En el entorno inmediato del Mercado Central existen tres espadañas con veleta muy famosas en Valencia, dos de ellas en el Mercado Central:

veletas

  • Una es la de la Iglesia de Los Santos Juanes que representa un pájaro, que se la conoce como “El Pardal de Sant Joan” o de “Sant Joan del Mercat”.
Fuente: mestreacasa.gva.es

Fuente: mestreacasa.gva.es

  • Ya en el Mercado, se encuentra una sobre la zona de pescadería con forma de pez espada.
Foto de Viajestic. Fuente: www.panoramio.com

Foto de Viajestic. Fuente: www.panoramio.com

  • En la cúpula de la zona de huerta del Mercado se encuentra un ave, que tiene forma de cotorra y que se la conoce como “La Cotorra del Mercat”, alzándose sobre una corona real.
Fuente: caminartvlc.wix.com/caminart

Fuente: caminartvlc.wix.com/caminart

En torno a “La Cotorra del Mercat” existe una cierta leyenda un poco indefinida. Su condición de cotorra hace alusión a los chismes o cotilleos que siempre han sido habituales en los mercados. También se pone en contraposición a la veleta de la Iglesia de los Santos Juanes, conocida como el “Pardal de Sant Joan”, ambos en constante lucha imaginaria, la cotorra como emblema de lo mundano y el águila de San Juan como emblema de lo espiritual. Y es que en los sainetes valencianos representados en el siglo XIX y principios del XX aparecía “La Cotorra del Mercat” con frecuencia manteniendo un diálogo, siempre pícaro y con doble sentido, con el “Pardal de Sant Joan”, y le contaba a este último los chismorreos que había escuchado, citas clandestinas, el “quiero y no puedo” de algún famosillo y otras curiosidades que oía de los transeúntes que por allí pasaban.  Sin duda alguna dos concepciones de la vida en un mismo espacio o lugar, cuya Plaza ha sido centro comercial de la huerta valenciana desde que los musulmanes ocuparon la ciudad y que en la actualidad sigue siendo centro principal del comercio huertano valenciano, quedando así sus orígenes en tiempos musulmanes.

Respecto a la veleta dispuesta en el alto de la fachada de la Iglesia de los Santos Juanes, conocida como “El Pardal de Sant Joan” o de “Sant Joan del Mercat”, Vicente Blasco Ibánez hace alusión a su leyenda en su novela “Arroz y Tartana”, donde se puede leer de su misma novela el siguiente pasaje:

“…En época pasada, aunque no remota, el Mercado de Valencia tenía una leyenda, que corría como válida en todos sus establecimientos, donde jamás faltaban testigos dispuestos a dar fe de ella. Al llegar el invierno, aparecía siempre en la plaza algún aragonés viejo llevando a la zaga un muchacho, como bestezuela asustada. Le habían arrancado a la monótona ocupación de cuidar las reses en el monte, y le conducían a Valencia para «hacer suerte», o, más bien, por librar a la familia de una boca insaciable, nunca ahíta de patatas y pan duro.

El flaco macho que los había conducido quedaba en la posada de Las Tres Coronas, esperando tomar la vuelta a las áridas montañas de Teruel; y el padre y el hijo, con traje de pana deslustrado en costuras y rodilleras y el pañuelo anudado a las sienes como una estrecha cinta, iban por las tiendas, de puerta en puerta, vergonzosos y encogidos, como si pidiesen limosna preguntando si necesitaban un criadico.

Cuando el muchacho encontraba acomodo, el padre se despedía de él con un par de besos y cuatro lagrimones, y en seguida iba por el macho para volver a casa, prometiendo escribir pasados unos meses; pero si en todas las tiendas recibían una negativa y era desechada la oferta del criadico, entonces se realizaba la leyenda inhumana, de cuya veracidad dudaban muchos.

Vagaban padre e hijo, aturdidos por el ruido de la venta, estrujados por los codazos de la muchedumbre, e insensiblemente, atraídos por una fuerza misteriosa, iban a detenerse en la escalinata de la Lonja, frente a la famosa fachada de los Santos Juanes. La original veleta, el famoso Pardalot, giraba majestuosamente.

—¡Mia, chiquio, qué pájaro!… ¡Cómo se menea!… —decía el padre.

Y cuando el cerril retoño estaba más encantado en la contemplación de una maravilla nunca vista en el lugar, el autor de sus días se escurría entre el gentío, y al volver el muchacho en sí, ya el padre salía montado en el macho por la Puerta de Serranos, con la conciencia satisfecha de haber puesto al chico en el camino de la fortuna.

El muchacho berreaba y corría de un lado a otro llamando a su padre. «¡Otro a quien han engañado!», decían los dependientes desde sus mostradores, adivinando lo ocurrido; y nunca faltaba un comerciante generoso que, por ser de la tierra y recordando los principios de su carrera, tomase bajo su protección al abandonado y le metiese en su casa, aunque no le faltase criadico.

La miseria del lugar, la abundancia de hijos y, sobre todo, la cándida creencia de que en Valencia estaba la fortuna, justificaban en parte el cruel abandono de los hijos. Ir a Valencia era seguir el camino de la riqueza, y el nombre de la ciudad figuraba en todas las conversaciones de los pobres matrimonios aragoneses durante las noches de nieve, junto a los humeantes leños, sonando en sus oídos como el de un paraíso, donde las onzas y los duros rodaban por las calles, bastando agacharse para cogerlos.

El que iba allá abajo se hacía rico; si alguien lo dudaba, allí estaban para atestiguarlo los principales comerciantes de Valencia, con grandes almacenes, buques de vela y casas suntuosas, que habían pasado la niñez en los míseros lugarejos de la provincia de Teruel guardando reses y comiéndose los codos de hambre. Los que habían emprendido el viaje para morir en un hospital, vegetar toda la vida como dependientes de corto sueldo o sentar plaza en el ejército de Cuba, ésos no eran tenidos en cuenta.

Al hacer la estadística de los abandonados ante la velada de San Juan, don Eugenio García, fundador de la tienda de Las Tres Rosas, figuraba en primera línea…”.

Por cierto, se fantasea con que todas las mañanas “La Cotorra” y “El Pardal” dirigen sus miradas a las gárgolas de la Lonja y se dan los buenos días.

 

Fuente de la foto principal de portada: blog.planeat.io

Fuente del artículo: Jdiezarnal.com y Mercat Central.

 

 

 

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