• Según un artículo del Levante EMV, Valencia prepara la apertura de un Museo Erótico que estará a la altura del “Mosex” de Nueva York, el “World Erotic Museum” de Miami, el de Buenos Aires, el “Erotic Heritage Museum” de Las Vegas o el “Love Land” en Corea del Sur. El objetivo es mostrar una parte de la tradición autóctona que viene siendo ninguneada. La tierra del “Virgo de Visanteta” o “Visantet el pardalut” tendrá un Museo para recordar nuestra historia más erótica.

A lo largo de la historia de Valencia, el sexo no ha sido un tema tabú en nuestras costumbres y tradiciones, y prueba de ello ha sido, por ejemplo, las fallas. La sátira y el buen humor, además de la imaginación, siempre han ido cogidas de la mano en lo que a temas picantes se refiere. Por ejemplo: Los artistas falleros siempre han dispuesto en sus ninots o en la “crítica” de las escenas sus “ironías” sexuales y con tono picante a pesar de prohibiciones, además de las críticas políticas y de oros temas.

Fuente: makma.net

Fuente: makma.net

Fuente: ramrock.wordpress.com

Fuente: ramrock.wordpress.com

En la actualidad, y durante las fiestas josefinas, una visita a cualquier falla en época de fiestas o en la Exposición del Ninot, es probable encontrar alguna referencia al sexo: una mujer desnuda, un hombre en erección, escotes pronunciados, referencias con frutas (higos, plátanos), o cientos de ocurrencias del artista fallero. 

Fuente: heraldo.es

Fuente: heraldo.es

Pero esto no es de ahora: ya a mediados del siglo XIX eran muy comunes las fallas eróticas, donde su contenido era bastante picante gracias un “humor verde” lleno de lenguaje de doble sentido, a diferencia de las actuales, mucho más explícitas en este sentido, con por ejemplo referencias a frutas (higos, plátanos, nabos, etc.). El doble juego que ofrecía “la nostra llengua” era utilizado como arte, expresión y desinhibición del artista fallero.

A pesar de esto, política y culturalmente, la Valencia de la posguerra civil española servía a las directrices nacionales y la fiesta fallera se acomodó en ese contexto, por desgracia, quedando supeditada a un control extremo. Las fallas ya no podían contener crítica por mandato oficial, entre otras cosas; pasó de ser satírica a cómica. No había política en sus ninots ni en sus versos, como tampoco había sexo o cualquier tema relacionado, quedando sólo deporte, arte amable o caricaturas de buen gusto. En 1942, incluso, se celebró el primer Pregón Fallero del franquismo y comenzaron a realizarse actos de corte católico. En el libro “Falles i franquisme a València” (publicado por Afers en 1996), el sociólogo Gil Manuel Hernández explica desde la antropología la manipulación de la fiesta y cómo se sirvió de ella para alcanzar sus objetivos.

Y es que como bien os hemos dicho, hasta nuestra fiesta tuvo que soportar las múltiples y constantes prohibiciones a lo largo de la historia de Valencia, pero que nada, al fin y al cabo, ha podido con nuestra cultura mediterránea en lo que a ese tema se refiere: “La desinhibición y libertad, o libertinaje, sexual”.

Curiosamente, hay que atribuir a un cardenal valenciano la invención de la expresión valenciana popular “Dels pecats del piu, el Nostre Senyor se’n riu”.

189 Dels pecats del piu, Nostre Senyor se’n riu

Y habrá que agradecer a nuestra lengua, el erotismo que hay en ella y el sentido que se le ha dado a lo largo de los siglos a palabras como “nap”, “figa”, “bacora”, “cotorra”, “pardal”, “piu” o “parrús”, donde la alusión al mundo hortofrutícola y a la alegría de la huerta va más allá de realidad de estas palabras. Así pues, “ni la iglesia misma” ha podido con que dejemos de ser tan eróticos. Tanto que en algunas de sus mejores obras y representaciones, como la Catedral de Valencia o la Lonja, existen gárgolas con alusiones al mundo sexual (PINCHA AQUÍ PARA VER NUESTRO ARTÍCULO SOBRE LAS GÁRGOLAS DE VALENCIA).

