El 29 de diciembre de 2016 se cumplen 26 años de la apertura de puertas del Gulliver en el Jardín del Turia (se inauguró el 29 de diciembre de 1990).

Fuente: Estepa32. https://ssl.panoramio.com/photo/87578174

Fuente: Estepa32.
https://ssl.panoramio.com/photo/87578174

Todavía recuerdo como si fuera ayer mi primera visita. El Gulliver hacía muy poco que había abierto sus puertas al público valenciano y por suerte, aquel día me llevaron para poder disfrutar de sus toboganes tal y como lo hacen a diario, y durante estos últimos 26 años, cientos de niños. Mi primera impresión, y que aún perdura en mi mente, fue que alcé la vista y lo vi grande y majestuoso que era Flipé. Esa es la primera imagen que tengo de él al acercarme por primera vez. La segunda, fue ver a un niño sonreír antes de tirarse por uno de sus toboganes, cosa que hizo que yo tuviera ganas de hacerlo también. No recuerdo más, pero sin duda alguna ese recuerdo para es para mí uno de los más importantes que tengo de mi infancia.

A lo largo de estos años, el Gulliver, un entorno mítico y con mucha historia, ha sido, es y será, uno de parques infantiles para visitar con niños en Valencia más divertidos. Ubicado en el cauce del río, en el Jardín del Turia, es famoso por sus toboganes, rampas y escaleras, donde varias generaciones han pasado por este entrañable lugar. Con sus 26 años de historia a sus espaldas, no ha dejado de ser uno de los lugares más visitados de Valencia. Inspirado en el cuento y el gigante Gulliver, este parque que mide 70 metros de longitud (la figura mide 67 metros de largo y casi 9 de altura), abre a diario desde las diez de la mañana hasta las ocho de la tarde, cerrando más tarde en los días de verano para aprovechar así las horas de luz pero con descanso a mediodía.

Pero lo cierto es que al Gulliver le costó nacer y fueron varios quienes se opusieron a esta maravilla que podemos visitar a diario, que además su historia, mucho tiene que ver con las Fallas de Valencia. Para que viese la luz, en un principio, la primera idea que fue plasmada sobre un papel no se acercaba, aunque si se parecía, a lo que actualmente conocemos. Rafael Rivera, arquitecto valenciano, buscaba en su mente esa magia que transmitían lugares como “La Montañeta” del general Elio en Viveros, lugar donde disfrutaba jugando de pequeño sin necesidad de nada, tan solo de su imaginación.

Rafael Rivera Herráez

Rafael Rivera Herráez

A esa magia había que sumarle más ingredientes, los cuales fueron la imponente obra de 70 metros de Jonh Seward (El Despertar, 1980) y un jardín sugerente llamadoBomarzo”, el jardín o Parque de los monstruos (en italiano Parco dei Mostri) o Bosque sagrado, un lugar construido hacia 1550 y que aparece en la novela histórica Bomarzo, de Manuel Mujica Láinez.

Bomarzo, en la provincia del Viterbo (Italia). Fuente: Alejo2083

Bomarzo, en la provincia del Viterbo (Italia).
Fuente: Alejo2083

El Despertar, foto de Jay Jacob Wind

Así pues, la suma de estos ingredientes dieron lugar en la mente de Rafael Rivera lo que hoy en día conocemos como el Gulliver, pero ahora faltaban cosas más importantes: plasmarlo, primero en papel, que fuera aceptado y llevarlo a cabo. Lo cierto es que, además, su primera ubicación no era el lugar escogido donde se encuentra. Dicha ubicación iba a ser en primera instancia en la Calle Dr.Lluch, y tendría la mitad de metros que ahora: tan solo 35 metros. En un primer momento, una de sus manos se saldría del jardín invadiendo la acera a modo de túnel para invitar a la gente a conocer “qué escondía aquel saliente”. Aquello no se cumplió (aunque hubiera sido bello y sugerente), debido al rechazo de urbanismo el 13 de septiembre de 1986, cosa que poco después propiciaría la salida de este, de nuestro arquitecto protagonista, del Ayuntamiento. Así pues, casi un año después, un 15 de septiembre de 1987, se estuvieron buscando escultores y profesionales dispuestos a construir esa obra gigante. Muchos se negaron y solo uno aceptó: Manolo Martín, que por desgracia ya no se encuentra entre nosotros.

Fuente: fallasvalencia.es

Manolo Martín en el recuerdo. Fuente: fallasvalencia.es

Este gran valenciano y fallero, del que seguramente muchos recordaréis por su contribución a las fallas o por ser uno de los artífices de una obra póstuma montada junto al arquitecto Rafael Rivera, diseñada por Manuel Valdés y conocida como la “dama ibérica” (muchos la habéis visto a diario si pasáis por la rotonda de la avenida de las Cortes Valencianas), fue quien aceptó el reto, como buen artista fallero, de llevar a cabo la gigantesca obra imaginaria de Rafael Rivera.

Fuente: espanabizarra.tumblr.com. Rotonda de la Dama Ibérica (Valencia).

Fuente: espanabizarra.tumblr.com. Rotonda de la Dama Ibérica (Valencia).

