña Mª del Carmen Barrera Risueño como así se hace constar en la historia de la Falla Félix Pizcueta en 1943.

El primer pregón “retransmitido” por radio fue en 1943.

La del 44, tuvo gracia, ya con Juan Antonio Gómez Trénor de Alcalde. A lomos de un pollino (asno o burro más pequeño y joven), un pregonero (Don Julio Espí) recorría las calles (alrededores de la actual plaza del Ayuntamiento) “cantando” un pregón muy recordado por los cronistas de época, sustituyendo al del año anterior en el balcón de la plaza del Caudillo.

Foto del pregonero en la Crida de 1944. Fuente: www.skyscrapercity.com (Remember Valencia)

Foto del pregonero en la Crida de 1944 que fue a lomos del pollino. Fuente: www.skyscrapercity.com (Remember Valencia)

“Se fa saber a la chent

de Valencia y forastera

que de ordre del president

comensa en este moment

la gran Semana Fallera.”

En los sucesivos años se darían diversas peculiaridades, donde en 1947 se siguió con la costumbre del pregonero (dicen que fue el actor Manolo Haro) de aquella Crida en un año donde destacaron los coches con falleras y el año en que Franco fue condecorado por la JCF con el “bunyol de brillants” .

Portada de 1947 con la llegada de Franco. Fuente: ABC

Portada de 1947 con la llegada de Franco. Fuente: ABC

Portada de 1947 con la llegada de Franco. Fuente: ABC

Portada de 1947 con la llegada de Franco. Fuente: ABC

En el 48, un 12 de marzo y también en el Ayuntamiento de Valencia, el llamamiento fue unísono por parte de los tres protagonistas de la Crida, donde Adolfo Cámara, presidente de la Junta Central fallera y junto a él, la Fallera Mayor María Luisa Martínez-Vallejo Manglano y el entonces alcalde José Manglano. Como no, siempre presente “el toque militar” de entonces en los actos; En el 49, la Crida será el día 11 de marzo, donde cabe destacar que un día antes, la Fallera Mayor Margarita Casanova y el alcalde, todavía José Manglano hasta el 51, además del vicepresidente de la Junta Central Fallera, hablaron por Radio Valencia adelantando el mismo discurso que se diría al día siguiente también en la plaza del Caudillo.

Justo ese año, en 1949, fue por primera vez cuando se instaló un tapiz en la fachada de la Basílica para ir poniendo las flores recibidas a la “Geperudeta, donde años atrás, en 1941, con motivo de la Fiesta de la Clavariesa (un 19 de marzo) se realizó la primera Ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados (la precursora de la futura Ofrenda), y que justo 4 años después, en 1945, sería cuando la Junta Central Fallera incorporaría la Ofrenda como acto oficial incluido en la Semana Fallera.

Curiosamente, el nombre de pregón desaparecería en 1951, para empezar a llamarse Crida, donde de nuevo dejarían de darse los discursos desde el balcón de la plaza del Ayuntamiento.

La de 1952 fue muy especial. Además de ser el primer año en que se reglamentaron las fallas infantiles, dejando atrás el origen de las fallas que fabricaban los niños y las marchas en grupo por las casas pidiendo esteras y trastos viejos para quemar mientras entonaban el llamado “cant de l´estoreta” que decía: “¿Hi ha una estoreta velleta ‘pa’ la falla de Sant Josep, el tio Pep?”, en aquel año el alcalde de Valencia y natural de Onda, Baltasar Rull Villar, daba a conocer que Doña María Rosario Violante Ferrandis-Luna y Alvarez de Toledo, hija de los marqueses de Valverde, era la Fallera Mayor de Valencia.

Falla infantil de 1933. En la falla aparece dibujado Colilla y su pato banderilla, que eran dos personajes que el dibujante Muro trataba para los chicos en el periódico el mercantil valenciano. Foto de Paco Dolz (Pinterest).

Falla infantil de 1933 antes de que aparecieran las reglamentarias en 1952. En la falla aparece dibujado Colilla y su pato banderilla, que eran dos personajes que el dibujante Muro trataba para los chicos en el periódico el mercantil valenciano. Foto de Paco Dolz (Pinterest).

Lo de aquella “Cavalcata de la Crida” fue espectacular: coches de época, carrozas de acompañamiento al más puro estilo real (como se puede ver en la foto de más adelante o en el blog de jotajotacoll.blogspot.com.es), decenas de hombres vestidos de Cavallers del Centenar de la Ploma, etcétera. Era un desfile real más que una una Cabalgata Fallera.

María Rosario Violante Ferrandis-Luna y Alvarez de Toledo, hija de los marqueses de Valverde, Fallera Mayor de 1952.