Fuente: jdiezarnal.com

Fuente: jdiezarnal.com

GÁRGOLA EN LA PUERTA DEL PALAU, CATEDRAL DE VALENCIA (LUJURIA). Fuente: lugaresconhistoria.com

GÁRGOLA EN LA PUERTA DEL PALAU, CATEDRAL DE VALENCIA (LUJURIA).
Fuente: lugaresconhistoria.com

Quizás, y prueba de ello, de que nuestra fama de “picantones” venga de muy lejos y sea extendida viene a raíz de que en nuestra tierra existió el mayor burdel de Europa durante siglos (PINCHA AQUÍ PARA LEER NUESTRO ARTÍCULO SOBRE LA HISTORIA DEL BURDEL MÁS GRANDE DE EUROPA), en el que Valencia, entre 1356 y 1671, fue Babilonia, o dicho de otro modo: Éramos potencia mundial en el turismo sexual. Resultó que nuestra ciudad albergó el mayor burdel de Europa y uno de los más grandes, controlados y, porque no decirlo, “organizados” del mundo en tiempos medievales, donde solo podían acceder los varones mayores de edad que no fueran ni sarracenos ni judíos. A pesar de esta afirmación y de los controles sanitarios, nadie escapaba de las enfermedades o de la trata a menores que se realizaba como en la mayoría de aquellos tiempos, aunque si existía un riguroso control. Incluso como os he dicho anteriormente, hasta la iglesia aceptaba la existencia de dicho negocio o mancebía.

puterio

Incluso Valencia dedicó parte de su erario público a las mujeres arrepentidas (mujeres que ejercían y que podían o querían dejar el mundo de la prostitución), concediéndoles una dote para su integración social a través del matrimonio y el perdón de sus pecados ante la fe cristiana. Los viajantes que acudían por aquel entonces al Reino de Valencia, relataron las experiencias de sus visitas a nuestra “ciudad caliente”. Y es que la cosa cobra más credibilidad si os decimos que dejaron constancia en sus cuadernos y apuntes, curiosas anotaciones como las que os contamos en nuestro artículo de “opiniones putescas en el medievo valenciano”.

Pero no todo acabo ahí, después del fin del mayor burdel de Europa. Como bien os he dicho, hay que trasladarse a aquella época para explicar los orígenes del Barrio Chino de Valencia, que se remontan al siglo XIV con la instalación del Partit, situado en la actual Beneficencia, un lugar regulado, cercado por muros, con pequeñas casitas donde se ejercía la prostitución. Lo cierto es que a pesar la prohibición de Carlos II para hacer desaparecer el burdel, a raíz de que a principios del siglo XVII se eliminó el Partit, no se consiguió erradicarla, sino que la prostitución se dejó de controlar y se extendió por el llamado Bordellet dels Negres, entre la Universitat y el Teatro Principal, pasando (históricamente y por este orden) por zonas como las ubicadas en el siglo XIX al final de la calle de La Nave y área del Parterre, el céntrico barrio de Pescadores, entre las actuales calles de las Barcas y Roger de Lauria, la calle de Quevedo y adyacentes, hasta la apertura de la avenida del Oeste, el barrio del Pilar o de Velluters, para llegar finalmente al Barrio Chino, que tuvo su apogeo entre los años cuarenta al sesenta, y decayó en los ochenta.

Pero ¿fue el fin? No! Llegó, mejor dicho, la liberación. Ayudo mucho, y de qué manera, el nacimiento de las revistas eróticas en el siglo XIX y en el XX, donde Valencia se liberó de esa represión que inició Carlos II en su día y que el pueblo valenciano solo podía exteriorizar en forma de fiestas, reuniones privadas o clandestinas o esconder por temor a represalias. Parte de culpa importante la tuvieron los conocidos almanaques de “La Traca” o “La Chala”, con portadas como las siguientes.

Fuente: tebeosfera.com

Fuente: tebeosfera.com

Fuente: todocolección.net

Fuente: todocolección.net

El teatro no fue menos, donde “El virgo de Visanteta” (títol complet: El virgo de Visanteta i l’alcalde de Favara o El parlar bé no costa un patxo) que era un sainet eròtic valencià escrito en el 1845 por Josep Bernat i Baldoví, y que era considerado una obra “sexual y erótica”, además de ser considerada como una de les primeras obres, si no la primera, del teatro “valencià profà” del sigle XIX.

