• Ni el primer aparato telefónico que se conoció en España llegó a Valencia en enero de 1878 traído, desde Francia, por Juan Solís Gil, ni aquí se produjo la primera llamada telefónica.  
  • La insana costumbre, desde hace algún tiempo, de mostrar al mundo “quien la tiene más grande” (esta moda no es nueva y no hemos sido los primeros en instaurarla), hace que en numerosos casos se distorsione la historia y que podamos “caer en la trampa” de seguir adulterando, incluso nosotros y sin saberlo, lo que ya está escrito.

Al contrario de lo que podáis leer en numerosos documentos, el primer teléfono que llegó a España no lo trajo ni el aristócrata Rodrigo Sánchez Arjona en la provincia de Badajoz, ni el que llegó a Valencia, de la mano de D. Juan Solís Gil.

Por mucho que le pueda pesar a algunos, el primer aparato Bell que se adquirió en “España” fue a parar a la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona, tan sólo poco tiempo después de ser inventado y presentado (el 12 de febrero de 1877), donde sentaron poco después las bases para patentar su introducción, construir otros y ensayarlos a distancias variables, gracias a los Dalmau. Estos hombres, titulares de la empresa Francisco Dalmau e Hijo, sentaron en nuestro país los principios de la nueva era de las telecomunicaciones, propia de la segunda revolución industrial. Así, idénticos protagonistas personales e institucionales repitieron con el teléfono lo sucedido con la luz eléctrica y con otro aparato introducido por aquella época.

Fue también la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona la que jugó un importante papel en el proceso de llegada a España de otra importante invención durante los siguientes años, aparte del teléfono: el fonógrafo, también a través de la empresa de Dalmau.

Para conocer los hechos a los que nos referimos en el titular del artículo, hay que remitirse a cuando la propia Escuela adquirió un teléfono Bell, el primero que llegaba a España, con el que se hicieron las primeras pruebas en los laboratorios de la Escuela pocos días antes de la navidad de 1877 (de finalizar el año), muy pocos meses después de que Bell presentara su aparato (el 12 de febrero de ese mismo año) y días antes de que Bréguet presentara el invento en la Académie des Sciences de París.

Fue gracias a los Dalmau (Dalmau e Hijo), quienes tiempo atrás antes de la Navidad del 1877, sometieron el aparato a riguroso estudio, de forma que en un brevísimo espacio de tiempo, la casa importadora podía fabricarlo en cantidades respetables. Las perspectivas alentadoras desbrozaron el camino a esfuerzos más amplios y a experimentos fuera del laboratorio, lo cual les llevó a efectuar ensayos entre dos estaciones de las líneas telegráficas de Barcelona, además de que el 16 de diciembre de 1877 se llevó a cabo una conferencia en un circuito tendido entre el castillo de Montjuic y la Ciudadela de Barcelona.

Tras superarse con éxito dicho reto de enlazar distancias cortas y de crear la primera infraestructura industrial mínima, los Dalmau emprendieron iniciativas de más altos vuelos. Unos días después del ensayo entre la Ciudadela de Barcelona y Montjuic, tenía lugar la primera prueba de transmisión telefónica, ahora a mucha mayor distancia, entre Barcelona y Girona. Esto ocurrió el 27 de diciembre de 1877, donde Narcís Xifra, ingeniero industrial que trabajaba en colaboración con Dalmau, realizó la prueba de telefonía a más larga distancia (104 Km.), entre Barcelona y Gerona, utilizando la línea telegráfica establecida entre ambas capitales.

El ensayo se vio sometido a imponderables difíciles de salvar en una primera fase. La imposibilidad de aprovechar los hilos a fondo, debido a la utilización de la línea telegráfica del ferrocarril, y la falta de aislamiento del ruido dificultaron seriamente la conversación. Sin embargo, horas más tarde, pudieron mejorarse los resultados en la transmisión y en la recepción.

Muy pocos meses después llegaba también a España el fonógrafo de Edison, por el mismo procedimiento que la dínamo y el teléfono, es decir, importado por la empresa de Dalmau, con destino a los laboratorios de la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona. En el Archivo de la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona se encuentra, fechada el 30 de junio de 1878, la factura conjunta de ambos aparatos, la central telefónica que costó 750 pesetas, y el fonógrafo, que costó 450 pesetas (4.500 y 2.700 euros del año 2002, respectivamente).