Pero antes de su sí definitivo, el de la majestuosa obra, había que buscar nuevos aires al proyecto, adaptarlo a los tiempos. Para esto, quien mejor persona que Sento Llobel, un “loco imaginario” (con perdón de la expresión) que supo como adaptar los rechazos obtenidos a un sí aplastante.

Lo cierto es que Vicente Llobell Bisbal (conocido por Sento), ya era un artista conocido por entonces, pero que tuvo, o alcanzó, mayor fama gracias a raíz del álbum “Valentín”, realizado para la Generalitat Valencia, donde además amplió sus miras a otros campos del diseño, como el de varias fallas en Valencia (Plaza del Ayuntamiento en 1986 y 1987 y posteriormente Na Jordana 2005 y 2011).

Falla oficial del Ayuntamiento 1986 obra de Sento. Fuente: sento.es

Falla oficial del Ayuntamiento 1986 obra de Sento. Fuente: sento.es

Boceto de la falla de la plaça del País Valencià (Valencia), actualmente Plaza del Ayuntamiento. Año 1987, dibujado por Sento Llobell según una idea de Manuel Vicent. Fuente: distritofallas.com

Boceto de la falla de la plaça del País Valencià (Valencia), actualmente Plaza del Ayuntamiento. Año 1987, dibujado por Sento Llobell según una idea de Manuel Vicent. Fuente: distritofallas.com

Quien mejor que Sento, un “ilustrador” valenciano y conocedor de las fallas, para sumarse al proyecto del arquitecto Rafael Rivera y del gran artista fallero ya fallecido Manolo Martín.

Lo cierto es que el proyecto tenía miras lejanas a Valencia, debido al rechazo. Las miras estaban puestas en Barcelona, que por aquel entonces andaban preparando las olimpiadas del 92. Incluso se hizo una visita a la ciudad Condal para buscar localizaciones y propuestas efectivas.

Pero entonces, alguien decidió que ese proyecto debía hacerse en Valencia. Fue Andrés García Reche, un político valenciano, quien rescataría el proyecto, consiguiendo firmar un convenio entre Consellería y Ayuntamiento el 10 de marzo de 1989. El lugar que se eligió como ubicación fue el Jardín del Turia, en plenas fallas.

Dicho proyecto, presentado ese mismo año, fue rechazado por la oposición del gobierno que entonces lideraba Clementina Ródenas, que fue la sucesora de Ricard Pérez Casado, donde además hubo cierto revuelo por el Gulliver que apareció en Noruega, que era parecido pero que nada tenía que ver a la propuesta nueva de sus artífices que llevaban tiempo trabajando.

Aparecieron pegas de todo tipo: Desde las urbanísticas, las medidas de seguridad, las de aparición de gases venenosos en caso de incendio o las de plagio, por el Gulliver de Noruega.

Pero había que luchar para que ese proyecto se quedara en Valencia. Fue así, gracias al empeño de varias personas, como se propició que a día de hoy podamos disfrutar de esta maravilla. Después de, por fin, obtener la aprobación, la construcción del Gulliver fue más que anecdótica, donde sus autores llegaban incluso a probar sus toboganes antes de que dieran la luz.

Fuente: Sento Llobell

Fuente: Sento Llobell

Fuente: Sento Llobell

Fuente: Sento Llobell

Fuente: Sento Llobell

Fuente: Sento Llobell

En un tiempo donde no existía la tecnología, la maqueta (a escala 1/35) y el boceto, eran la base para llevar a cabo la imponente obra de 70 metros de longitud con la técnica de los talleres falleros que sigue siendo “el jardín de juegos de los niños valencianos”.

Foto para el recuerdo con la maqueta de El Gulliver.  Fuente: http://www.sento.es/images/gulliver/gulliver.html

Foto para el recuerdo de Sento con la maqueta de El Gulliver.
Fuente: http://www.sento.es/images/gulliver/gulliver.html

Por cierto, hay que tener precaución, puesto que algunos toboganes no son convenientes para los más pequeños, donde además se recomienda llevar pantalones largos o vaqueros debido a las posibles rozaduras o rasguños en las caídas por sus toboganes. No querréis que vuestros hijos se lleven “un recuerdo” del Gulliver ¿No?

Por último, decir que en el interior de la figura del Gulliver hay una maqueta que no se puede visitar pero que en sus inicios sí era posible.

Fuente: blog.danilova.ru

Fuente: blog.danilova.ru

PARQUE GULLIVER

HORARIO: De 10 a 20 horas, de lunes a domingo.  Julio y agosto: Todos los días de 10.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 21.00 horas
Teléfono: 96.337.02.04
ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

DIRECCIÓN: Jardín del Turia, s/n, 46023, Valencia (TRAMO XII DEL ANTIGUO CAUCE DEL RÍO TURIA).

ACCESO: Rampas por puente Ángel Custodio en ambos márgenes y rampa de acceso plaza de Monteolivete, entrada gratuita al jardín y al muñeco ‘Gulliver’.

Fuentes: 

  • Foto de portada: valenciaesturismo.com
  • Sento.es
  • Distritofallas.com
  • Tebeosfera.com
  • Levante EMV

 

Síguenos en Facebook: Valencia Bonita

Síguenos en Twitter: @valenciabonita_

Comparte, si te gusta, en alguna de las siguientes redes sociales:

Pin It on Pinterest