Fuente: Coentor

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También cabe mención “Visantet el pardalut”, una obra literaria anónima de carácter erótico-pornográfico publicada a Almussafes (Ribera Baixa) a finales del siglo XIX. Esta obra, se dice, que está inspirada probablemente por “El Virgo de Visanteta”. Visantet el pardalut narra la història de Vicentet, un hombre con muy mala fama en su pueblo por ir siempre con el “pardal a l´aire pel carrer”, además de contar sus desventuras para contraer matrimonio con su querida Tomasa.

Fuente: Coentor

Fuente: Coentor

Portada_Visantet_el_Pardalut

Fuente: Coentor

No podemos olvidarnos, aunque tengamos que retroceder muchos siglos antes, de “El collar de la paloma” o Tawq al-hamāma, una obra en prosa del siglo XI escrita en lengua árabe por el setabense Ibn Hazm. Se trata de un libro de reflexiones sobre la verdadera esencia del amor intentando descubrir lo que tiene de común e inmutable a través de los siglos y las civilizaciones de influencia neoplatónica, que fue llamado “amor udrí”, incluyendo detalles autobiográficos y documentales. Constituye también un diwan, o antología poética de tema amoroso, pues está empedrado de composiciones elegantes y refinadas. Se exponen en ella diversos aspectos de la experiencia amorosa, por lo que constituye un testimonio de primera mano de la vivencia del amor en al-Ándalus durante el gobierno de la dinastía omeya. Fue escrito en Xàtiva hacia 1023.

El collar de la paloma (Ibn Ḥazm). Fotografía de Dominio Público.

El collar de la paloma (Ibn Ḥazm). Fotografía de Dominio Público.

Al igual que tampoco tenemos que dejarnos en el olvido libros como el “Tractatus Amore Heroico” de Arnau de Vilanova, donde describe el proceso, las causas y accidentes del enamoramiento, utilizando para ello la división aristotélica del alma y sus facultades, donde define perfectamente el proceso de enamoramiento con que “la causa inicial es externa (un objeto/persona percibido a través del sentido de la vista), la cual genera posteriormente toda una serie de mecanismos en las potencias anímicas sensitivas: la estimativa, fantasía y memoria, trastocando la razón y el juicio común. Como dice Arnau de Vilanova, la concupiscencia vehemente es causada por el juicio erróneo de la facultad estimativa, pues juzga ser mejor que todas las otras cosas el objeto deseado.
Arnau de Vilanova describe que “el amor heroico se dice señorial no porque solo a los señores ocurra, sino porque es dominante, sometiendo el alma e imponiendo su imperio (dominio) en el corazón humano; o porque las acciones de quienes así aman (la cosa deseada) son semejantes al comportamiento de los servidores hacia sus señores. Ya que, así como éstos temen ofender la majestad del señor y se esfuerzan por servirle con fiel subordinación para obtener gracia y favores, los amantes heroicos se vinculan a la cosa amada en semejante proporción (
Historias y ficciones. Coloquio sobre la literatura del siglo XVeditado por Rafael Beltrán Llavador, José Luis Canet Vallés, Josep Lluís Sirera. Universidad de Valencia. Departamento de Filología Española).

Fuente: www.abebooks.com

Fuente: www.abebooks.com

Situándonos ya algo más cerca en el tiempo, antes de la Guerra Civil Española, en los años 20, a Valencia llegaron los cabarets, llenos además de revistas y artículos eróticos, que por ejemplo dieron lugar al nacimiento de los tan conocidos “sex-shops”, ya que fueron los primeros lugares en vender revistas, postales o artículos eróticos. Como curiosidad, muchos de estos locales repartían folletos a sus clientes para informar de las enfermedades venéreas y preservar la salud frente al sexo.

La fama de “Salón El Dorado”, “La Rosa”, “Bataclán” o “Edén Concert” fue la nueva cultura de enmascarar el negocio del sexo a través de los cabarets unidos a salas de baile, ya que estos “bares” eran servidos por señoritas, o sea prostitutas en su gran mayoría, a modo de centros de erotismo o lo que comúnmente llamaríamos hoy “club de alterne”.