Cabe mencionar, sin embargo, que en realidad la compañía telégrafos realizó ensayos con un par de aparatos recibidos desde Cuba, por entonces auténtica avanzadilla en la difusión del teléfono. Con esto último que mencionamos, podemos afirmar, y confirmar, que la primera llamada telefónica NO se produjo ni en Barcelona, ni en Valencia ni gracias a Arjona, ya que fue. . .¡en Cuba!

Resulta que en La Habana, en el año 1877, se realizaron experimentos ya por entonces (cabe recordar que por entonces Cuba pertenecía a España, y que, por lo tanto, fue la primera llamada realizada en “España”, aunque no en la Península Ibérica). El experimento cubano unió la central de Bomberos de la mencionada ciudad con la casa del industrial Muset, siendo posteriores los experimentos telefónicos peninsulares en la Escuela Industrial de Barcelona mencionados anteriormente, donde se logra enviar una señal telefónica entre Barcelona y Gerona aprovechando la línea telegráfica existente.

La idea de emplear el hilo telegráfico era lógica, pues se evitaba el tener que volver a tender cable, al menos para las primeras experiencias de la nueva tecnología. A comienzos de 1878, a corta distancia de los ensayos entre Montjuïc y la ciudadela de Barcelona, los médicos Jaime Ferrán y José Vidal Nolla, éste último representante de la Casa Dalmau, estrecho colaborador del científico I. Paulí y divulgador del invento en los medios académicos, realizaron pruebas con buenos resultados entre Tarragona y Tortosa con dos aparatos Bell construidos por la Casa Dalmau e Hijo y utilizando la línea telegráfica del ferrocarril de Valencia.

Así pues, aunque muchos documentos de época hacen constar que la primera prueba que se llevo a cabo en nuestro país fue con los teléfonos situados en la casa de Fregenal de la Sierra de Sánchez Arjona o el hecho producido en Valencia, no es así.

Rodrigo Sánchez Arjona. Fuente: fregenal.hoy.es

Rodrigo Sánchez Arjona. Fuente: fregenal.hoy.es

Arjona fue pionero e impulsor en líneas telefónicas, en lo que digamos viene a ser el tendido o cableado que hoy conocemos, pero no fue ningún pionero. En sus experiencias utilizaba como terminales dos teléfonos modelo Gower-Bell, comprados en París a Théodore Achille Louis du Moncel, un hombre ilustre de la telegrafía francesa.

Modelo Gower-Bell utilizado por Arjona. Fuente: Wikipedia

Modelo Gower-Bell utilizado por Arjona. Fuente: Wikipedia, Fregenal01, (CC-Genérica de Atribución/Compartir-Igual 3.0)

La culpa de la atribución de dicha efeméride se atribuye, quizás, al desconocimiento de muchos al consultar prensa histórica (o no, puede uno “mal pensar”), ya que a principios del año 1881, algunos periódicos de tirada nacional recogieron un hecho ocurrido a finales de 1880 en la casa de Rodrigo Sánchez Arjona. Resulta que Arjona, en 1880, había logrado la licencia para construir la que fue primera línea de telefonía fija autorizada en España (unir su propia casa en Fregenal, situada en la calle Santa Clara, con su finca de “Las Mimbres”, a 8 kilómetros de distancia), además de comunicar su pueblo, Fregenal de la Sierra, en Badajoz, con Sevilla, con nada menos que 150 kilómetros a través del hilo telegráfico ya existente.

En lo que respecta al hecho valenciano, en 1878, sí se puede decir que D. Juan Solís Gil se adelantó a Sánchez Arjona, trayendo consigo de la vecina Francia dos aparatos, que, curiosamente, fueron probados en la redacción del periódico “LAS PROVINCIAS”.