Foto: C. de DOCUMENTACIÓ Autor fotografia: Anònim . Títol: Carrosses d'epoca en la Crida. Any: 1952. Suports i dimensions: 1 fot. 19 x 10 cm. paper fotogràfic, digital. Matèries: Acte faller, Cavalcades falleres, material fotogràfic. Notes: Col·lecció Josep J. Coll.

Foto: C. de DOCUMENTACIÓ
Autor fotografia: Anònim . Títol: Carrosses d’epoca en la Crida. Any: 1952. Acte faller, Cavalcades falleres, Cavalcada de la Crida. Notes: Col·lecció Josep J. Coll.

El primer año ya, por fin, en las Torres de Serranos, sería en 1954, todavía con Baltasar Rull Villar al frente de la alcaldía. Curiosamente, Rull no participó en la que sería la primera Crida en las Torres de Serranos, en la plaza de los Fueros, dado que (parece ser), espero en el Ayuntamiento dejando que disfrutasen de la fiesta invitando a los valencianos (a ritmo de comparseros y disfrazados) con sus máximos representantes a la cabeza: Clemente Cerdá, presidente de la Junta Central y María Miguela Carpi Cañellas, Fallera Mayor de Valencia en 1954.

Fotos de la Crida ya en las Torres de Serranos. Año sin determinar, aunque parece ser que 1966. Fuente: diariodeunapeineta.blogspot.com

Fotos de la Crida ya en las Torres de Serranos. Año sin determinar, aunque parece ser que 1966. Fuente: diariodeunapeineta.blogspot.com

Fotos de la Crida ya en las Torres de Serranos. Año sin determinar, aunque parece ser 1966. Fuente: diariodeunapeineta.blogspot.com

Fotos de la Crida ya en las Torres de Serranos. Año sin determinar, aunque parece ser 1966. Fuente: diariodeunapeineta.blogspot.com

Al año siguiente, el 11 de marzo de 1955 se repetirá nuevamente la Crida en el mismo lugar. De nuevo, los disfraces marcaron la pauta a seguir y dar la bienvenida a la semana fallera a las 19:30 horas, donde nuevamente Rull esperaba en el Ayuntamiento a que el pregón (donde ya dejó de llamarse así) terminase y los falleros le invitasen a la fiesta al finalizar el acto en las Torres de Serranos. Al llegar a la Plaza del Caudillo, se dispararon carcasas y una comitiva de comparsas jaleaba el inicio de la fiesta, donde nuevamente en 1956, un 13 de marzo se repetía la misma historia pero ya con Tomás Trénor Azcárraga de alcalde, el que fuera II Marqués del Turia.

El mismo alcalde al año siguiente, un 12 de marzo de 1957, asistiría de nuevo a la que años atrás había sido una Crida sin representante del Consistorio donde este año aparecería por primera vez una de las grandes novedades a destacar.

En el año 1957, Tomás Trénor Azcárraga entregaría por primera vez, a la Fallera Mayor de aquel año, Sagrario Fernández de Córdoba i Planells, las llaves de la ciudad en una Crida.

Desde entonces, la entrega de llaves de la ciudad ha estado presente en el acto de la Crida. La copia de las “Llaves de la Ciudad” es una distinción honorífica que otorga el Ayuntamiento de una localidad a miembros destacados de la comunidad o visitantes ilustres, siendo la primera que lo hizo en la historia la ciudad de Londres en el año 1237.

En Valencia, hay que viajar solo justo un año después de Londres, el 9 de octubre de 1238, cuando el rey moro Zayan, en su acto de rendición ante Jaime I, decide entregar las llaves de la ciudad a cambio de que respete lo que hasta ahora había pasado en aquella Balansiya, donde moros, cristianos y judíos convivían perfectamente, respetándose unos a otros sus costumbres, tradiciones, religiones, lenguas y otros hábitos. Curiosamente, estas llaves fueron entregadas a la Mare de Déu del Puig (en el monasterio de Santa María del Puig, patrona del Reino de Valencia), y que hoy en día se conservan en el interior del Museo Histórico Municipal de Valencia.

Un año, el de la Crida del 67, Mª Dolores Palmero Salcedo (Fallera Mayor de Valencia 1967) realizó la Crida en varios idiomas: valenciano, castellano, inglés y francés. Fue la internacionalización de las Fallas.

Mª Dolores Palmero Salcedo (Fallera Mayor de Valencia 1967)

Al año siguiente, 1968, Mª José Lleo García-Ontiveros fue la Fallera Mayor de Valencia y el incidente más destacado fue sin ninguna duda el que casi le podía haber costado el puesto a Martí Belda, Presidente de Junta Central Fallera. Resulta que Martí Belda se le escapó en la Crida la frase “Cuando hablan las personas, callan los borregos” porque él pensaba que la Crida debía hacerse en castellano y valenciano. Mª José decidió realizar su discurso íntegramente en valenciano, ante el revuelo y todo quedó en anécdota.