Incluso puede que algunos de vosotros, haya conocido, oído o leído historias de las “pajilleras en Valencia“, aquellas que cuando sus clientes no podían acceder a los servicios que ofrecían los prostíbulos, recurrían a ellas, mujeres que en sus años más jóvenes habían sido prostitutas callejeras, de salón o profesión parecida, y que con el paso del tiempo realizaban servicios de masturbación por diversos puntos de la ciudad y también en el interior de ciertos cines, en sus lavabos o en las últimas filas de butacas. Rafael Solaz, en un artículo para una publicación valenciana de renombre, dio parte las anteriores palabras para conocer esa Valencia conocida por muchos y desconocida por muchos más. Incluso, llama la atención, que por diferentes puntos de la ciudad, en alusión a quien allí trabajaba y en honor a ella, la calle fuese bautizada por los clientes colocando una placa (alguna de éstas no hace mucho, como por ejemplo la bautizada calle Elvira).

Fuente: ValenciaNews y archivo de Rafael Solaz.

Fuente: ValenciaNews y archivo de Rafael Solaz.

Pero fue entonces cuando llegó la dictadura y con ella las prohibiciones en muchas secciones de la sociedad de entonces. El sexo estaba mal visto, las fallas controladas, la cultura católica por encima de cualquier otra y así sucesivamente en diferentes aspectos de la vida valenciana.

Fotografía de José Lázaro Bayarri, realizada en 1932 en la calle de las Barcas nº 7.

Fotografía de Edén Concert, de José Lázaro Bayarri, realizada en 1932 en la calle de las Barcas nº 7.

Fotografía de Bataclán Valencia, de José Lázaro Bayarri.

Pero aun así, seguían habiendo retajos de lo que fuimos, somos y seremos, donde prueba de ello lo podemos ver en las ilustraciones de Rafael Solaz en su libro “Figues i Naps”, donde un calendario “picante” del Valencia CF se mostraba en los años 70 a la venta de los aficionados de fútbol.

Portada de un calendario del Valencia CF en los años 70. Fuente: La Vanguardia, donde dicha imagen aparece en el libro "Figues i Naps de Rafael Solaz".

Portada de un calendario del Valencia CF en los años 70. Fuente: La Vanguardia, donde dicha imagen aparece en el libro “Figues i Naps” de Rafael Solaz.

A pesar de la dictadura,el  franquismo no impidió que Valencia dejará de ser como era antes. Los cabarets aún seguían operando, donde uno frente a la mismísima plaza de toros operaraba, encima de lo que ahora es la librería Soriano, aunque con cierto recelo y control.

No fue hasta la época del destape o la transición, la auténtica liberalización, donde ayudó mucho el empuje y la tradición arraigada de NUESTRA CARACTERÍSTICA MÁS PRINCIPIAL Y QUE JAMÁS PODREMOS EVITAR: Som calents.

Para una mayor profundidad del tema, en la actualidad contamos con dos libros, entre otros, “picantones” sobre el sexo y los valencianos, del autor e historiador Don Rafael Solaz:

  • La Valencia prohibida, de Rafael Solaz (Pentragraf editorial, 2004), que recorre la prostitución en Valencia.
Fuente: casadellibro.com

Fuente: casadellibro.com

  • Figues i Naps, de Rafael Solaz (Rom Editors, 2014), un libro que recorre la historia de la literatura erótica en Valencia desde el siglo XV.
Fuente: romeditors.com

Fuente: romeditors.com

Fuente: romeditors.com

Fuente: romeditors.com

  • Recientemente, en 2016, Rafael Solaz ha publicado una edición del “Sermó de les Cadiretes”, obra de José Serred y Mestre, titulada una pieza satírica valenciana de principios del siglo XX, en la cual el autor retrata en romance (alternando castellano y valenciano) de forma burlesca temas “picantones”.

En ellos, gracias al autor Rafael Solaz, podréis conocer la perspectiva sexual a lo largo de la historia en nuestra tierra, a los ojos de uno de los coordinadores del llamadoMuseo del Silencio de Valencia.

  • Inquisición y represión sexual en Valencia, de Rafael Carrasco (1985).
  • Pueblo, poder y sexo: València medieval (1306-1420), de 1992, de Rafael Narbona Vizcaino.

Fuentes: 

 

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