Noticia de Las Provincias del 20 de Enero de 1878. Fuente: fppuche.wordpress.com

Noticia de Las Provincias del 20 de Enero de 1878. Fuente: fppuche.wordpress.com

A pesar de que la comunicación fue muchísimo menor que la que pudo conseguir Arjona, desde un extremo a otro de la redacción, la comunicación que se estableció fue perfecta y prueba de ello fue una publicación del diario un 20 de enero de 1878:

“. . .Desarrollado el hilo conductor en toda la extensión que permite el establecimiento donde se imprime LAS PROVINCIAS, se oyó distinta y claramente la voz transmitida por el ingenioso aparato. . .“.

No fue hasta el año 1883, cuando el propio Juan Solís puso en marcha la primera línea de larga distancia que hubo en Valencia, en la que puso en comunicación la fábrica de Mosaicos Nolla (entre las localidades de Almàssera y Meliana) con las oficinas que él mismo tenia en Valencia, en la calle Colón. En ese mismo año, en 1883, Juan Solís tuvo a sus dos primeros abonados en Valencia: el señor Ayora, de Almacenes Ayora,  y el señor Devesa. El primero de ellos, un comerciante de la ciudad, que lo utilizaba para hablar con sus almacenes situados en el camino del Grao; el segundo fue un banquero que utilizaba el ingenioso aparato para conectarse desde su despacho, ubicado en la ciudad de Valencia, con una finca que poseía en el término municipal de Bétera. Así mismo, ese mismo año se establecieron más comunicaciones telefónicas entre particulares en el casco urbano  de Valencia y en la zona de El Grao, a cargo de la Sociedad Hispanoamericana, dirigida por Lino Roldán, jefe a su vez de Telégrafos, y con un número de abonados próximo al centenar. El teléfono comenzaba a crecer en la ciudad de Valencia y su auge comenzaba su particular andadura.

Por cierto, don Juan Solís fue un gran empresario e impulsor del valencianismo por doquier. Gracias a sus aportaciones, por ejemplo, contribuyó a que artistas de la época expusieran obras en el Salón Solís (calle de la Mar), a pesar de cerrar dos años después. Todo esto ocurrió antes de la creación del Círculo de Bellas Artes de Valencia, siendo una de las antesalas de la revolución cultural que esperaba a Valencia.

 

Fuentes consultadas:

  • QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM I (1996) – LA ESCUELA DE INGENIEROS DE BARCELONA Y LA TRANSFERENCIA DE TECNOLOGIA: EL TELÉFONO, por Ángel Calvo Calvo (páginas 180 a 182).
  • Carta de Dalmau e Hijo a “La Imprenta”, 28 de diciembre de 1877 (en ella se puede consultar el estudio previo que realizaron los Dalmau y el hecho ocurrido en Girona). 
  • Reseñas que se pueden consultar en el Diari de Barcelona a finales de 1877 y principios de 1878 (vía solicitud Arxiu Fotogràfic de Barcelona).
  • Jesús Sánchez Miñana (2013) «La tecnología telegráfica y telefónica», en Silva, M. (ed.) Técnica e Ingeniería en España VII: el Ochocientos, de las profundidades a las alturas, Real Academia de Ingeniería et al., 647-691.
  • «La Escuela de ingenieros industriales de Barcelona y la introducción de la electricidad industrial en España (1872-1899)», en Batlló, J. et al. (coords) Actes de la VII Trobada d’Història de la Ciència i de la Tècnica, Societat Catalana d’Història de la Ciència i de la Tècnica, 373-384.
  • HISTORIA DE TELEFÓNICA: 1924-1975 Primeras décadas: tecnología, economía y política. Un paso más hacia un futuro mejor, por Ángel Calvo (Fundación Telefónica), pág. 30 a 34.
  • Rodrigo Sánchez-Arjona y la “primera” línea telefónica de España, de Alpoma.net
  • Las Provincias. 20-1-1878.
  • Anecdotario histórico valenciano, Mª Francisca Olmedo de Cerdá (ISBN 84-87398-58-8).
  • josueferrer.com (indica que la primera llamada telefónica fue realizada en Valencia, aportando, tan solo, las fuentes del anecdotario y Las Provincias). 

 

Fuente de la foto de portada: Fregenal01, (CCommons-Genérica de Atribución/Compartir-Igual 3.0), el teléfono es un Gower-BellFregenal, de los que Arjona se trajo a España.

 

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