La Cridà del 69 fue de risa, pura risa. En el último año de Rincón de Arellano como Alcalde, se les ocurrió la maravillosa idea de grabar los discursos de la Crida en varios idiomas tras el incidente del año anterior. Lo que no se pararon a pensar fue que entre discurso y discurso la gente iba a aplaudir, ya que grabaron la cinta sin descansos. ¡Imaginaos!

Y a todo esto os preguntaréis. . .¿en algún momento se llamó Cridà o paso de llamarse Cridà a Crida?

En la Valencia convulsa de la Transición, en el “calentito” año de 1978, había quienes todavía utilizaban el acento (y hay quienes todavía lo hacen), creyendo que era la forma correcta de pronunciación. Aquel año, seguramente, lo recordará más de uno por las carreras para escapar de los Grises. Resulta que ese año anterior, el 9 de octubre de 1977, tuvo lugar la primera celebración del Día Nacional del País Valenciano, cosa que calentó el ambiente a la antesala que tenía que llegar. Un 5 de marzo de 1978, todavía en la plaza de los Fueros de las Torres de Serranos, hubo “movida“. Los Grises persiguieron a la carrera a los que hasta hace un momento reivindicaban delante del acto, y aquello pudo acabar como “el Rosario de la Aurora”. Por suerte, quedó en susto para Miguel Ramón Izquierdo, entonces alcalde de Valencia, y para las entonces Falleras Mayores de Valencia, Ángeles Vidal Lorente y Amparo Cervera Taulet, Fallera Mayor Infantil está última.

Aquel mismo año en plenas fallas, el 17 de marzo de 1978, el gobierno aprobó el régimen pre-autonómico valenciano,  para finalmente el 10 de abril de 1978, constituir el Consell del País Valencià, donde un año más tarde, la entonces plaza del Caudillo, pasó a llamarse Plaza del País Valenciano.

A pesar de esto cabe decir que dependiendo de las formas y tiempos verbales correctos, como ya os hemos mencionado anteriormente, así como de hablar en una u otra forma, seria correcto decir “cridada o crida”, pero nunca “cridà”, pero como últimamente en la lingüística se discute mucho y nosotros no nos metemos, os dejamos a vosotros elegir forma e idioma 🙂 Eso sí, recomendamos lo mencionado por el observatoridelallenguavalenciana.org

A lo largo de los años, ha habido cambios poco significativos en la fiesta de la Crida, donde hay que viajar hasta el incidente de 1989.

Año del incidente pirotécnico, 1989. Fuente: levante-emv.com/fallas

Foto del "susto" de 1989. Fuente: Levante EMV

Foto del “susto” de 1989. Fuente: Levante EMV

Aquel año, 1989, curiosamente fue el último de cara a la plaza de los Fueros por seguridad, por culpa del accidente pirotécnico al finalizar el acto y que, es seguro, los allí asistentes de aquel día se llevaron uno de los sustos de su vida.

El castillo, que fue lanzado desde la cima de las Torres de Serranos, provocó escenas de pánico en la plaza dels Furs al caer sobre la multitud allí presente. Covadonga Balaguer Malmierca, Fallera Mayor de ese año, y María Montoro Blasco, Fallera Mayor Infantil, se llevaron el susto de su vida aquel 26 de febrero de 1989.

Por seguridad, al año siguiente, en 1990 se empezó a realizar la Crida en la parte de las Torres de Serranos que da al Cauce del río, donde ya por fin se conoce la fiesta con la actual fisionomía y ubicación.

Desde entonces, las diferentes anécdotas de la Crida, han pasado desde el año en que «La corte escuchaba el discurso por walkie» (1992), entre otras anécdotas, hasta llegar a una de las más famosas últimamente, la del 2015, con la famosa Crida del “Caloret, el caloret faller” de la ya fallecida Rita Barberá.

Crida de 2015, la del Caloret. Fuente: El Mundo

Crida de 2015, la del Caloret. Fuente: El Mundo

Cada año, en la actualidad y desde hace algún tiempo, el espectáculo de luz, sonido y fuego sorprende a los valencianos asistentes, donde cada año se emplea una decoración diferente en las Torres de Serranos para dejar sorprendidos a los falleros y turistas que allí se agolpan. ¿Estás dispuesto este año a vivir, el último domingo de febrero, por primera vez o nuevamente, el comienzo de las Fallas en las Torres de Serranos?

 

Fuentes:

 

 

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